Autor: Por Pablo Retamal Navarro Fotos: Fondo Jorge Edwards, Archivos UDP.
Archivo inédito: viaje a la mente de Jorge Edwards
Archivo inédito: viaje a la mente de Jorge Edwards F 56 "Querido Jorge", tipeó Pablo Neruda en su máquina de escribir el 4 de agosto de 1970 desde su casa en Isla Negra. "Es importante para nosotros saber cuándo vas a venir a Chile". El interés del poeta no pasaba solo por reencontrarse con su viejo amigo, sino por un favor muy particular. "Supongo que no habrás olvidado ir a ver el indio anticuario y a ver si me tienes alguna noticia de los dos mascarones". Sabida es la fascinación del parralino por los objetos provenientes de barcos. Este tipo de correspondencia intercambió por años el escritor y diplomático Jorge Edwards Valdés, uno de los grandes de las letras chilenas, premio nacional de Literatura 1994 y premio Cervantes 1999.
Fallecido en 2023, sus cartas forman parte de un vasto archivo que por años se fue acumulando y que hoy acaba de ser recibido por la Universidad Diego Portales (UDP). Se trata de un fondo documental de extraordinario valor para las letras chilenas y latinoamericanas.
El Archivo Jorge Edwards consiste en más de 145 cuadernos manuscritos, que abarcan desde 1966 hasta 2018,20 manuscritos de novelas con correcciones autógrafas, una rica correspondencia, una biblioteca personal que supera los 2.000 volúmenes, agendas, documentos administrativos y objetos personales. "Jorge y Ximena, hijos de Jorge Edwards, conocían este trabajo y entendieron que para nosotros los archivos no son solo documentos que se reciben y se guardan, ni objetos destinados a una vitrina. Un archivo de autor exige cuidado técnico, pero también lectura crítica", explica a Culto Alejandro Arturo Martínez, director general de Estudios Generales, Archivos y Cultura de la UDP y doctor en Estudios Latinoamericanos por Princeton.
Martínez explica que se trata de un proyecto intelectual vivo que busca custodiar, investigar y poner en diálogo la vida y obra de uno de los escritores más complejos del continente. "La UDP lleva décadas trabajando con archivos, pero en los últimos años hemos puesto especial atención en fortalecer los archivos de autores". De este modo, la institución ya custodia fondos de Nicanor Parra, Enrique Lihn, Rodrigo Lira, Claudia Donoso, Malú Urriola, Soledad Bianchi, Carla Cordua, Roberto Torretti y otros. Para fortuna de las manos que lo recibieron, todo este material se encontraba en muy buen estado. Fue durante el caluroso enero de 2026 que el equipo de archivistas de la UDP (Mariana Simón, Valeska Meneses, Camila Araya y Natalia Cuadra) trabajó en su revisión, estabilización, clasificación y descripción.
Desde allí se iniciaron las labores de preservación. "El proceso incluye carpetas y cajas libres de ácido para la documentación, la preparación de cajas especiales para los objetos, el resguardo en depósitos con condiciones controladas en cuanto a temperatura y humedad, y el trabajo de preservación digital para los soportes electrónicos", dice Martínez. La cabeza de un escritor En el centro líquido de esta colección están los 145 cuadernos. No se trata solo de borradores o textos inéditos, sino de verdaderos espacios de ensayo y error. "Es como entrar en la cabeza de Jorge Edwards.
Sus cuadernos materializan su pensamiento en vivo", afirma Martínez. "Muestran a un escritor que investigó, leyó (mucho, muchísimo), preparó clases, reunió referencias, ensayó ideas y volvió una y otra vez sobre sus propios materiales antes de sentarse a escribir o reescribir sus libros, cuenta Martínez. También dejan ver algo que suele quedar fuera de la imagen pública de un escritor, la continuidad entre vida intelectual y vida privada.
En un mismo cuaderno pueden aparecer notas sobre Borges, Kundera, Sor Juana o Umberto Eco, junto con ideas para futuras novelas o una lista de compras para el hogar". Entre otros, destacan los apuntes del curso sobre Pablo Neruda que Edwards dictó en Colorado State University en 1985 y las anotaciones para su libro Adiós, poeta (1990), su propia biografía sobre el hombre de Residencia en la tierra, de quien Edwards fue gran amigo. "Los cuadernos, las cartas y las anotaciones permiten seguir cómo Edwards volvió sobre Neruda en distintos momentos, como figura central de la literatura chilena, como amigo, como interlocutor político y como parte decisiva de su propia experiencia vital.
Ahí el archivo puede aportar mucho, porque permite leer esa relación desde sus documen Autor: Por Pablo Retamal Navarro Fotos: Fondo Jorge Edwards, Archivos UDP.. Desde el manuscrito de Persona non grata hasta cartas con Neruda, Vargas Llosa y el general Prats, el fondo del Premio Cervantes permite reconstruir la historia cultural del siglo XX. El legado -recibido por la Universidad Diego Portalesincluye sus cuadernos personales, material inédito y su biblioteca íntegra. Jorge Edwards obtuvo el Premio Nacional de Literatura y el Premio Cervantes. La joya de la corona es el manuscrito original de Persona non grata, el libro de 1973 donde Edwards dejó testimonio sobre sus experiencias como embajador de Chile en Cuba. Sus anteojos también son parte de su patrimonio personal. El Archivo resguarda objetos personales, como este teléfono.
Despedida en Lisboa se llama un manuscrito inédito del Archivo Despedida en Lisboa se llama un manuscrito inédito del Archivo Archivo inédito: viaje a la mente de Jorge Edwards 3 DEP 2 1 1 6 5 4 MNO 9 8 TUV 7 PORS # X OPER PALING AUTO -MUTE INUBE tos de trabajo y desde las huellas con quiénes dialogaba.
La bibliomateriales de su proceso de escritura", apunta Martínez. teca estará disponible para consulta hacia fines de este año en la Biblioteca Nicanor Parra". Esto no es casualidad, puesto que Edwards tuvo una gran relación con el mundo editorial más allá de solo publicar libros. En España, tras el golpe de 1973, trabajó en la editorial Seix Barral.
De vuelta en Chile, fundó la distribuidora Fernández De Castro, que fue la gran responsable de traer títulos de editoriales extranjeras al país, como Anagrama, Acantilado, Tusquets y otras; además tuvo su propia librería, Nueva Altamira. Alguien que observó muy de cerca esta dimensión fue su sobrino nieto, Antonio Echeverría, curador e investigador.
Señala que entre esa copiosa biblioteca, había un volumen al que Edwards le tenía particular afecto. "Recuerdo una vez que me convocó a almorzar en el Squadritto, que solía estar en la calle Rosal, donde se encuentra aún su distribuidora. En esa ocasión, llevó un libro extraño de su biblioteca. La primera, y en ese entonces única, edición del Diccionario de Chilenismos, escrito por Zorobabel Rodríguez en el siglo XIX. El motivo del almuerzo terminó siendo la necesidad imperiosa de reeditar este ejemplar. Lamentablemente fue una empresa que no prosperó". En otro rincón aparecen los manuscritos.
En ellos, el visitante curioso podrá observar cómo el escritor volvía a ellos una y otra vez. "Aparece un Jorge Edwards que nunca dejó de editarse a sí mismo ni de volver sobre su propia obra -dice Martínez -. Sobre todo en las reediciones, encontramos documentos que permiten seguir sus decisiones de reescritura años después de la primera publicación". La joya de la corona es el manuscrito original de Persona non grata, el libro de 1973 donde Edwards dejó testimonio sobre sus experiencias como embajador chileno en Cuba. Su mirada crítica del régimen castrista le valió la crítica y la polémica con la izquierda latinoamericana. "Se trata de una obra, como bien sabemos, que intervino en una discusión política e intelectual muy intensa.
Revisar sus manuscritos, sus correcciones posteriores y las distintas capas de trabajo puede permitir entender mejor cómo Edwards construyó esa voz testimonial y cómo volvió a leer ese episodio en momentos posteriores de su trayectoria", explica Martínez.
Otro punto relevante es la copiosa biblioteca personal del escritor y que la UDP resguardará íntegra. "Muestra la amplitud de sus La correspondencia En abril de 1966, desde su casa en París, un compungido Mario Vargas Llosa le escribió a Jorge Edwards para tratar de arreglar un enredo que había surgido entre ellos producto de la venta de un auto. "Querido Jorge. Siento que haya surgido ese inconveniente con el auto. Pero creo que lecturas. Es una biblioteca muy diversa, formada por libros de literatura, ensayo, historia, política y otros campos que acompañaron su trabajo intelectual durante décadas. También llama la atención la cantidad de ejemplares dedicados o autografiados por sus autores, porque permiten ver no solo qué leía Edwards, sino también lo podemos arreglar. No tenía la menor idea que no se podía vender el Renault mientras hubiera letras pendientes.
Como estas me las cobraban mensualmente por medio de mi banco descontándolas de mi cuenta, pensé que no habría problema". Cartas con figuras como Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa o Gabriel Valdés son las que se pueden consultar en este archivo.
En ellas, queda claro que lejos de separar literatura, política, diplomacia, amistad y cotidianeidad, estas dimensiones se entretejían constantemente en la vida de Edwards. "En una carta de 1972, Vargas Llosa lee un manuscrito de Edwards, le elogia el final de la historia y le propone encontrarse en Roma. En otra, comenta la reunión del Pen Club en Nueva York y la reacción de algunos escritores ante la fama de Pablo Neruda. Son cartas que muestran una amistad literaria muy activa, pero también una red intelectual latinoamericana en movimiento, marcada por viajes, crisis políticas, mudanzas, congresos, editoriales, revistas y lecturas compartidas", cuenta Martínez.
Las cartas con Pablo Neruda, por cierto, ocupan un lugar fundamental. "El poeta habla sobre sus viajes, exposiciones que ha visitado, problemas con algunas editoriales, su salud, su renuncia a la embajada en París y su permanencia en la Unesco -dice Martínez -. También le da recomendaciones a Edwards sobre su futuro laboral. Edwards, por su parte, le responde sobre asuntos prácticos, como el envío de un automóvil a Chile, pero también sobre sus propias dudas respecto de posibles traslados diplomáticos.
En esas cartas aparece un Jorge Edwards situado en una trama muy concreta de literatura, diplomacia y política internacional que muestra, además, cómo Chile estaba plenamente inserto en los debates de la Guerra Fría". Otras cartas destacadas son con Gabriel Valdés (DC), las cuales permiten seguir la recepción que tuvo Persona non grata. "Valdés lee el libro, reconoce la calidad literaria de Edwards, pero cuestiona lo que considera una mirada excesivamente subjetiva e injusta hacia el proceso cubano. Edwards le responde y defiende su posición. Además, hay cartas de Enrique Lafourcade, Jorge Teillier o Carlos Germán Belli.
Hasta existe una carta de Arthur Miller e incluso una del general Carlos Prats, comandante en jefe del Ejército (lo llama "estimado amigo”). Al mismo tiempo, hay material inédito que podría ser publicado en alguna oportunidad.
Así, por ejemplo, un escrito llamado Despedida en Lisboa. "A primera vista, ese suele ser uno de los aspectos que más interés despiertan en un archivo literario, sobre todo para sus más fieles lectores: la posibilidad de encontrar textos nuevos.
En el caso de Jorge Edwards, hasta donde hemos podido revisar, hay cuentos, crónicas, apuntes, narraciones más largas y otros documentos que eventualmente podrían ser estudiados con miras a una edición", explica Martínez. ¿Se puede consultar el archivo de Edwards? La respuesta es sí. A través de la plataforma digital Archivo de Autores (arau. udp. cl) se podrán revisar algunos contenidos de manera online, los que se irán subiendo de manera progresiva.
Revisa la versión extendida de esta nota en https://www.latercera.com/canal/culto/· La joya de la corona es el manuscrito original de Persona non grata, el libro de 1973 donde Edwards dejó testimonio sobre sus experiencias como embajador de Chile en Cuba. Autor: Por Pablo Retamal Navarro Fotos: Fondo Jorge Edwards, Archivos UDP..