Autor: JUAN MARCOS HENRÍQUEZ, DR. EN CIENCIAS BIOLÓGICAS
Columnas de Opinión: Libertad para unos pocos
Columnas de Opinión: Libertad para unos pocos Mientras el debate político nacional se concentra en las designaciones para subsecretarías y delegaciones regionales, la reciente intervención de José Antonio Kast en la cumbre de Bruselas no puede pasar desapercibida, ya que ofrece una clara idea sobre la filosofía de lo que será su próxima administración. Ante sus pares de ultraderecha, el líder republicano abandonó el pragmatismo y la máscara de moderación presentada en campaña.
Junto a sus pares y mentores de la ultraderecha global, como Vox en España o Viktor Orbán en Hungría, Kast rinde examen y expone su objetivo de poner fin a la gradualidad democrática para dar inicio a una ofensiva contra cualquier avance social o conquista colectiva que sea percibida como una amenaza a la hegemonía del mercado. Kast nos revela su verdadero ideario.
Al utilizar conceptos como "feminismo ideológico", el "indigenismo radical" y el "ambientalismo extremo", Kast dejó claro que cualquier demanda de justicia que no pase por el filtro de la rentabilidad económica o la doctrina confesional es, para su sector, un "ismo" peligroso que amenaza la sociedad y que debe ser erradicado de la política pública. Su gabinete ministerial hace un guiño a este ideario adelantando una gestión pura y dura para la "batalla cultural" que pretenderá en su gobierno. Si había dudas si algunos nombres del gabinete apuntaban a este ideario, sus palabras en Bruselas dejan claro que es un equipo institucional destinado a ejecutar un retroceso sin precedentes.
La selección de sus ministros es un mensaje nítido de guerra a la diversidad en donde carteras como Mujer y Equidad de Género buscará desmantelar la agenda de derechos para imponer una visión única y confesional de la familia; o en Vivienda, Iván Poduje buscará relativizar el valor de los ecosistemas y la crisis climática frente a la presión inmobiliaria; y en Hacienda, el blindaje de técnicos estrechamente vinculados al gran capital asegurará que las bases del sistema neoliberal no se toquen ni un milímetro.
Al final del día, su famosa "libertad" tiene un sello claro y buscará procurar libertad para los que tienen más para hacer negocios sin que nadie los moleste, desregulando el mercado a su antojo y acumulando riqueza, sin la "molestia" de los derechos laborales, las normativas ambientales o la fiscalización del Estado.
Al final, la libertad republicana tiene nombre y apellido y es la libertad de unos pocos, de aquellos sectores dominantes para subordinar la vida y bienestar de las mayorías a las necesidades de la producción sin límites éticos. Kast utiliza la palabra libertad como valor universal, pero su propuesta revela una libertad intrínsecamente excluyente.
En su modelo, la libertad se traduce en la desprotección sistemática del trabajador, de la mujer que busca autonomía y de las comunidades en "zonas de sacrificio". Bajo este esquema, la libertad de elección en salud o educación es una falacia que solo se materializa para quienes poseen patrimonio suficiente; para el resto, es la condena de quedar al margen, abandonados por un Estado que renuncia a su rol de garante. Esta cosmovisión se complementa con un autoritarismo disciplinante, que procura que una élite goce de libertad económica total, mientras el resto de la sociedad debe estar bajo un control estricto. La libertad de Kast no incluye la protesta ni la defensa de los territorios; allí aparece la "mano dura" criminalizando movimientos sociales bajo el pretexto de seguridad. Es un autoritarismo que busca blindar privilegios históricos en desmedro de las demandas de justicia de las mayorías. Ante este proyecto de gobierno, el rol de los movimientos y la sociedad civil organizada deja de ser testimonial y discursiva para volverse por obligación una fuerza escrutadora y de resistencia activa. La historia enseña que los derechos no son concesiones, sino conquistas que se defienden desde las bases de la sociedad. La unidad entre sindicatos, asambleas feministas y movimientos socioambientales representa la única esperanza real para contener este intento de gobierno regresivo. La resistencia se juega hoy en la capacidad de articularse y entender que la amenaza es en contra del bienestar y desarrollo social común y la evolución democrática del país.
En la solidaridad y cohesión de los muchos se definirá el futuro de una nación que debe negarse a retroceder al siglo pasado, defendiendo que la libertad solo es real cuando es garantizada para todos, sin exclusiones ni privilegios de cuna. La tarea es construir una alianza capaz de disputar la justicia y la convivencia social en un Chile que ya no tolera el retorno a las negaciones de un pasado reciente. La libertad debe ser para todos y no solo para unos pocos. Autor: JUAN MARCOS HENRÍQUEZ, DR. EN CIENCIAS BIOLÓGICAS. La columna de. ..