Autor: Ricardo Alt Periodista
Columnas de Opinión: Descentralización sin ingenuidad
Columnas de Opinión: Descentralización sin ingenuidad bien sus causas, corremos el riesgo de que se repitan y, peor aún, de que se use el episodio como excusa para retroceder en autonomía regional. Primer aprendizaje: descentralizar no es solo transferir recursos ni elegir autoridades. También es construir controles, capacidades y estándares.
Hay una mirada "buenista" -la idea de que lo local, por definición, decide mejorque ignora algo básico: cuando faltan contrapesos y gestión, el nivel territorial puede amplificar el desorden con la misma velocidad con que amplifica la innovación. Segundo aprendizaje: con la separación entre gobernador regional electo y delegado presidencial, la coordinación se debilitó. Los seremis responden al nivel central y la delegación, sin presupuesto relevante, por lo que terminan operando como una isla del centralismo. El resultado es conocido: alcaldes y gobernadoP ara quienes por años empujamos la descentralización, los escándalos por traspasos a fundaciones fueron un llamado de atención. Y no basta con indignarse: si no entendemos res peregrinan a Santiago para destrabar permisos, convenios y criterios. En un escenario de finanzas públicas golpeadas -y con señales visibles de retrasos en transferencias-, 2026 debiera ser el año de la coordinación y la ejecución. Y eso exige enfrentar la industria del entrabamiento: exigencias crecientes, interpretaciones cambiantes y una permisología que inmoviliza. Como advirtió Juan Carlos Jobet, muchas obligaciones ambientales no provienen de nuevas normas, sino de cómo se aplican las existentes. El diagnóstico ya está.
Es hora de soluciones: en este ámbito, la lógica indica que deben generarse Gabinetes Regionales que reúnan al delegado presidencial, seremis clave y delegados provinciales, con una mesa formal de enlace con el Gobierno Regional y los municipios. Su misión: priorizar una cartera acotada de proyectos de alto impacto privado y público, asignar responsables, fijar hitos a 30 días y escalar a nivel central lo que exceda la capacidad regional, con trazabilidad pública. Esto no reemplaza al gobernador ni al FNDR: ordena al Ejecutivo en el territorio. Y, al mismo tiempo, instala una cultura de rendición de cuentas: actas, plazos, responsables y resultados verificables. Si la descentralización quiere sobrevivir, debe dejar de ser un acto de fe y convertirse en un sistema de desempeño. Autonomía, sí; pero con coordinación, control y ejecución a tiempo. Ese antídoto es: control, coordinación y ejecución. Muchas obligaciones ambientales no provienen de nuevas normas, sino de cómo se aplican las existentes. Autor: Ricardo Alt Periodista. C Columna Muchas obligaciones ambientales no provienen de nuevas normas, sino de cómo se aplican las existentes.