Los pueblos en las ciudades, la literatura e internet
Los pueblos en las ciudades, la literatura e internet 1 siglo XXI seguro pasará Ea la historia por el comienzo lleno de esperanza en la tecnología, en el futuro y las estrellas, que rápidamente, más que en cualquier otro momento, ya que antes los cambios sociales y económicos tomaban cientos de años, se transformó en una pesadilla donde el silencio y la privacidad parecen algo prehistórico. En medio de tanto ruido es difícil conectar de nuevo con la intuición, buscar una voz. "Acá al menos estamos más a salvo, Bruno. Nunca la civilización cae en lugares tan poco civilizados.
Eso es lo bueno del interior, del tercer mundo, y esta parte de Salta es muy poco civilizada, casi cuarto mundo", explica Leticia Lucero, la coprotagonista de "Ushuaia", la nueva novela de Alberto Fuguet ("Mala onda") con la que retoma el romanticismo gay del libro anterior, "Ciertos chicos", que gira en torno a la resistencia en los días más oscuros de Chile, de cómo el amor se transforma en una armaduray las personas, les guste ono a las autoridades, van a seguir siendo jóvenes en busca de problemas, noches intensas, discos y libros que hablen por ellos cuando no saben cómo decir lo que sienten. Leticia es una argentina que escapa de su pueblo, llega a Chile con la esperanza de la libertad cuando todavía su país es administrado por militares.
Sueña con ir al Festival de Viña del Mar y eso se transforma en su condena, porque los cambios no son tan rápidos: la ciudad aún recuerda a sus emblemáticos psicópatas y hombres amparados por la oscuridad y cierto poder siguen comporAlberto Fuguet USHUAIA (UN DESTINO MELODRAMÁTICO) colección andantas TUSQUETS tándose como tales. Queda embarazada de Bruno sin saber quién es el padre. Ese grado de vulnerabilidad la lleva a buscar a una monja. Es una chica de colegio religioso de pronto obligada a mirar de nuevo el crucifijo y sentir que puede ver el sol, pero no a sí misma. Cuando tiene al niño en brazos piensa que está muerto por su quietud antes de ir a dejarlo al convento, hasta que en el taxi gorjea.
A Leticia Lucero, cuyo registro vocal permea el texto, no le va mal, en Argentina estudió farmacéutica y después de trabajar en Chile como vendedora, logra comprar un pequeño local en Maipú, comuna santiaguina que eligió para que Bruno Lucero crezca en una vida de barrio, con la amabilidad propia de los vecinos conocedores de las historias de todos y, a su vez, la violencia de las vidas expuestas. El pequeño crece y habla como chileno, pero por sobre todo escribe.
Viaja a un taller literario en Las Condes, gana un concurso, pierde otro y Fuguet aprovecha de deslizar cierta miopía en estas actividades, al usar nombres reales para un jurado ficticio: Alejandra Costamagna ("El sistema del tacto"), Luis López-Aliaga ("Cuestión de astronomía") y Alejandro Zambra ("Bonsái"); además de la dinámica propia de los grupos de escritura cuando son buenos, como dice su compañero, Augusto Puga -personaje que el autor presentó en su película "Invierno"al ser consultado sobre Lucero: "No creo que sea mi competencia o que seamos rivales.
Para nada. (. .. ) ¿ Por qué? ¿ Cómo tanta intriga?". Los nervios están alterados porque sobreviene la tragedia: Bruno Lucero desaparece durante la fiesta de Halloween del taller, a más de 25 kilómetros desde su casa, trayecto que en metro, según la calculadora del servicio disponible en su página web, demora casi una hora. Lejísimo para cualquier santiaguino.
Esta distancia dibuja la vida de barrio maipucina, con el Templo Votivo como centro, frente a una metrópoli con ciudadanos más centrados en sí mismos, rodeados de edificios de vidrio donde a veces es necesario gritar para ser escuchado. Puga es entrevistado para encontrar a Lucero, al igual que el resto de los personajes, juego vocal en que Fuguet entra bien porque el resto de su universo, tanto literario como cinematográfico, habla como chileno.
Esto fue destacado en 1992, cuando un crítico de El Mercurio, Ignacio Valente, señaló que "Mala onda" utiliza "los desechos de esa jerigonza de prostíbulo pituco", cita que el autor aún guarda en un blog suyo de 2008.
Ahora, en los agradecimientos de "Ushuaia", Fuguet recuerda al también crítico y director de Ediciones UDP, Matías Rivas, que le dijo "escribe una novela de voces, hueón". Pese a los roces y celos del taller, Puga mantiene la idea, o se quiere autoconvencer, de que Lucero sigue ahí, porque jugar solo no es tan divertido. "Tienes que cachar que Bruno es un escritor joven", dice al periodista. "Pintamos el mono. Es parte de nuestro modus operandi. Mal que mal, fue disfrazado del conejo de 'Donnie Darko'. O sea, la depre es parte de su acto, ¿cachái? Brunozepam, eso lo dice todo. Su blog. .. El nerd necesitaba un paréntesis, quizás quiso aislarse para escribir.
Yo lo he hecho". El rey del terror, Stephen King, comienza su libro "La historia de Lisey" con la frase "gritaré para que vuelvas". Bruno, un chico de "provincia" tiene que hacer sentir su voz en la capital si quiere entrar a este mundo, por eso en Brunozepam alude a la benzodiazepina que le recetaron por su inestabilidad posterior a un abuso.
El fármaco lo trae su mamá desde el local que les da de comer, ella no sabe lo que pasó, pero el monstruo, al igual que el que atentó contra su juventud, sí lo sabe, acecha y se une a la búsqueda del escritor.
Brunozepam es parte de los gritos en internet de la generación millennial, que tras la desaparición se transforma en un confuso hilo de Ariadna, en destellos de las zonas ocultas del autor, pese a estar publicado en la red, ya que a comienzos de los 2000 los padres no sabían navegar y los blogs fueron mejores que los diarios de vida.
Ahí parpadea el poema "A veces", donde Lucero dice sobre las chicas que "me gusta que me abracen fuerte y sin culpa. /me gusta que bailen /como si estuvieran en su pieza. /no estoy enamorado de ninguna. /las admiro como si fueran mis canciones favoritas". Nélida Lucero, religiosa y tía de Bruno, dice que en la casa "hay un vacío ruidoso, estridente", al igual que las ondas de wifi que flotan entre las paredes cuando los autores cierran sesión. Fuguet de esta forma recorre peldaño a peldaño los círculos del infierno en busca de su protagonista, como Dante Alighieri en "La divina comedia", que llama a su amada Beatriz.
Leticia comienza a tomar benzodiazepinas para escapar del mundo, pero no lo consigue, sigue despierta, con ese aturdimiento frío que dan los químicos cuando se rehúsan a favorecer al receptor y habla con su hermana: "A veces los que se van siguen vivos únicamente porque alguien se acuerda de cómo hablaban", dice una en la oscuridad. La otra responde "o cómo escribían". Valeria Barahona Periodista y escritora. Es autora de los libros "Señoritas en toma" y "Educación superior". "Ushuaia" Alberto Fuguet Tusquets 344 páginas $23 mil. COLUMNA "Ushuaia" Alberto Fuguet Tusquets 344 páginas $23 mil HECTOR ARAVENA