Editorial: De avance urbano a problema cotidiano
Editorial: De avance urbano a problema cotidiano Los scooters eléctricos llegaron a La Serena y Coquimbo como una señal de modernidad. Menos autos, trayectos cortos más rápidos, menor contaminación y una alternativa real de movilidad urbana. Esa era la promesa. En la práctica, sin embargo, la experiencia ha sido muy distinta. En sectores como la Avenida del Mar y Costanera, una iniciativa pensada para mejorar la calidad de vida terminó transformándose en un dolor de cabeza cotidiano. El problema no es la tecnología ni el concepto de micromovilidad. El verdadero conflicto está en el uso irresponsable. Circular a exceso de velocidad, llevar dos personas en un scooter, transitar por veredas atestadas de peatones o prescindir del casco son conductas que se repiten a diario. A ello se suma la normalización del riesgo: usuarios que parecen olvidar que comparten el espacio público con adultos mayores, niños y turistas que no esperan esquivar vehículos motorizados en áreas recreativas. La respuesta de las autoridades -reducir la velocidad y avanzar en fiscalizaciónes un paso necesario, pero insuficiente si no va acompañada de un cambio cultural. La convivencia vial no se impone solo con reglamentos; requiere educación, empatía y respeto por el otro. De lo contrario, cualquier avance urbano corre el riesgo de fracasar. Lo preocupante es que este patrón se repite. Cada nueva herramienta pensada para mejorar la ciudad termina chocando con la falta de conciencia ciudadana. Sin responsabilidad individual, no hay política pública que resista.. La masificación de los scooters eléctricos prometía una ciudad más amable, sustentable y conectada. Sin embargo, el mal uso reiterado y la falta de conciencia vial han convertido esta iniciativa en un nuevo foco de conflictos, accidentes y riesgos para peatones y usuarios. EDITORIAL