Autor: DANIELA TORÁN
"La violencia no se genera en la escuela, se reproduce en ella"
"La violencia no se genera en la escuela, se reproduce en ella" umanity is overrated" (la humanidad está sobrevalorada), frase usada por el autor de la masacre de Jokela, en Finlandia, en 2007, reapareció en la última publicación del estudiante que perpetró el ataque al interior de un colegio en Calama, donde murió una inspectora y varios estudiantes resultaron heridos. Para la investigadora Paulina Guzmán, esta conexión no necesariamente implica una relación directa, pero sí puede leerse bajo un fenómeno poco frecuente y altamente relevante conocido como copycat. Guzmán, directora del Laboratorio de Investigación e Innovación Docente de la Universidad San Sebastián y doctora en Ciencias del Desarrollo y la Psicopatología, ha investigado la violencia escolar tanto en Chile como en el extranjero. Profesora de educación general básica de formación, integra además un grupo de estudios del Injury Prevention Center de la Universidad de Michigan, donde analiza hechos de violencia en establecimientos educacionales y estrategias de prevención.
Su experiencia incluye haber vivido una amenaza real en una escuela primaria en Washington y participar en simulacros de tiroteos. "El fenómeno del copycat no es simplemente copiar un hecho de violencia, sino que es un proceso de contagio social, donde un hecho altamente visible aumenta temporalmente la probabilidad de que ocurran conductas similares en otros lugares CEDIDA o contextos parecidos", explica.
Ventana de riesgo Según la académica, la evidencia internacional muestra que, tras un evento de alta connotación pública, "se abre una ventana de riesgo de entre 10 y 14 días donde aumentan las conductas imitativas y las amenazas". Aclara, sin embargo, que este fenómeno no crea violencia desde cero. "No es la causa, sino que la gatilla", advierte. Guzmán explica que en este proceso operan varios mecanismos clave. Uno de ellos es la cobertura mediática. OPIA SEGURIDAD EN LAS BARANDAS USS + "La cobertura instala un guión de acción ante jóvenes que pueden estar sintiendo frustración o rabia, pero que no tienen una forma concreta de actuar. Muestra cómo hacerlo, qué impacto tiene y qué consecuencias genera", sostiene. A eso se suma la identificación con el agresor. "Algunos jóvenes no sólo observan lo que pasó, sino que sienten que comparten elementos de la historia del atacante. Se construye una narrativa de pertenencia: 'yo soy como él", advierte. Otro factor relevante es la sobreexposición. "La cobertura constante, los videos repetidos y las publicaciones en redes sociales pueden convertir el hecho en algo omnipresente y simbólico. Ahí los medios tienen una altísima responsabilidad", afirma.
Por eso, a su juicio, el foco no debiera estar puesto en construir el perfil del agresor, sino en las consecuencias para la comunidad educativa. "Es muy distinto relevar quién era el atacante, cómo actuó y mostrar una y otra vez los videos, versus poner el énfasis en las víctimas, en el dolor de la comunidad y en cómo se reconstruyen los vínculos", dice.
La especialista advierte que Chile aún está a tiempo de evitar la normalización de esta violencia. "Cuando una sociedad normaliza la violencia escolar, cambia la forma en que niños, familias y profesores viven la escuela", plantea. Para Guzmán, el problema excede el espacio escolar. Pertenencia "No se trata de levantar alertas innecesarias, pero el fenómeno de la identificación es riesgoso. Hay muchos niños que hoy no tienen modelos positivos de identificación. Por eso es tan importante promover grupos de pertenencia positivos y no dejar a los niños solos después del colegio", sostiene. Y remata: "Esto no es un problema del colegio, es un problema social.
La violencia no se genera en la escuela, se reproduce en ella". A su juicio, esto obliga a activar redes institucionales y sociales para que, al terminar la jornada escolar, niños y adolescentes tengan un espacio seguro donde ir, recrearse, desarrollar talentos y construir vínculos positivos. Dice que es importante que los jóvenes se sientan parte de algo. Y que la comunidad ahora debe centrar su atención en las víctimas, no en los atacantes. Autor: DANIELA TORÁN. La investigadora Paulina Guzmán ha investigado fenómenos como el del atacante de Calama Dice que es importante que los jóvenes se sientan parte de algo. Y que la comunidad ahora debe centrar su atención en las víctimas, no en los atacantes. Paulina Guzmán es docente e investigadora.