Autor: -por Rodrigo Pérez Mackenna-
Columnas de Opinión: 27F: reconstrucción, liderazgo y el deber moral de gobernar bien
Columnas de Opinión: 27F: reconstrucción, liderazgo y el deber moral de gobernar bien ada aniversario del 27 de febrero de 2010 nos trae recuerdos imborrables. Especialmente para las familias chilenas que perdieron a sus seres queriC dos, sus hogares y sus fuentes de trabajo. Pero también para quienes tuvimos la responsabilidad de conducir el proceso de reconstrucción desde el Estado, enfrentando una de las mayores catástrofes naturales de nuestra historia. Quince años después, la perspectiva permite distinguir lecciones que siguen plenamente vigentes. La primera es que Chile fue capaz de enfrentar la tragedia con una política pública de reconstrucción seria y eficaz. Desde el Ministerio de Vivienda lideramos la tarea más urgente: devolver un hogar a cientos de miles de familias. El desafío fue enorme: más de 222 mil viviendas destruidas o con daño mayor, ciudades y caletas devastadas, barrios patrimoniales en el suelo. En plazos extraordinariamente exigentes se reconstruyeron viviendas, conjuntos habitacionales y buena parte de la infraestructura urbana crítica. No fue sólo una tarea constructiva. Fue también social y urbana. Implicó innovar en subsidios, flexibilizar normativas y articular al Estado con municipios, empresas y la sociedad civil. Detrás de cada cifra había una familia esperando dignidad. La segunda lección es el valor del liderazgo. El Presidente Sebastián Piñera entendió que la reconstrucción era una misión nacional. Su estilo -exigente, presente y orientado a resultadospermitió alinear equipos, destrabar procesos y acelerar soluciones que, bajo lógicas burocráticas tradicionales, habrían tardado muchos más años. La tercera lección es ética. La reconstrucción movilizó cuantiosos recursos fiscales en un contexto de urgencia extrema. Administrarlos con probidad y eficiencia no era sólo una obligación técnica, sino un deber moral con los damnificados y con todos los contribuyentes. Esa vara ética hoy parece debilitada. Se dilapidan recursos en programas deficientes y fundaciones inútiles, se multiplican iniciativas mal evaluadas y se toleran niveles de ineficiencia antes inadmisibles. A ello se suma una burocracia capturada por visiones que desconfían de la inversión y de la colaboración público-privada. Cualquier excusa parece suficiente para detener proyectos. El próximo gobierno deberá enfrentar desafíos de gran magnitud. El valor de las viviendas se ha desacoplado de los ingresos, el déficit habitacional crece y los campamentos alcanzan cifras récord. Se agregan el fallido proceso de reconstrucción en Viña del Mar y los desafíos derivados de los recientes incendios.
Todo esto en un contexto financiero probablemente deficitario: la entrega de subsidios creció más de 50%, mientras el presupuesto de caja sólo cerca de 20%. Comprometer beneficios sin respaldo tensiona las finanzas públicas y frustra a miles de familias. En este escenario, el presidente electo José Antonio Kast ha planteado la necesidad de un gobierno de emergencia, entre otras cosas, para recuperar eficiencia estatal, responsabilidad fiscal y probidad en la gestión. Esa urgencia conecta con las lecciones de la reconstrucción. A quince años del 27F, la enseñanza sigue vigente: administrar bien el Estado no es sólo una tarea técnica. Es una exigencia moral para el Chile de hoy. Exministro de Vivienda y Urbanismo. Autor: -por Rodrigo Pérez Mackenna-. PUNTO DE VISTA