Autor: Miriam Pardo Académica Psicología, Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar
·En Chile, sólo 3 de cada 10 emprendimientos científicos son liderados por mujeres. En esa cifra hay una dimensión poco abordada: la maternidad. No como elección individual, sino como una condición que el ecosistema de innovación aún nointegra en su diseño. Emprender en ciencia exige tiempo, continu
·En Chile, sólo 3 de cada 10 emprendimientos científicos son liderados por mujeres. En esa cifra hay una dimensión poco abordada: la maternidad. No como elección individual, sino como una condición que el ecosistema de innovación aún nointegra en su diseño. Emprender en ciencia exige tiempo, continuidad ytolerancia a la incertidumbre, variables que tensionan las trayectorias de quienes también asumen labores de cuidado. Sin embargo, esta realidad rara vez se considera en fondos, programas o métricas de productividad. Más que una brecha de participación, estamos frente a una omisión estructural. Incorporar esta variable no es sólo un asunto de equidad, sino de desarrollo, implica ampliar la base de talento que hoy, simplemente, no está siendo plenamente aprovechada.
La variable invisible Ser madre y emprender ·En el contexto del Día de la Madre, vale la pena visibilizar una realidad que muchas veces pasa desapercibida: en Chile, miles de mujeres no sólo crían y cuidan, sino que, además, emprenden para sostener a sus familias. Ser mama y emprender es para muchas la única alternativa frente a la falta de empleos compatibles con la crianza. Así, a la ya exigente tarea de cuidar, se suma una segunda jornada marcada por la informalidad, la inestabilidad y las dificultades de acceso a financiamiento y redes de apoyo. Esta doble carga, muchas veces invisible, es la que permite que miles de hogares salgan adelante. Son manos que cocinan, producen, venden, administran y, al mismo tiempo, acompañan tareas, contienen y cuidan. Visibilizar esta realidad no es sólo un acto simbólico. Es un llamado a avanzar en políticas y apoyos concretos que permitan a estas mujeres emprender en condiciones más justas. Porque cuando una madre emprende, nosólo genera ingresos, sostiene mucho más que un negocio: sostiene el mundo.
Volver a empezar ·Un reciente estudio de Unholster, elaborado con datos de madres que se acogieron a procedimientos de quiebra mediante DefensaDeudores. cl entre enero de 2025 y febrero de 2026, revela una cifra que obliga a mirar este fenómeno con mayor profundidad: detrás de 281 mujeres insolventes hay 491 hijos e hijas. Esto no essólo un número. Son familias completas enfrentando sobreendeudamiento, incertidumbre y exclusión financiera. El perfil, además, rompe prejuicios. El 70,5% de estas mujeres es soltera, el 51% tiene entre 35 y 54 años y el 60,2% pertenece a los segmentos C2 y C3. No hablamos de marginalidad, sino de clase media trabajadora que accedió a crédito, pero no logró sostenerlo frente al alza del costo de la vida, la inestabilidad laboral o quiebres familiares. Quiero decirlo con claridad: la insolvencia femenina noes un fracaso personal. En la mayoría de los casos es la consecuencia de una realidad donde el peso del cuidado, del hogar y de ingresos insuficientes recae en una sola persona. Acogerse a la quiebra no es rendirse: es una herramienta legal para ordenary volver a empezar. La pregunta es cuántas madres más deberán llegar a ese punto antes de asumir que aquí hay un problema estructural.
El primer puente ·En el Día de la Madre vale la pena mirar más allá del gesto inmediato y volver a un rol que muchas veces pasa desapercibido: el de ser el primer puente entre la palabra y el mundo. Desde siempre, las madres, abuelas y cuidadoras ocupan ese lugar. No sólo enseñaban a leer; enseñaban a escuchar. En ese espacio íntimo, una receta contada sin medidas exactas, una historia repetida antes de dormir, una anécdota familiar que se ajusta con el tiempo, se construía algo más que memoria: se construía identidad. Hoy, ese relato intergeneracional se debilita. Las pantallas ocupan el lugar de la conversación, los tiempos compartidos se reducen y, con ellos, se pierde también el lenguaje que conecta a niños y niñas con su historia. No es sólo un problema cultural, es una fractura en el vínculo y el desarrollo. Ya lo advertía Gabriela Mistral: la palabra es un acto de encuentro. Cuando ese encuentro desaparece, también lo hacen las posibilidades de comprender, de imaginar y de pertenecer. Recuperar ese espacio no requiere grandes políticas ni inversiones complejas. Parte en lo cotidiano: leer juntos, conversar sin apuro, volver a contar las historias de familia. Darle valor a lo oral tanto como a lo escrito. Porque la lectura empieza en el encuentro con otros y en ese vínculo, entre la voz, la escucha y el afecto, es donde las historias vuelven a encontrar su lugar. Y donde, quizás, todavía estamos a tiempo de volver a empezar. Cuidar a quienes cuidan ·En el imaginario colectivo, la maternidad suele representarse como un espacio de amor incondicional, entrega absoluta y fortaleza inquebrantable. Sin embargo, esta imagen se distancia profundamente de la experiencia de muchas madres que crían hijos con neurodivergencias, donde el amor convive diariamente con el agotamiento, la incertidumbre y la sobrecarga emocional. Estas madres no sólo cuidan: organizan terapias, sostienen rutinas, anticipan crisis, enfrentan barrerasinstitucionales y, muchas veces, lo hacen en soledad. Lo que desde fuera puede parecer "dedicación admirable", en la práctica puede convertirse en un desgaste acumulativo que impacta su salud mental y calidad de vida. Frente a este escenario, resulta urgente cambiar la conversación. No basta con visibilizar la neurodivergencia ni promover la inclusión en abstracto. También es necesario poner en el centro a quienes sostienen cotidianamente estos procesos: las madres cuidadoras. Cuidar a quienes cuidan implica garantizar acceso a salud mental, fortalecerredes de apoyo, promover la corresponsabilidad familiar y avanzar en políticas públicas que acompañen estas realidades. Quizás la pregunta de fondo no es sólo cómo cuidar mejor a los hijos, sino cómo construir entornos que también cuiden a las madres. El Mercurio de Valparaíso invita a sus lectores a escribir sus cartas a esta sección. Los textos deben tener una extensión máxima de 1.000 caracteres e ir acompañados del nombre completo, cédula de identidad y número telefónico del remitente. La dirección se reserva el derecho de seleccionar, extraer, resumir y titular las misivas. Las cartas deben ser dirigidas a cartasdeloslectores@mercuriovalpo.cl.
C Correo Jovanka Trebotich Portfolio Manager de Know Hub Chile Héctor Feeley Gerentegeneral de Fundación Banigualdad Carmen Gloria Arroyo Abogada y socia de GrupoDefensa. cl Carmen de la Maza Directoraejecutiva Fundación ALMA Autor: Miriam Pardo Académica Psicología, Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar. C Correo Jovanka Trebotich Portfolio Manager de Know Hub Chile Héctor Feeley Gerentegeneral de Fundación Banigualdad Carmen Gloria Arroyo Abogada y socia de GrupoDefensa. cl Carmen de la Maza Directoraejecutiva Fundación ALMA