Autor: Jorge Guzmán B. prensa@latribuna.cl
Chile consolida al avellano europeo como cultivo en expansión en el centro-sur del país
Chile consolida al avellano europeo como cultivo en expansión en el centro-sur del país E 1 sector del avellano europeo en Chile ha confirmado su posición como el cultivo con mayor proyección de crecimiento en la zona centro-sur del país. Rodrigo Viñambres Guevara, actual presidente del Comité del Avellano, destacó que la industria no solo ha logrado estabilizar su producción, sino que se encamina a superar las 50.000 hectáreas plantadas en el corto plazo. Este fenómeno, impulsado por una demanda internacional sostenida y condiciones climáticas que siguen favoreciendo la calidad del fruto chileno, sitúa al país como un actor estratégico. La profesionalización de la cadena de valor y la implementación de nuevas tecnologías de cosecha mecánica asoman como los pilares fundamentales para mantener la competitividad en un mercado cada vez más exigente. La industria del avellano europeo ha dejado de ser un "cultivo de nicho" para transformarse en protagonista en regiones como el Maule, Nuble, Biobío y la Araucanía. Según las cifras analizadas por el Comité del Avellano, la superficie plantada ha experimentado un alza sostenida de aproximadamente 3.000 hectáreas anuales durante la última década.
Viñambres Guevara señala que este dinamismo se debe a la rentabilidad comparativa del fruto frente a cultivos tradicionales y a la seguridad que ofrece la demanda de las grandes procesadoras internacionales, que ven en Chile un proveedor de alta fiabilidad y sanidad.
El desplazamiento de la frontera agrícola hacia el sur, motivado por la búsqueda de mayor disponibilidad hídrica, ha encontrado en el avellano un aliado resiliente. "Estamos viendo cómo zonas que históricamente se dedicaban a la ganadería o a los cereales hoy lucen huertos modernos de avellanos con sistemas de riego tecnificado de última generación", explica Viñambres.
Sin embargo, este éxito trae consigo el desafío de la infraestructura: la necesidad de más plantas de secado y centros de acopio que permitan procesar el volumen creciente de fruta sin perder los estándares de calidad que exige el mercado europeo y asiático. TECNOLOGÍA Y MECANIZACIÓN: MOTOR DE LA EFICIENCIA OPERATIVA Uno de los puntos clave abordados es la urgencia de profundizar en la mecanización de los procesos. Ante la escasez de mano de obra en el sector rural, la tecnología se ha vuelto una necesidad. Actualmente, la cosecha del avellano en Chile está altamente mecanizada, pero el desafío ahora se traslada a la post-cosecha y a la gestión de datos en tiempo real.
La implementación de sensores de humedad en el suelo, el uso de drones para el monitoreo sanitario y la analítica predictiva para estimar cosechas son herramientas que ya se están integrando en los huertos más avanzados del país. Viñambres enfatiza que la eficiencia no solo pasa por comprar maquinaria, sino por la capacitación técnica de los operadores.
La industria requiere trabajadores especializados que comprendan el funcionamiento de las barreF doras y recolectoras, así como la importancia de los tiempos de secado para evitar la proliferación de hongos. "La calidad del avellano chileno se juega en las 48 horas posteriores a su caída del árbol; si no somos eficientes en recoger y secar, perdemos la ventaja competitiva que nos da nuestro suelo", advierte el presidente del comité. EL MERCADO GLOBAL Y LA COMPETENCIA CON EL HEMISFERIO NORTE Chile goza de una ventaja comparativa envidiable: la contra-estación. No obstante, Rodrigo Viñambres advierte que países como Estados Unidos y nuevas zonas productivas en Europa del Este están mejorando sus procesos, lo que obliga a Chile a fortalecer su marca país. La estrategia del Comité del Avellano ha sido clara: diversificar los destinos.
Si bien el vínculo con las grandes chocolateras europeas es sólido y constituye el núcleo del negocio, se están abriendo canales significativos en el mercado estadounidense y en el sudeste asiático, donde el consumo de frutos secos como snack saludable está en auge. Para consolidar estos mercados, el cumplimiento estricto de las normativas de inocuidad y la trazabilidad completa del producto son requisitos innegociables que el gremio está impulsando activamente entre sus asociados. SOSTENIBILIDAD Y DESAFÍOS CLIMÁTICOS DE LA NUEVA FRUTICULTURA El cambio climático es una realidad que el sector no ignora. La variabilidad de las precipitaciones y la ocurrencia de eventos climáticos extremos durante la primavera -periodo crítico para la polinización del avellanoson preocupaciones constantes. Viñambres subraya que el Comité está promoviendo prácticas de agricultura regenerativa, el uso eficiente del agua a través de telemetría y el control integrado de plagas para reducir la carga química en los huertos. La aparición de nuevas amenazas fitosanitarias, como el chinche africano o la mosca del ala manchada, ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del sector.
El presidente del gremio destaca la colaboración público-privada con organismos como el SAG e INIA para desarrollar protocolos de manejo que protejan la producción sin cerrar fronteras comerciales. "El futuro del avellano en Chile será sostenible o no será. Los consumidores globales hoy no solo preguntan por el sabor, sino por cómo se produjo esa fruta y cuál es su huella de carbono", concluye Viñambres.
RADIOGRAFÍA DEL CRECIMIENTO DEL AVELLANO EN EL TERRITORIO "Chile no solo está plantando avellanos, está sembrando un estándar de calidad que el mercado global ya reconoce como superior; nuestro desafío hoy es asegurar que ese crecimiento sea sostenible, tecnificado y capaz de resistir los embates de un clima cambiante" Autor: Jorge Guzmán B. prensa@latribuna.cl. Rodrigo Viñambres Guevara, líder del Comité del Avellano, analizó el crecimiento de las hectáreas plantadas y los desafíos logísticos y climáticos que enfrenta el sector ante una demanda global en ascenso.
RADIOGRAFÍA DEL CRECIMIENTO DEL AVELLANO EN EL TERRITORIO "Chile no solo está plantando avellanos, está sembrando un estándar de calidad que el mercado global ya reconoce como superior; nuestro desafío hoy es asegurar que ese crecimiento sea sostenible, tecnificado y capaz de resistir los embates de un clima cambiante" Rodrigo Viñambres Guevara, presidente del Comité del Avellano