Autor: Rodrigo Ojeda Profesor de historia
Columnas de Opinión: La caja negra
Columnas de Opinión: La caja negra s un dispositivo y registrador de vuelo que captura y almacena "datos importantes durante un vuelo". Con sensores que registran E la información técnica del avión, datos y conversaciones de la cabina, y son almacenados en una caja que no es negra.
Tras un accidente la revisión es clave para determinar causas y establecer medidas en pos de la mejora. ¿ Qué pasó en el vuelo? ¿ Qué pasa en la educación chilena y en las aulas? La educación pública no viene bien y ya no se necesitan más diagnósticos, mesas de trabajo, marchas utópicas ni cartas al director. La indignación reciente nace de los resultados de la PAES. A los privados les va bien y se distancian con una receta conocida: son entrenados para rendir con proyectos educativos propios y distantes de la intervención estatal. Tienen sus propios patines. Las brechas permanecen y la educación pública ya no brilla ni genera movilidad social. La caja negra educativa revela verdades archiconocidas por los educadores, gestores y analistas. Hay una confianza excesiva, en los gobiernos y parlamentarios, en decretar cambios legales y esperar resultados por inercia con nuevos experimentos educativos en el sector público. Los efectos negativos del Sistema de Admisión Escolar (SAE) y de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) ya son parte del paisaje educativo y de lo cotidiano en el año escolar. Las escuelas públicas, lo dice la evidencia, necesitan autonomía real en la toma de decisiones y en el uso de los recursos, especialmente en las acciones que impactan en el aula y en los aprendizajes. Los directivos en las escuelas, vistos como lideres educativos, tienen que apoyar los procesos educativos y dejar de ser burócratas respondiendo formularios para los museos administrativos que asfixian. Además, los directivos tienen que demostrar su pericia técnica, en el aula y en los consejos técnicos, y no ser simples soldados de las administraciones de turno ni custodios de la burocracia ministerial. El partido se juega en el aula. Antes y después, todos somos entrenadores de fútbol con estrategias y opiniones. En educación pasa algo similar. Todos opinamos sobre los resultados y los profesores, abordajes y soluciones, olvidando que la caja negra fue encontrada hace años, y la educación pública arrastra problemas y desafíos anteriores a la pandemia. La indignación pasajera por los resultados no es nueva. Reaparece en los tiempos del SIMCE y de otras evaluaciones internacionales. Son importantes los indicadores porque son luces de un semáforo (no eran tan mala la idea de Lavín) que permiten intervenir con foco pedagógico en el aula. Durante la indignación, todos levantan soluciones mágicas y desesperadas. Después de unos días, la temática escolar queda eclipsada por los tacos capitalinos y eventos estivales. La caja negra no olvida la excesiva burocracia en otras dimensiones escolares. Por ejemplo, la presencia de la Superintendencia de Educación y la revisión administrativa, lejana de lo educativo y formativo. Tras una denuncia lo normativo reemplaza lo pedagógico y el proyecto educativo en la comunidad. No olvidemos que, contamos con un Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación (SAC), en simple, otro elefante blanco. Tal como señala Pivotes, es necesario "revisar íntegramente el modelo de regulación y fiscalización". Son las comunidades escolares las que conocen sus debilidades y fortalezas. Es urgente distanciarse del Colegio de Profesores que, levanta un petitorio según el gobierno de turno, posee agenda propia y no necesariamente, aborda las necesidades del aula y la gestión escolar. El gobierno saliente apostó los recursos y los votos en la educación superior en desmedro de la educación inicial y lo escolar. Prometió desde las calles: educación pública, gratuita y de calidad. No cumplió.
La educación escolar pública necesita acuerdos de largo plazo y una mirada de Estado que se preocupe por las urgencias en los primeros años: la educación inicial, los indicadores del proceso de lector, y los paupérrimos niveles de comprensión lectora. No necesitamos una educación sujeta a ideologías ni a modas foráneas. Autor: Rodrigo Ojeda Profesor de historia.