Marzo: mujeres, agua y un país que decide si puede sostener la vida
Marzo: mujeres, agua y un país que decide si puede sostener la vida Irma Valdebenito, académica Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad Mayor sede Temuco 18 de marzo no es paE ra celebrar. Es una conmemoración incómoda que nos obliga a mirar las condiciones materiales que marcan la vida de las mujeres. No se trata de homenajes simbólicos, sino de preguntarnos qué tipo de país estamos construyendo y para quién. Hoy, Chile enfrenta un dato elocuente: la fecundidad cayó a menos de un hijo por mujer. Lejos de ser un fracaso, refleja transformaciones profundas. Una de ellas debe defenderse: la caída del embarazo adolescente gracias a políticas de salud sexual y reproductiva con el rol clave de las matronas, especialmente en el sur. Menos maternidades forzadas y más trayectorias educativas completas son un avance social, no una amenaza. A la vez, muchas mujeres postergan la maternidad por la alta incertidumbre y la desigualdad en los cuidados. Decidir maternar es, cada vez más, una evaluación racional sobre la viabilidad del futuro. En este contexto, el 22 de marzo, Día Mundial del Agua, se vuelve una pregunta estructural. En el sur conocemos bien la crisis hídrica: cuando el agua falta, el tiempo de las mujeres se agota. En zonas rurales, son ellas quienes mayoritariamente gestionan el camión aljibe, racionan cada litro y cargan con la angustia del pozo seco. Esta tarea invisibilizada y feminizada hace difícil imaginar proyectos familiares. Sin agua segura, no hay hogar que se sostenga. A esto se suma un hito crítico: según el INE, en 2028 Chile registrará más muertes que nacimientos. Ante este invierno demográfico, la solución no es presionar a las mujeres para que aumenten su fecundidad; lo responsable es una política migratoria planificada y de alta calificación. Como ha analizado la cadena alemana Deutsche Welle (DW), el éxito de potencias europeas radica en atraer profesionales y técnicos de forma organizada para sostener sus sistemas de bienestar. La migración gestionada no es una carga, sino el motor para sostener un país que se queda sin niños. Marzo une preguntas urgentes. La esperanza no está en exigir nacimientos por decreto, sino en construir un país capaz de cuidar a quienes ya existen y a quienes decidan llegar. Sin agua, corresponsabilidad y equidad, no hay futuro sostenible.. Columna