Autor: Alejandro Aguirre San Martin, escritor y poeta iquiqueño
Columnas de Opinión: Natalicio del general Manuel Baquedano
Columnas de Opinión: Natalicio del general Manuel Baquedano Manuel Jesús Baquedano nació el 1 de enero de 1823 e ingresó al Ejército de Chile a los 14 años, sirviendo en la institución durante 43 años de su vida. Fue senador electo democráticamente durante dos períodos y presidente interino de Chile desde el 29 al 31 de agosto de 1891, al término de la cuarta Guerra Civil de Chile.
Prestó servicios a la patria en la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana desde 1836 a 1839, participó en las guerras civiles de 1851 y 1859, en la Pacificación de la Araucanía y, finalmente, en la Guerra del Pacífico, entre 1879 y 1884. Siendo un niño, combatió en las batallas de Portada de Guías (1838) y de Yungay (1839), y a los 16 años alcanzó el grado de subteniente.
Se destacó siempre por ser un hombre de pocas palabras, pero con gran habilidad para la escritura: un patriota, católico, defensor de la familia y gran republicano, que creía en el esfuerzo personal y la autosuperación. Como uniformado, fue muy disciplinado, riguroso en la doctrina castrense, estudioso de las materias militares y destacado en su hoja de vida por su valentía en las batallas. Respetuoso y empático con sus subalternos, perteneció al arma de Caballería, al igual que su padre, el general don Fernando Baquedano. Tuvo la responsabilidad de comandar el Ejército de Chile durante la Guerra del Pacífico, en la cual se destacó porque nunca perdió una batalla. Marchó desde Pisagua, atravesando el desierto más árido del mundo junto a sus soldados, hasta Lima, venciendo sucesivamente al adversario y entrando marcialmente en la ciudad de los virreyes como un gran conquistador.
Sus discursos antes de las batallas enaltecían el valor patriótico de los soldados chilenos, y su táctica consistía en el ataque frontal de infantería con bayoneta y corvo en mano, con la cual venció en las batallas de Tacna, Arica, Los Ángeles, Chorrillos y Miraflores. Al volver a Chile, donó sus medallas de guerra a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala en Jefe del Ejército de Chile. Baquedano señaló al capellán Ruperto Marchant que todas las victorias chilenas se debían a la protección de la Virgen del Carmen. Fue un general respetado, apreciado y querido por su tropa y por el pueblo chileno. Hasta nuestros días, su imagen representa la fortaleza y el valor de la República Chilena. Su figura es un ejemplo de amor por Chile, sirviendo desde los 14 años hasta los últimos días de su vida a nuestro país. Lamentablemente, su monumento, erigido por la ciudadanía chilena en 1928, fue vandalizado y atacado por sectores que, con un discurso de odio, lograron destruir este patrimonio histórico y cultural de Chile. Actualmente, el más importante paseo peatonal de Iquique lleva el nombre del general Baquedano.
Chilenos, si alguna vez el viento de la guerra batiera de nuevo nuestras viejas banderas y si el patriotismo nacional tuviera una hora de desaliento, bastaría venir a la tumba del general Baquedano, que desde siempre ha sido un templo de patriotismo, a recoger en ella las inspiraciones que alentaron el espíritu del general Baquedano y de nuestro Ejército, siempre vencedor y jamás vencido. Autor: Alejandro Aguirre San Martin, escritor y poeta iquiqueño. OPINIÓN Alejandro Aguirre San Martin, escritor y poeta iquiqueño