Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL
Presión interna y cálculo electoral: el desigual impacto de la guerra para Trump y Netanyahu
Presión interna y cálculo electoral: el desigual impacto de la guerra para Trump y Netanyahu Ambos enfrentan legislativas este año La prolongación de la guerra con Irán abrió un frente político interno tanto para el Presidente estadounidense, Donald Trump, como para el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pero con lógicas distintas.
Mientras en Estados Unidos el conflicto empieza a medirse por sus costos humanos, económicos y electorales en un año marcado por las legislativas de noviembre, en Israel la guerra no es vista tan negativamente, lo que abre una oportunidad a Netanyahu que enfrenta su propio desafío electoral para mantener la agenda concentrada en la seguridad. n ¿ Qué efecto político tienen para Trump las muertes? Estados Unidos confirmó ayer la muerte de los seis soldados que tripulaban el avión cisterna KC-125 que se estrelló el jueves en el oeste de Irak.
El ejército estadounidense confirmó que se trató de un accidente y no de un ataque, pero con ellos ya son al menos 13 los ciudadanos de ese país que han fallecido en el conflicto, lo que ha hecho más visible la crisis y ha puesto más presión sobre Trump, forzando a la Casa Blanca a justificar con mayor claridad por qué el costo está siendo asumido y qué resultado concreto se espera obtener. Ese factor es especialmente delicado para Trump. A diferencia de otros momentos de la política exterior estadounidense, la guerra con Irán no parte desde un consenso nacional amplio ni desde una oleada de respaldo inequívoco al Presidente. La intervención aparece, más bien, en un clima político marcado por fatiga frente a compromisos militares largos y una sensibilidad muy alta respecto del precio de la energía y del costo de vida.
Para Richard Bensel, analista de la Universidad de Cornell, el número de muertes de estadounidenses “será el factor más importante” que marcará la reacción de los votantes, aunque otro clave será “si la guerra continúa por un tiempo”. Y todo indica que el gobierno de Trump cree que la guerra podría prolongarse: según The Wall Street Journal y CNN, el mandatario podría desplegar más de 2.500 nuevos efectivos en la zona. n ¿ Puede Trump sostener una guerra larga? Los expertos concuerdan en que la duración de la guerra es clave para determinar el impacto que tendrá para Trump, con la atención de los estadounidenses puesta en las legislativas de mitad de mandato, en las que el partido del presidente de turno suele tener problemas. Aunque las legislativas no eligen presidente, funcionan históricamente como un plebiscito.
Si la guerra con Irán llega a noviembre sin desenlace claro, el gobierno se expone a que el conflicto se mezcle con la evaluación cotidiana del electorado sobre su capacidad de mando y, sobre todo, sobre la inflación y el precio de los combustibles. Además del aspecto económico está el tema partidario.
En la base del movimiento MAGA del presidente republicano conviven sectores que apoyan este tipo de intervenciones y otros que le exigen al mandatario mantener su idea de “EE.UU. primero”. “Algunos firmes partidarios tempranos del movimiento MAGA se oponen a la participación de Estados Unidos en conflictos extranjeros”, explica Charles Bullock, analista de la Universidad de Georgia, quien agrega que esos republicanos ven el ataque a Irán como una “violación” de las promesas de campaña de Trump.
“Es poco probable que los partidarios de MAGA decepcionados voten por los demócratas, pero sí podrían retirar su apoyo a los republicanos que respalden los esfuerzos de Trump en Irán”, planteó. legislativas, unas semanas antes que EE.UU., aunque en ese caso el escenario es más ambiguo. Al igual que con Trump, una guerra larga podría convertirse en una amenaza para Netanyahu, pero la relación no es automática. El Primer Ministro ha construido su trayectoria política sobre la idea de que la seguridad nacional es el terreno donde mejor puede afirmarse, y conflictos como el de Irán podrían reforzar esa idea.
“La guerra ha hecho más fuerte la posición política de Netanyahu”, asegura Menachem Klein, académico de la Universidad de BarIlan (en Ramat Gan, cerca de Tel Aviv). El analista dice que mientras la agenda pública siga dominada por Irán, los misiles y la amenaza regional, el Primer Ministro permanece en un espacio discursivo que le resulta más favorable que cualquier debate sobre sus problemas judiciales, por lo que la guerra puede generar el llamado efecto rally around the flag, en el que la opinión pública se alinea temporalmente con el gobierno frente a una amenaza externa.
En ese sentido, Netanyahu tiene una ventaja sobre Trump, y es que la guerra con Irán no es un conflicto lejano, como lo ven los estadounidenses, sino que uno que ocurre cerca de sus fronteras, con misiles volando cada día, que los israelíes pueden ver. n ¿ Cuándo la guerra puede volverse un costo para el premier? Esa ventaja, sin embargo, no es ilimitada.
Expertos y medios han planteado que, mientras una campaña militar puede reforzar en un primer momento la imagen de liderazgo, ese beneficio puede reducirse si la guerra se prolonga sin una victoria clara o empieza a traducirse en mayores costos humanos, económicos y sociales.
SSERPDETAICOSSAEHT Algunos observadores sostienen que Netanyahu puede seguir intentando presentar el conflicto como una demostración de fuerza o como una operación necesaria para contener a Irán, pero también señalan que ese relato podría perder eficacia si la población empieza a percibir la guerra como un enfrentamiento abierto, sin horizonte definido y con resultados ambiguos. De todas formas, el tiempo juega a favor de Netanyahu, según Klein.
“El cansancio público llegará después del rally around the flag, especialmente cuando la oposición parlamentaria no presenta una alternativa”, aseguró. n ¿ Por qué la guerra presiona de forma distinta a Trump y a Netanyahu? La diferencia en el efecto que tiene la guerra en Trump y en Netanyahu reside en la manera en que el conflicto se conecta con sus necesidades políticas inmediatas.
Para Trump, una confrontación extendida amenaza con abrir una cadena de costos acumulativos bajas, energía, desgaste, fisuras partidarias, mientras que para Netanyahu, la prolongación le permite mantener el eje de la discusión nacional en el terreno donde históricamente ha sido más fuerte. A eso se suma una diferencia de contexto político.
En Estados Unidos, una guerra larga tiende a ser evaluada rápidamente en función de su impacto sobre la vida cotidiana el costo económico, la posibilidad de nuevas bajas y la sensación de empantanamiento, especialmente cuando el electorado está más pendiente de inflación, empleo y poder adquisitivo. En Israel, en cambio, la seguridad no aparece como un tema más dentro de la agenda pública, sino como el marco en el que muchas veces se ordena esa agenda. El contexto en el que cada uno llega a la guerra también es clave. Netanyahu ha construido buena parte de su trayectoria sobre la idea de que Israel vive bajo amenazas permanentes y de que su liderazgo se justifica precisamente en escenarios de confrontación.
Pero Trump, por el contrario, llegó a su segundo mandato con la promesa de terminar con las guerras estadounidenses. n ¿ La prolongación de la guerra debilita a Netanyahu? Israel también vivirá elecciones Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL.
El Presidente de EE.UU. ha recibido críticas de su partido, mientras que el líder israelí ha usado el conflicto para reforzar su discurso. n ¿ La prolongación de la guerra debilita a Netanyahu? Israel también vivirá elecciones NETANYAHU es uno de los principales aliados de Trump en Medio Oriente.