Editorial: Donantes de sangre
Editorial: Donantes de sangre Las insuficiencias de sangre en los bancos de los hospitales y clínicas han despertado algún grado de inquietud entre los especialistas. En Chile solo en contadas oportunidades se ha dispuesto de reservas de sangre en abundancia, y los médicos saben que este es siempre un elemento relativamente escaso. El problema está en que las necesidades de contar con él, lejos de disminuir, parecen ir en constante aumento debido a la extensión de diversos procedimientos quirúrgicos.
Según se ha informado, en el país el número de dadores es levemente inferior al promedio de otras naciones dado a conocer por la Organización Mundial de la Salud, OMS, pero en todas partes existen quejas por la lentitud con que se reciben las donaciones. No resulta fácil realizar comparaciones entre países para establecer ciertos estándares, y tras largos esfuerzos la OMS solo ha podido concluir que los países de altos ingresos tienen mayor disponibilidad que los países más pobres.
En parte el problema de la escasez de donaciones guarda relación con el hecho de que no todos los componentes sanguíneos tienen la misma resistencia al ser almacenados, y algunos deben ser usados en pocos días o simplemente descartarse.
Este hecho obliga a contar con un flujo más o menos constante de personas dispuestas a donar generosamente su sangre, y en Chile la costumbre es que se sienten motivadas a dar en momentos de necesidad de algún familiar o de alguna amistad cercana, pero es más rara la donación sin motivaciones extras. Las campañas para conseguir donantes suelen ser efectivas en algunos campus universitarios y en menor medida en la población general. Pero siempre es necesario organizar actividades motivantes por parte de las autoridades, que poco obtienen con quejarse de la lentitud de los donativos. En muchos lugares del mundo se ha buscado estimular mediante compensaciones económicas, pero la venta de sangre no ha dado resultados seguros en ninguna parte. Muchos países buscan honrar a quienes completan ciertas cuotas o un número determinado de donaciones, con efectos positivos si se le acompaña de suficientes muestras de celebración por la solidaridad demostrada. Para conseguir más donantes se requiere darles más visibilidad a las consecuencias de la escasez de sangre, puesto que ellas son por lo general desconocidas para la población general. Y al dar mayor prominencia al problema, también debe estimularse activamente la generosidad de las personas dispuestas a donar su sangre. Pero conseguir estos nobles propósitos requiere de presupuestos, metas conocidas, responsables bien identificados y revisión constante de los resultados. Plantearse solo el aumento de las donaciones, sin presupuestos adicionales ni fechas para el cumplimiento de los objetivos, es solo mantener la situación de inestabilidad actual. Para conseguir más donantes se requiere darles más visibilidad a las consecuencias de la escasez de sangre.. Para conseguir más donantes se requiere darles más visibilidad a las consecuencias de la escasez de sangre.