CARTAS: UNA SONRISA, UN PAÍS
UNA SONRISA, UN PAÍS Señora directora: La discusión sobre listas de espera no puede quedarse en camas hospitalarias y pabellones quirúrgicos.
La salud bucal debe estaral centro dela política pública, no como un lujo estético, sino como un derecho humano básico que impacta en la autoestima, la empleabilidad, la sexualidad y la salud integral de las personas. Invertir en salud oral no es un gasto, es un motor de movilidad social, productividad y calidad de vida. El sistema de salud puede seguirtratando la boca como si no fuera parte del cuerpo.
La cifra publicada —390.000 cirugías y más de 2,6 millones de consultas en espera, entre ellas 534.122 pacientes que esperan una atención dental en Chile con una espera promedio de 238 días—es más que un número: es un recordatorio brutal de la deuda que el sistema público tiene con la dignidad de las personas. La salud no puede entenderse solo desde los indicadores hospitalarios, sino desde lo que ocurre en la vida cotidiana de quienes esperan. La salud bucal, en particular, es un ejemplo invisible de este problema. No es solo “un diente que duele”. Es autoestima, porque una sonrisa deteriorada AR impacta en cómo nos miramos al espejo, cómo nos relacionamos socialmente y en la confianza que transmitimos. Es empleabilidad, ya que las personas con una sonrisa sana tienen mayores posibilidades de ser contratadas y mejores evaluaciones en entrevistas laborales. Es parteimportante de la sexualidad y relaciones personales, y tiene injerencia en enfermedades generales. La periodontitis y otras patologías orales están asociadas a problemas cardiovasculares, diabetes, partos prematuros y deterioro cognitivo. En otras palabras, lo que ocurreenlaboca impacta en todo el organismo. La espera no es neutra: mientras alguien aguarda años por una atención dental, su vida se va limitando. Pierde oportunidades laborales, se aísla socialmente, sufre dolores crónicos y aumenta su riesgo de enfermedades sistémicas. Esa es la verdadera carga de estas cifras. Dr. Marco Mora