Autor: paulina Gómez
Columnas de Opinión: La salud respiratoria ya no se juega solo en invierno
Columnas de Opinión: La salud respiratoria ya no se juega solo en invierno Históricamente, el sistema de salud ha organizado su respuesta en torno al invierno, concentrando campañas de prevención, refuerzos asistenciales y estrategias comunicacionales en ese período. Sin embargo, el cambio climático está alterando patrones que antes parecían estables. Variaciones en temperatura, humedad y eventos extremos están modificando la forma en que los virus circulan, extendiendo su presencia durante más meses del año y, en algunos casos, intensificando su impacto. Esto se traduce en una presión más sostenida sobre los sistemas de salud, que ya no se concentra únicamente en un peak invernal. La evidencia científica es consistente en esta transformación. Investigaciones del National Institutes of Health (NIH) advierten que el cambio climático representa una amenaza directa para la salud respiratoria, tanto por el aumento de enfermedades como por una mayor exposición a factores de riesgo. Entre ellos, el incremento de polen y alérgenos, la proliferación de moho y el aumento de contaminantes como el ozono y el material particulado. A esto se suman eventos climáticos extremos como olas de calor e incendios forestales, que se asocian a un aumento de problemas respiratorios, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. En la misma línea, un estudio publicado en The Lancet plantea que las infecciones respiratorias virales son altamente sensibles a factores climáticos y que su comportamiento está cambiando. En los últimos años se ha observado un desplazamiento de los momentos de mayor actividad viral hacia estaciones más cálidas, lo que sugiere una pérdida de la estacionalidad tradicional. A esto se suman factores como la urbanización y la movilidad global, que aumentan el riesgo de brotes y hacen que su evolución sea cada vez menos predecible. Este escenario obliga a repensar la forma en que abordamos estas enfermedades. La Gerente Médico Corporativo de Bupa Chile vigilancia epidemiológica debe fortalecerse con una mirada continua, capaz de anticipar los cambios en la circulación viral más allá de los meses tradicionales.
Del mismo modo, la promoción de medidas como la vacunación, el autocuidado, la ventilación de espacios y el uso responsable de los servicios de salud debe sostenerse durante todo el año, especialmente en un contexto donde los factores de riesgo ambientales también están en aumento. Asimismo, la planificación de recursos, la gestión de camas críticas y la preparación de los equipos de salud deben considerar escenarios más prolongados de demanda y una creciente variabilidad en los momentos de mayor actividad. Los datos de circulación viral en lo que va de 2026 son claros. En la Semana Epidemiológica 10 se analizaron más de 2.600 virus, con una positividad de 37,3%, impulsada principalmente por rinovirus y SARS-CoV-2. En la Semana 15, la positividad fue de 38,9%, lo que evidencia que la presión asistencial puede adelantarse o extenderse en el tiempo. En este contexto, la campaña de invierno impulsada por el Ministerio de Salud sigue siendo una herramienta clave e imprescindible. Sin embargo, cada año requiere una mayor adaptación este nuevo escenario. Las enfermedades respiratorias seguirán siendo una de las principales causas de consulta y hospitalización en el país, pero la forma en que las enfrentamos debe adaptarse a las nuevas condiciones. El cambio climático no es una amenaza futura, es una realidad que ya está impactando la salud de las personas y modificando la forma en que estas enfermedades se manifiestan. Reconocerlo es el primer paso para avanzar hacia un sistema más preparado, que no solo reaccione ante las crisis, sino que sea capaz de anticiparlas y gestionarlas de manera oportuna. Porque hoy, más que nunca, cuidar la salud respiratoria exige mirar más allá del invierno y comenzar a planificarla como un desafío permanente. Autor: paulina Gómez.