Editorial: Apicultura: el desafío entre innovación y conectividad
Editorial: Apicultura: el desafío entre innovación y conectividad La apicultura enfrenta hoy una paradoja tan lejana.
La modernización del campo no se resuelve desafiante como decisiva: mientras la ciencia y entregando dispositivos aislados; requiere infraestructura, capacitación y una política pública coherente que entienda la realidad territorial. la tecnología abren oportunidades inéditas para modernizar el sector, persisten brechas estructurales que amenazan con dejar a muchos productores atrás.
La nota publicada por La Tribuna este martes 24 de febrero, lo expone con claridad: el futuro del rubro no depende solo de la innovación disponible, sino de la capacidad país para integrarla de manera equitativa y oportuna. A ello se suma un contexto ambiental cada vez más hostil. Las olas de calor y las heladas extremas están tensionando la supervivencia de las abejas, cuyo rol polinizador es fundamental para toda la cadena agrícola. En este escenario, fortalecer la apicultura no es solo apoyar a un rubro específico: es resguardar la seguridad alimentaria y la productividad del país en su conjunto. Por lo mismo, la profesionalización del sector aparece como una tarea impostergable. Persistir en la idea de que la apicultura es una actividad secundaria o meramente artesanal equivale a subestimar su impacto económico y ecológico. Valorizar la miel chilena, invertir en conocimiento y atraer nuevas generaciones al oficio debe transformarse en una prioridad estratégica.
Chile tiene hoy la oportunidad de dar un salto decisivo en su apicultura, pero ese salto solo será real si la innovación tecnológica avanza de la mano con conectividad efectiva, apoyo a los pequeños productores y una política integral de adaptación climática. De lo contrario, el país corre el riesgo de tener una apicultura de punta en el papel. .. y una realidad rural que no logra alcanzarla. La incorporación de inteligencia artificial, monitoreo digital y análisis avanzados -incluso desde la tecnología nuclearrepresenta un salto cualitativo para la producción de miel. La posibilidad de anticipar el estado sanitario de las colmenas, mejorar la trazabilidad y combatir el fraude alimentario no solo fortalece la competitividad exportadora, sino que también protege a los consumidores y al ecosistema productivo. Se trata, sin duda, de una buena noticia para el agro chileno. Sin embargo, el entusiasmo tecnológico no puede hacernos perder de vista el principal cuello de botella: la brecha de conectividad rural. Mientras existan amplias zonas sin acceso confiable a telecomunicaciones, hablar de monitoreo en tiempo real o modelos predictivos seguirá siendo, para muchos pequeños apicultores, una promesa.