Autor: Eduardo Henríquez O. cronica@australtemuco.d
Emprendedor innato: fundó una marca que comenzó a moldear con ingenio y también con sus propias manos
Emprendedor innato: fundó una marca que comenzó a moldear con ingenio y también con sus propias manos l empresario no se hace E de un día para otro.
Al menos, esa es la historia de José Rosenberg Villarroel (1933 2026). La suya comienza de niño, desde el día en que decide ayudar económicamente a su madre, que a los 34 años queda viuda y a cargo de seis hijos.
A partir de entonces, este ciudadano de La Araucanía, con historia familiar en Angol, Temuco y Valdivia, descubre el valor del trabajo, picando leña y cargando "bultos" en la estación de trenes junto a su hermano Luis, el mismo con el que más tarde emprendería su visionario negocio. A los 20, luego de egresar del Instituto Superior de Comercio, toma un trabajo como mesero en el viejo restaurante del cerro Ñielol. Allí, un dentista de la Fuerza Aérea de Chile lo invita de postular a la institución y consigue entrar a la Escuela Capitán Ávalos, donde ingresa como cadete y alcanza el grado de teniente.
Es precisamente en esa etapa, a los 24 años de edad, que con el corazón apretado toma la decisión de abandonar su carrera uniformada para dar un salto de fe, abrazar su veta de comerciante y volver a Temuco para iniciar su propia fábrica de colchones, negocio al que entra por un hecho fortuito y gracias a su curiosidad, porque antes de entrar en este rubro desarmó colchones y los aprendió a ensamblar con sus propias manos (ver nota lateral). De acuerdo a relatos que entregó en vida y que quedaron registrados en dos libros biográficos, en 1958 José Rosenberg junto a su hermano Luis, y la participación activa de su madre, Blanca Villarroel, abre una pequeña fábrica en un galpón de la calle Janequeo, en el sector Pueblo Nuevo de Temuco, propiedad que se convierte en el primer activo de la marca y que es aportada por su progenitora luego de recibirla como parte de una herencia familiar. Al año 1960 ya tiene 50 trabajadores, pero luego llegan los 70 y la empresa queda al borde del abismo. Sin embargo, con 7 fieles trabajadores continúa adelante acudiendo al rubro del mercado capital.
En los 80, la decisión de crear el Departamento de Investigación y Tecnología (BID) junto al gerente de Operaciones y Recursos Humanos, Gustavo Martínez, les permite dar un salto hacia adelante y comenzar a innovar, hito clave que da sentido a lo que vino, la inauguración de la planta central de Rosen, a la entrada norte de Temuco, en 1988.
HOY Hoy, esta industria surgida en La Araucanía cuenta con más de 3 mil 500 trabajadores en Chile y el extranjero; tiene 53 tiendas presentes en Sudamérica y al menos cuatro plantas en Temuco, Concepción, Viña del Mar y Santiago.
El alcance de los productos para la vivienda que hoy ofrecen las marcas Rosen y Glover llegan a mercados de Bolivia, Argentina, Uruguay, Paraguay (con franquicias) y con filiales industriales a Perú, Uruguay, Ecuador y México. Y el año pasado, la empresa entró a Gran Bretaña con una línea de productos premium que lleva por nombre J. Rosenberg.
Antes de fallecer, este Hijo Ilustre de Temuco, dejó en claro que su mayor activo siempre fueron sus trabajadores, con quienes crea un clima laboral diferenciador del cual se sentía orgulloso. 03 "La principal herramienta de esta fábrica son las personas. A ellos hemos dedicado nuestro esfuerzo". José Rosenberg, fundador de Rosen, en declaraciones cuando la marca cumplió 60 años. Autor: Eduardo Henríquez O. cronica@australtemuco.d. BIOGRAFÍA. El empresario siempre declaró que su mayor orgullo eran sus trabajadores. "La principal herramienta de esta fábrica son las personas. A ellos hemos dedicado nuestro esfuerzo". José Rosenberg, fundador de Rosen, en declaraciones cuando la marca cumplió 60 años. EL EMPRESARIO HABÍA SOBREVIVIDO A UN CÁNCER DE PULMÓN DETECTADO EL AÑO 2011.