Espiritu indoinito
Espiritu indoinito r 1-1 *rr -1 La La llegada de Guille a la casa fue una sorpresa. La Domitila, nuestra nana, trajo al perrito desde Renca; era un cachorro que apenas sabía caminar y todos nos enamoramos de él. Se trataba de un quiltro muy bonito color chocolate, con el aspecto aspecto de un labrador, pero de tamaño mediano con sus orejas caídas y su cola larga. Nuestros hijos eran bien chicos como de 4y 6 años, así que Guille se convirtió en su mejor compañero de juegos. juegos. En la casa todos adquirimos nuestros roles. Yo me encargaba de pasearlo y llevarlo al veterinario. La Domi y mi señora, de la comida y de limpiarle las fecas que al principio dejaba adentro de la casa.
A diferencia de otros canes, Guille era especial, tenía algo extraño en su mirada: unos ojos claros amarillos que le daban un toque de perro inteligente y no sumiso, de esos que saben observar observar más allá de sus narices. Con el tiempo pudimos confirmar que esto no sólo era una simple apreciación. A medida que fue creciendo, Guille se convirtió en un perro muy callejero. Oportunidad que pillaba la puerta abierta, oportunidad que arrancaba. Con mi mujer y la Domi nos desesperábamos, porque teníamos que salir corriendo detrás de él, la mayoría de las veces no lo alcanzábamos. A los dos días volvía hambriento, cabizbajo y algunas veces malherido. Lo divertido era que me buscaba para que lo curara. Soy médico y no sé cómo el Guille lo sabía. Esperaba tranquilo que llegara en auto desde mi consulta y cuando me bajaba, gemía lastimeramente y me mostraba la pata herida o la oreja rasmillada con restos de sangre para que se la curara. Era un quiltro muy inteligente, habiloso y pendenciero con los otros perros y, especialmente, callejero. Recuerdo como si fuera hoy esa vez que el Guille llevaba un par de días fuera de la casa. Estaba en la cocina tomándome un café y conversando con la Domitila cuando lo vi pasar por la vereda del frente, liderando una comitiva de perros mestizos; 4 o 5 parece que eran. Pasó sin mirar la casa, muy despectivo hacia nosotros, viéndonos de reojo. Abrimos la ventana y le gritamos a coro con la Domi “Guille, Guille”. Y nada. Siguió de largo. “Era callejero por derecho propio”, dice la canción de Alberto Cortés, y ninguno de nosotros podía cambiar eso. Sin embargo, siempre, por una u otra razón, volvía. En invierno volvió a desaparecer. Llovía intensamente. Pasaron los dos días de rigor y el Guille no regresó. Como dije antes, era raro que no lo hiciera. Me subí al auto y partí a buscarlo. No lo encontré. Hicimos carteles que pegamos por el barrio, le preguntamos a los vecinos.
Algunos Algunos nos dijeron que lo habían visto cerca del canal (le gustaba juntarse con sus amigos perrunos por ahí). También nos contaron que lo habían visto correteando unas ovejas de una parcela de más arriba. Lo cierto, Por_ Tomás Vio Alliende Ilustración Isabel Hojas Espiritu indoinito. Espiritu indoinito ANIMALES SAGRADOS_ es que nunca más apareció. Lo buscamos por todos lados y no le pudimos seguir el rastro.
Yo salía en las tardes, después del trabajo; trabajo; y Claudia, mi señora, recorría en la mañana el barrio e incluso, a veces, iba más allá acompañada de los niños, pensando que el Guille, como era muy veloz, podía recorrer distancias más lejanas. Llegó la primavera. Lo buscamos un par de meses hasta que nos rendimos y lo dimos por perdido. Los niños sintieron su ausencia y nunca se olvidaron del Guille. Yo sufrí mucho.
Me encariñé con él, pero en el fondo sabía que quería ser libre porque era de la calle, pertenecía a los espacios abiertos, a las largas caminatas sin correa, a la relación con sus amigos quiltros, a la sobrevivencia del día a día. Después de muchos años, Claudia se acercó a mí una tarde de domingo con ganas de conversar. Veíamos una película de ciencia ficción en el televisor. Un perro parecido al Guille era el protagonista. protagonista. “Tengo que contarte algo.
Quizás no sea el momento más oportuno, pero es un secreto que he guardado por bastante tiempo”. Me sorprendí de su actitud, Claudia no era de secretos y nuestra relación, a pesar de tener altos y bajos, era larga y bastante honesta. La miré a los ojos y le dije que me hablara. Apagamos el televisor. “No pude pillar al Guille” me dijo “una de las últimas veces que lo buscamos, buscamos, yo andaba sola ylo encontré junto a una manada de perros. Se estaban refrescando bajo un grifo, porque el agua salía a raudales y ese día hacía mucho mucho calor. Lo llamé y no me hizo caso. Le volví a gritar y se arrancó. Estaba feliz, contento con sus amigos perrunos. Intenté atraparlo, pero fue imposible. Al cabo de un rato lo perdí de vista”. Por qué nunca me lo dijiste?, contesté. “Me dio vergüenza y miedo que te enojaras por mi ineptitud”. Abracé a Claudia y derramé un par de lágrimas sin que ella se diera cuenta. cuenta.
Había pasado bastante tiempo, no era su culpa, el Guille era un espíritu indómito que nunca frie realmente nuestro, a pesar de todo el esfuerzo que hicimos para que se adaptara a nuestras vidas. í LA REALIDAD DE LOS PERROS SIN HOGAR EN CHILE La existencia de perros sin hogar es uno de los problemas más visibles relacionados con el bienestar animal en Chile. Se estima que cerca de 4 millones de perros viven en la calle o sin supervisión directa, una situación que plantea importantes desafíos tanto para la convivencia urbana como para la protección de estos animales. De acuerdo con un estudio de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en el país existen aproximadamente 12,5 millones de perros y gatos con tutor, mientras que cerca de 4 millones no cuentan con supervisión. Esta categoría categoría incluye a los animales que deambulan libremente por las calles. Del total sin supervisión, se estima que alrededor de 3,5 millones son perros y cerca de 500 mil son gatos, muchos de ellos sin acceso regular a alimento, atención veterinaria ni refugio seguro. Las cifras reflejan una proporción preocupante: por cada 2,4 perros con dueño, hay 1 que vive sin control o cuidado directo. Frente a esta lamentable lamentable realidad, especialistas coinciden en que abordar el problema requiere un enfoque integral que incluya educación en tenencia responsable, campañas campañas de esterilización, rescate y adopción, junto con políticas públicas eficaces. La colaboración entre instituciones, organizaciones de protección animal, médicos veterinarios y la comunidad es fundamental para mejorar la calidad de vida de estos seres sintientes, y disminuir progresivamente su sufrimiento y presencia en las calles.
Ayúdanos a encontrarles un hogar Únete salvando a estos animalitos que llegan maltratados y abandonados (https:llwww.instagram.com/rescatandopatitas.chile/) FUNDACIÓN RESCATANDO PATITAS CHILE 65.234.467-4 Bco Estado/cta vista: 36772791857 rescatandopatitas. infogmail. com Rescatando PATITAS Tomás vio Alliende es autor de los libros «Apocalipsis y otros relatos breves», «Reseñas culturales» y «Animales Sagrados». Este último, por el atractivo intrínseco que manifiestan estos seres vivos, y porque para este escritor, todos los animales tienen algo de sagrado en sus estructuras físicas yen su comportamiento. Se desempeña desde 2012 en la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria (Achipia), del Ministerio de Agricultura de Chile. 35 4.