Autor: Luis Toledo Mora, periodista
Columnas de Opinión: El regreso del general invicto
Columnas de Opinión: El regreso del general invicto a madrugada de este martes el general Manuel Baquedano González volvió a ocupar su lugar en la plaza que lleva su nombre. No fue un simple acto de restauración patrimonial: L fue el gesto que marca el cierre de una herida abierta desde octubre de 2019. La estatua del comandante en jefe de nuestro Ejército victorioso, retirada tras sufrir violentos ataques vandálicos, regresa a su pedestal como testimonio de que la nación chilena no se rinde ante el caos.
Durante casi cinco años, el vacío en el corazón de Santiago fue un recordatorio de las cicatrices del mal llamado "estallido social". El espacio donde antes se erguía el general invicto se transformó en un monumento a la fractura y a la desconfianza en nuestras instituciones. Ese vacío fue instrumentalizado por un proyecto político que se sirvió del octubrismo para llegar al poder, intentando refundar la patria sobre la rabia. Pero la historia puso las cosas en su lugar: la mala propuesta constitucional elaborada por la Convención constituyente fue rechazada por una mayoría abrumadora y el ciclo octubrista terminó en fracaso.
Elregreso de Baquedano coincide con el fin de ese ciclo: vuelve a su plaza el mismo día en que comienza la partida de La Moneda de quienes validaron los desmanes de octubre de 2019 como una forma de acción política, atentando contra un gobierno legítimamente constituido. La patria, con sus propios ritmos, nos recuerda que la unidad y la institucionalidad son más firmes que cualquier intento de demolición.
El general que condujo a Chile a la victoria en la Guerra del Pacífico se alza nuevamente desde su plinto, símbolo de que la nación no se doblega y que la violencia jamás será el camino. Chile no necesita refundarse: necesita recordarse. Somos una república forjada en la adversidad, con héroes que son símbolos vivos de la dignidad nacional.
La democracia se defiende con respeto, diálogo e instituciones sólidas, no con piedras ni fuego ni ultrajes a nuestros héroes y símbolos nacionales como se observó en distintos puntos de Chile, incluso en las calles de nuestro Puerto Montt. La patria somos todos, es nuestra memoria colectiva y es más grande que cualquier proyecto pasajero. Hoy, al ver nuevamente al general Baquedano en su plaza, podemos decir que las cicatrices comienzan a sanar. Que el octubrismo quedó atrás. Que Chile sigue siendo una nación invicta, capaz de levantarse de sus crisis y reafirmar su destino. El bronce del general no es sólo un monumento: es un espejo en el que nos miramos como pueblo y en el que vemos reflejada nuestra vocación de unidad con un futuro de esperanza. Autor: Luis Toledo Mora, periodista. Columna