Autor: Izaskun Álvarez-Aguado Vanessa Vega Académica UDLA e investigadora MICARE Académica PUCV e investigadora MICARE
COLUMNAS DE OPINIÓN: Cuando el estigma entra a la universidad
COLUMNAS DE OPINIÓN: Cuando el estigma entra a la universidad Columna Kzaskun ÁlvarezAguado Académica UDLA einvestigadora MICARE Académica UDLA einvestigadora MICARE Vanessa Vega Académica PUCV e investigadora MICARE Cuando el estigma entra a la universidad realidad que suele pasar desapercibida. En la educación superior, muchas de las barreras más dificiles no están en los contenidos nien las evaluaciones. Están en la manera en que miramos, interpretamos y anticipamos a quienes aprenden de formas distintas. Ese terreno silencioso es el que sostiene el estigma, una fuerza que modela expectativas y afecta trayectorias sin necesidad de declararse en ninguna parte. Elestigmase cuela en gestos pequeños. En el profesor queduda dela capacidad de un estudiante antes de conocer su trabajo. En la compañera que dirige la conversación ala intérprete en lugar de a la persona sorda. En la idea instalada de que los apoyos académicos disminuyen exigencias oalteran la competencia. Son situaciones breves, difíciles de nombrar, pero suficientes para que un campus se viva como un espacio donde la pertenencia siempre está en juego. Quienes estudian con discapacidad lo expresan con claridad. Dicen quelo más pesado no es la discapacidad en sí, sino el trato diferenciado, la infantilización o la constante sospecha de incapacidad. Muchos sienten que deben rendir examen permanente para demostrar que merecen estar donde están. Otros relatan que cualquier error se interpreta como una confirmación de prejuicios. La universidad, que promete ampliar horizontes, se transE nel Mes de la Discapacidad conviene detenernos en una formaentonces en un lugar donde cada gesto parece pedir explicación adicional. Nose trata de mala intención. Se trata de una cultura académicaqueaúnsesostieneen unideal rígido de excelencia. Un ideal que valoralarapidez, la uniformidad yla adaptación perfecta al forma10 estándar, sin preguntarsesiese formato fue diseñado para la diversidad real de quienes llegan a estudiar. La inclusión deja de ser un añadido y se convierte en una revisión profunda del modo en que construimos nuestras prácticas docentes y administrativas. En este mesla invitación es a pensar con honestidad. A revisar cómo enseñamos, cómo evaluamos y cómorecibimos a quienes necesitan apoyos. A abandonar la idea de que la inclusión es un favor y asumir que es parte del compromiso universitario con el conocimiento y la equidad. A reconocer que el estigma no desaparece por decreto; se desmonta con cambios concretos en la forma derelacionarnos y en la manera en que interpretamos la diversidad. Cuando la universidad cuestionasus propiasinercias, algo importante ocurre. Mejora la experiencia de quienes enfrentan barreras y también amplía las posibilidades de aprendizaje para toda la comunidad. Enseña que participar plenamente no debería ser una excepción ni un privilegio. Deberíaserla base sobre lacual construimos una educación verdaderamentetransformadora. O.