Editorial: Conciencia vial sobre dos ruedas
Editorial: Conciencia vial sobre dos ruedas La irrupción de los scooters eléctricos en las ciudades llegó como una alternativa ágil y moderna de transporte, pero su uso irresponsable se ha convertido en un problema de seguridad que ya no puede seguir ignorándose.
Cuando la gran mayoría de los accidentes en sectores altamente concurridos se asocia a malas prácticas -exceso de velocidad, circulación por veredas, maniobras imprudentes o desatención de normas básicasel debate deja de ser tecnológico y pasa a ser, derechamente, de conciencia vial. Usar un scooter no exime de responsabilidades. Quien lo conduce comparte el espacio público con peatones, ciclistas, adultos mayores, niños y personas con movilidad reducida.
Circular sin casco, desplazarse a alta velocidad por paseos peatonales o sorprender a los transeúntes con maniobras inesperadas no es solo una infracción: es una conducta de riesgo que puede terminar en lesiones graves o consecuencias irreparables. La seguridad vial no depende únicamente de fiscalizaciones, campañas o nuevas ordenanzas. Depende, sobre todo, de la conducta de quienes utilizan estos vehículos. Respetar los espacios, reducir la velocidad, anticipar maniobras y comprender que la prioridad la tiene el peatón son principios básicos de convivencia urbana. Las ciudades avanzan hacia sistemas de transporte más sustentables y eficientes, pero ese progreso solo es real cuando va acompañado de responsabilidad individual. Un scooter mal utilizado puede ser tan peligroso como cualquier otro medio motorizado. El llamado es claro: más conciencia, más respeto y menos imprudencia. Porque cuidarse a uno mismo también es cuidar a los demás. EDITORIAL. El aumento de accidentes asociados al uso irresponsable de scooters eléctricos vuelve a poner en el centro la necesidad de educación, autocuidado y respeto por el espacio público, especialmente en zonas de alta circulación peatonal. EDITORIAL