Autor: José Miguel Ortega cronica@diariollanquihue.cl
Estudio desafía la edad de Monte Verde: sería 7 mil años más joven
Estudio desafía la edad de Monte Verde: sería 7 mil años más joven Ubicada en la revista na investigación puScience y liderada por los investigadores Todd Surovell, César Méndez, Juan Luis García y Claudio Latorre plantea que el sitio arqueológico de Monte Verde sería hasta siete mil años más reciente de lo calculado previamente, lo que modifica la estimación original de 14.500 años.
El equipo de trabajo dirigido por Todd Surovell, de la Universidad de Wyoming, junto a los expertos chilenos César Méndez, Juan Luis García y Claudio Latorre, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, escribió el artículo "A mid-Holocene age for Monte Verde challenges the timeline of human colonization of South America" (Una datación del Holoceno medio para Monte Verde desafía la cronología de la colonización humana de Sudamérica). En el texto, el grupo plantea que la datación del sitio de Monte Verde no correspondería a la establecida por Tom Dillehay.
Dillehay, arqueólogo estadounidense, dirigió diversas campañas de excavación entre 1977 y 1986, luego de que Humberto Barría, residente de la zona, encontrara una muela de gonfoterio en 1976, especie pariente del elefante moderno que también vivió en la prehistoria chilota. A partir de este descubrimiento, los científicos identificaron uno de los yacimientos con mayor nivel de conservación en América. Los investigadores hallaron en el lugar instrumentos de madera, cordeles, restos de flora, trozos de carne y cueroanimal, papa silvestre, algas y fogones. En 1998, los especialistas internacionales validaron los fundamentos de la investigación de Dillehay, lo que modificó la teoría sobre el poblamiento del continente americano. Sin embargo, los datos recientes del equipo de Surovell reactivaron la discusión académica.
DIFERENCIAS DE MÉTODO Consultado sobre eventuales errores metodológicos del equipo original liderado por Dillehay, Juan Luis García aclaró que "no hablaría de errores, sino que son diferentes aproximaciones metodológicas, nosotros no hicimos ninguna excavación, nuestro trabajo es superficial, las muestras las obtenemos de los escarpes del río Chinchihuapi". Según explicó, el contraste central entre ambos estudios reside en la interpretación de la formación y depositación de las unidades estratigráficas, así como en las dataciones obtenidas. "Las maderas que datamos, bajo este nuevo concepto de modelo conceptual de formación del lecho del río Chinchihuapi, las vemos no como las edades absolutas del sedimento donde está el sitio Monte Verde, sino que son como maderas retrabajadas, redepositadas", indicó García. La idea de redepositación implica que un río o sistema erosivo puede remover materiales orgánicos o sedimentos desde capas antiguas y volver a depositarlos en un contexto más reciente. De este modo, una datación resulta correcta para el objeto analizado, pero no necesariamente para el evento humano que los científicos intentan fechar.
Sobre este punto, Méndez explicó que "ese lecho del río acarreó material que venía de las paredes probablemente, huesos de animales y toda esta madera que fue fechada, y depositó de forma secundaria, no en su lugar de origen. Los investigadores al excavar esa caja del río tenían la misma antigüedad que nosotros tenemos en la terraza de arriba.
Y esas dos cosas no pueden ser a la vez, no puede ocurrir que en la caja del río y en la parte alta se hayan formado a lavez, sino la caja del río es más joven". Otro punto de diferencia, según Méndez, correspondió a la perspectiva de análisis. "Salirnos un poquito y observar, tener una mirada un poco más amplia", permitió identificar elementos no considerados previamente, como una capa de cenizas en la secuencia estratigráfica.
Esta correspondería a depósitos asociados al volcán Lepué y tendría una antigüedad de 11.000 años. "Entonces eso nos marca que cualquier cosa que haya adentro del sistema no puede ser más antigua que 11.000 años", sostuvo el investigador. INTENTO DE COLABORACIÓN En el marco de esta nueva investigación, Todd Surovell se contactó con Tom Dillehay y su colaborador Mario Pino con el objetivo de desarrollar un trabajo conjunto. No obstante, los investigadores no concretaron la iniciativa. Al respecto, César Méndez explicó que la falta de colaboración se debió a que "en el fondo el sitio de Monte Verde a lo largo de los 50 años de investigación ha recibido muchas críticas.
Y el argumento que nos dieron para que no prosperara fue que en el fondo los investigadores ya habían dicho todo y que no estaban disponibles para realizar otra investigación". El profesional añadió que, ante la imposibilidad de generar ese vínculo, el equipo optó por abordar el sitio de manera autónoma, con una mirada interdisciplinaria y renovada.
CRÍTICAS Los representantes de la Fundación Monte Verde cuestionaron las conclusiones del estudio y señalaron que el artículo ignora un conjunto de evidencias culturales fechadas previamente, entre ellas herramientas de piedra, artefactos de madera y hueso, restos vegetales comestibles, fogones, pisadas humanas y restos de carne y piel animal. Señalaron que estos elementos forman parte de un contexto cultural complejo documentado durante cinco décadas de investigación interdisciplinaria. Frente a estas críticas, Méndez respondió que "yo diría que no lo ignoramos, nosotros elegimos y hemos sido súper cuidadosos de no decir que esto no es un sitio arqueológico ni ignorarlo. Es decir, solamente que la capa en donde está ese sitio arqueológico es más reciente que lo que dicen ellos. En ninguna parte lo hemos cuestionado". La fundación también cuestionó el tiempo de permanencia del equipo en el sitio y advirtió que habría sido insuficiente para comprender los procesos geológicos, ecológicos y paleoambientales.
Ante esto, los investigadores replicaron que "estuvimos solos en el sitio, ellos no pueden saber cuánto tiempo estuvimos (. .. ). Estábamos en algún momento tres de nosotros, en otro momento cuatro de nosotros, pero estuvimos más bien solos". Añadieron que "conversamos con gente local, pero nadie tuvo un cronómetro al lado de nosotros viendo cuántos ratos estábamos en el sitio". Por su parte, García enfatizó el rigor del trabajo realizado. "Trabajamos muy seriamente, somos un equipo responsable, muy riguroso", subrayó. Finalmente, la directiva de la Fundación Monte Verde informó que el equipo original prepara una respuesta científica detallada, que abordará de manera sistemática los "errores metodológicos, empíricos y contextuales" del nuevo estudio. PROYECCIONES DEL HALLAZGO Para los autores de la investigación, la publicación en Science representa un respaldo relevante a su trabajo.
Méndez destacó que se trata de "un juicio de pares, de una validación tan importante, que abre la idea de que los sitios pueden ser interpretados, reinterpretados, que pueden haber miradas frescas". El investigador añadió que "es positivo y es interesante siempre en ciencia permitir que distintas miradas evalúen un mismo fenómeno", y subrayó que existe una responsabilidad de comunicar los hallazgos, incluso cuando estos generan controversia. "No nos podemos quedar callados tampoco porque haya una ilusión, nosotros tenemos la responsabilidad de decir: 'Mira, están nuestros hallazgos, mírenlos, evalúen nuestra perspectiva"", afirmó, reconociendo que este tipo de procesos puede ser "un poquito doloroso, frustrante en principio", pero beneficioso a largo plazo para el desarrollo del conocimiento.
En esa misma línea, García planteó que el valor del sitio sigue siendo un tema abierto: "El valor de Monte Verde está ahí, hay que buscarlo, quizás no es de los sitios antiguos necesariamente, pero ¿ cuál es el valor de Monte Verde? Es una pregunta que está abierta". Asimismo, destacó la relevancia patrimonial de la Región de Los Lagos, y señaló que “no solamente está en Monte Verde, hay muchos sitios en la Región de Los Lagos; Pelluco es un sitio paleontológico de escala mundial y hay muchos sitios sobre la glaciación en la región y hay harto valor patrimonial, natural y cultural en la región que no hay que obviarlo". Otro lugar relevante es Quilo, Ancud.
Méndez concluyó que la revisión de la antigüedad del sitio no debe entenderse como una pérdida, sino como un avance en la investigación científica: "No es el fin del mundo que cambie la antigüedad de un sitio, sino es un avance en función de presentar una nueva visión de los datos". Autor: José Miguel Ortega cronica@diariollanquihue.cl. El equipo de investigadores sostiene que el río Chinchihuapi "redepositó" los materiales orgánicos del asentamiento, alterando la cronología inicial en siete milenios. La Fundación Monte Verde prepara respuesta al reciente trabajo. CÉSAR MÉNDEZY JUAN-LUIS GARCÍA RECOLECTANDO UNA MUESTRA PARA DATACIÓN POR OSL (LUMINISCENCIA ÓPTICAMENTE ESTIMULADA) EN LA SECCIÓN 5 DEL SITIO MONTE VERDE.