Autor: Wilta Berrios Oyanadel Dra. en Educación
Columnas de Opinión: El eco de la Esmeralda en el Valle del Aconcagua
Columnas de Opinión: El eco de la Esmeralda en el Valle del Aconcagua En nuestro país, cada 21 de mayo se conmemora el Día de las Glorias Navales, una fecha histórica que recuerda el Combate Naval de Iquique ocurrido en 1879 durante la llamada Guerra del Pacífico.
En esta fecha lo que se homenajea es el heroísmo del capitán Arturo Prat Chacón y la tripulación de la corbeta Esmeralda, quienes rindieron sus vidas al enfrentarse al monitor blindado peruano Huáscar y que actualmente está como epicentro el monumento a los héroes de la Plaza Sotomayor en la ciudad de Valparaíso.
El Combate Naval de Iquique nos entrega una analogía histórica y psicológica para comprender con el cambio que ha estado ocurriendo en materia de convivencia escolar en los establecimientos de nuestro Valle y a nivel país.
En mayo de 1879, la tripulación de la Esmeralda debió mantener la cohesión en un escenario de máxima tensión frente a los hechos, actualmente los establecimientos educacionales enfrentan cada día una marejada similar; desregulaciones emocionales, conflictos entre estudiantes y todos los emergentes en convivencia escolar que se dan a diario en cada una de las comunidades educativas.
Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en ese aislamiento de la corbeta en el siglo XIX, actualmente nos encontramos con muchas más herramientas para que en estos temas evitemos el naufragio nacional en temáticas tan importante y de base como lo es la Convivencia Escolar. Actualmente la Política pacífica y justicia restaurativa evitando respuestas defensivas con la burocracia del papel.
Nacional de Convivencia Escolar es una oportunidad para blindarse institucionalmente y enfocarse en la promoción y cuidado comunitario, reconociendo, primero que todo, que la salud mental y el bienestar socioemocional es un soporte estructural e indispensable para sostener todo aprendizaje académico que se desee lograr, lo cual no solo lo deben hacer quienes están en las embarcaciones llamadas escuelas o liceos, sino que esto es una tarea a nivel país porque estos estudiantes son el futuro que dará sustento a que la sociedad se afirme dentro de una serie de variables de marejada que día a día deben enfrentar. Si recordamos la mítica arenga de Prat: «Muchachos: la contienda es desigual, pero, ánimo y valor.
Hasta el El Combate Naval de Iquique nos deja un legado y nos recuerda que el éxito de una estrategia no radica en la rigidez del combate, sino que en la solidez de una cohesión que genere impacto para el futuro de la nación. Las actuales directrices gubernamentales asumen este tema de convivencia escolar, ya fracturada, y deben hacer que este sea el eje transversal y no un apéndice normativo o administrativo.
El Estado chileno avanza hoy hacia un diseño normativo e intersectorial que busca articular la salud, la cultura y el desarrollo social de tal manera de proteger la flotación de nuestros niños y jóvenes, considerando que el rescate de la convivencia en el Valle presente, ninguna bandera y a nivel país no depende de chilena se ha arriado ante el enemigo y espero que no sea esta la ocasión de hacerlo.
Por mi parte, os aseguro, que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber». No fue un acto de desesperación impulsiva, sino que una intervención que desde la psicopolítica es para reconfigurar el sentido de propósito, infundir un control interno y movilizar los recursos humanos disponibles hacia un objetivo mayor.
En el Chile actual, las orientaciones gubernamentales deben actuar bajo esa misma lógica de abordaje, obviamente aterrizadas a políticas educativas en temas de convivencia escolar, dotar a los propios establecimientos de herramientas que le permitan resolución de conflictos de manera un heroísmo individual, del sacrificio secular de los profesores o del gobierno de turno, sino que el esfuerzo debe ser colectivo y cohesionado sin mirar partidismo; está por sobre toda las cosas el bien de nuestros estudiantes para que cada sala de clases de Chile se consolide como un blindaje seguro: la autoridad pedagógica docente se defiende, los Reglamentos se respetan y la cubierta en cada sala de clases se consolida como un puerto de dignidad y aprendizajes. « Gestionar la convivencia escolar no es reaccionar con la burocracia del papel, sino que es configurar, en los establecimientos, un sentido de propósito colectivo ante las marejadas educativas», W.B.O., Dra. en Educación, San Felipe, Chile. Autor: Wilta Berrios Oyanadel Dra. en Educación.