Autor: ÓSCAR VALENZUELA
Alumno de Arte armo escultura con fragmentos de autos abandonados
Alumno de Arte armo escultura con fragmentos de autos abandonados Fy un motor rugiente que Frenadas, aceleraciones eriza los pelos. Esa es la primera impresión que surge cuando uno entra a la sala. Al medio cuelgan capós de auto superpuestos, con dos amplificadores y tres parlantes, de los que surgen los filosos bajos.
La obra se llama "FE 10HZ-100HZ C", en alusión al rango por el que se desliza el ambiente sonoro que rodea a la escultura. "Trato de extraer los fragmentos de la calle para traerlos a la galería, como residuos del sonido y del paso del tiempo; puede asociarse a un motor en funcionamiento o al mismo trap o reggaetón sonando desde autos", propone Pedro Zabala, alumno de Licenciatura en Arte de la Universidad Diego Portales (UDP) y autor del llamativo producto artístico, que es su trabajo final para egresar de la carrera. Su característica es otorgar valor estético a piezas de vehículos desechadas. "Hace tres años trabajo con fragmentos de autos abandonados en la ciudad, dígase chatarra o residuos, y en línea con el tuneo automotriz. Trabajo con la observación del entorno urbano, soy recolector de una arqueología moderna, sonora y material", teoriza el joven artista, que colecciona tapas de ruedas, puertas y patentes.
Para la obra, que define como la culminación de su hobby, se decidió por los capós: uno lo encontró en una desarmaduría de Recoleta y el otro en Barrio Italia. "Opté por una superficie más amplia, que son los capós: en el lenguaje poético albergan al corazón del auto, que vendría siendo el motor, y que es un poco el corazón de mi obra", destaca.
Exposición final La escultura automotriz es una de las 38 piezas que forman parte de "Carácter 26", la exposición anual que realizan los alumnos de la Escuela de Arte UDP a modo de trabajo final para egresar de su carrera.
La muestra, abierta a todo público, estará hasta el 22 de enero en Avenida República 180, Santiago. "La exposición colectiva es parte de sus procesos que han llevado el último año, para abrir el taller de grado a la comunidad", explica Andrea Josch, directora de la Escuela de Arte UDP. En la muestra también se hacen presentes galeristas, quienes podrían ser de vital importancia para el inicio de los nuevos profesionales. Pero las exposiciones son sólo una parte de la vida laboral. "Tienen una pasantía obligatoria de 200 horas en último año, que los vincula a distintos ámbitos de la cultura y las artes. Hay estudiantes que trabajan en talleres de artistas, otros en instituciones públicas y privadas, en mediación, en archivo, porque no hay una sola manera de ser artista", asegura la directora.
En 2025 la carrera tuvo una innovación en su malla. "Hemos fortalecido la línea de gestión -territorial, comunitaria y artísticapara que tengan las herramientas que les permitan desafiarse cuando salgan en el campo de desempeño amplio que tienen las prácticas artísticas", plantea. "Hoy un ámbito muy importante es la gestión comunitaria, para que puedan llegar a sus propios territorios gestando talleres de educación o formación en metodologías artísticas", destaca. Sobredosis de TV La propuesta de Javiera Román se muestra dentro de una casa de cartón donde LUN reina la oscuridad.
Al asomarse aparece un colorido stop motion de una mujer comiendo, mientras los platos de tallarines y embutidos bailan alrededor. "Mi intención es estirar al máximo ese momento cotidiano, hacer que se vea en cierto punto un poco incómodo", describe. Para lograr los efectos en cámara recurrió a una gran variedad de materiales, como maicena, gelatina, glicerina, plasticina o goma eva. Un detalle: el rostro de la mujer que aparece es la cara de la propia autora. "Siempre trabajo de mi experiencia, pero no me interesa mostrar mi rostro. Mi DENN STATE ALTIMNÍ solución fue trabajar con una máscara, que me llevó al cuestionamiento de la identidad.
Es un personaje, pero está construido de partes de mi misma". El montaje de Ignacia Concha, en tanto, consta de 20 televisores instalados en distintos niveles: desde los armatostes de los años 90 hasta pequeñas pantallas que, aclara, compró en la feria por $3.000. Por este universo catódico corren videos de cinco segundos. "Uno de ellos son imágenes del Metro de Santiago, dentro de ella hay imágenes generadas con inteligencia artificial que había realizado anteriormente. LUN LUN A La contradicción es que son imágenes que no se verían generalmente en estos lugares", detalla. La idea se consolidó cuando caminaba por República. "Me encontré una tele grande en la calle, botada. La traje a la universidad y empecé a trabajar", recuerda.
Luego fue reuniendo otros aparatos. "Mi abuela tenía una de esas pequeñas, era LA tele que había en la casa, después busqué en lugares como Marketplace", comenta. "Siempre me ha gustado trabajar desde ese punto de incomodidad, que el espectador quiera seguir mirando", sostiene la futura artista. FOTOS: MAURICIO QUEZADA Autor: ÓSCAR VALENZUELA. "No hay una sola manera de ser artista", asegura académica de la UDP, donde se preocupan de ampliar el campo de trabajo de sus titulados. Creadores ahora salen al mercado laboral: recorrido por la exposición final de su carrera El set de stop motion de Javiera Román. Pedro Zabala mostrando sus capós sonoros. Ignacia Concha y su instalación de 20 televisores.