“Hay una endogamia entre el mundo empresarial y el político QUE ES PERVERSA”
“Hay una endogamia entre el mundo empresarial y el político QUE ES PERVERSA” ZEPÓLOSNOFLAOIGRES Pablo Zamora, 45 años, pelo negro y crespo, anteojos con cristal naranja y camisa azul, camina con su mochila por una calle en Providencia hasta llegar al café donde será esta entrevista.
El cofundador de NotCo, startup chilena considerada “unicornio” que crea alimentos a base de plantas a través de inteligencia artificial, acaba de dejar su cargo como presidente del directorio de la Fundación Chile, en el que fue designado hace cuatro años en el gobierno del expresidente Boric, luego de apoyarlo en su candidatura presidencial en 2021.
Entra en el café, deja su mochila a un costado de la mesa y cuenta que desde que terminó el reciente gobierno ha tenido varias conversaciones con el exmandatario pensando en el futuro fuera de La Moneda.
Hay un grupo importante de personas que participaron de la gestión del presidente o que estuvieron tangencialmente, y necesitan algún vaso comunicante para poder expresar ideas, no desde la trinchera ideológica, sino de cómo se construye país (). La modulación de qué tipo de sociedad queremos construir se hace con mesura, trayendo visiones complementarias, armando una épica. Yo creo que Chile no tiene épica, no la tuvo en el gobierno anterior, no la tiene ahora. No hay un relato, no hay un norte, el peor ejemplo es el estado de emergencia que no piensa en el mediano o el largo plazo, piensa en la coyuntura. Luego, reflexiona: Creo que lo que le pasó al Frente Amplio es que llegó corriendo, sin haberse preparado para correr.
Llegó a la meta y se sumó demasiado rápido (). Más allá de buscar un espacio para recuperar el poder per se, creo que tiene que ser una conducción que permita generar un argumento sólido, tener un mundo más progresista en el ciclo siguiente o en el subsiguiente. Yo creo que hay que definir cómo se tiene que construir el Chile que queremos, el Chile desarrollado, y para mí, es desde la ciencia, la tecnología y las innovaciones.
Esas son las formas en que vamos a salir del estancamiento, no con más seguridad, eso no vas a solucionar el día a día, y es importante, pero no te van a permitir pegarte el salto que se pegaron los países desarrollados que tenían el PIB como nosotros hace 70 años. ¿Hay algo concreto en lo que quieran enfocarse? Hay muchas conversaciones ocurriendo y vamos a seguir conversando, no solamente conmigo, imagino que con un montón de gente, para construir esto. La conducción de un país requiere reflexión y yo creo que es importante darse este espacio. Pero a mí me gustaría participar de en un espacio que no sea para poder ganar cupos parlamentarios o para que se analice la coyuntura o salir a pegarle a una mala decisión del Gobierno. Al menos yo no me veo ahí. A mí lo que me gusta es el diseño. Pablo Zamora se pide un jugo de naranja exprimido.
Son las cinco de la tarde de un lunes, viene de un día lleno de reuniones y dice que después de esta entrevista se va a su casa, en Melipilla, donde vive con su señora, sus dos hijos, decenas de gallinas, un pato, un gato y tres perros. Hace poco más de ocho años que tomó la decisión de irse a vivir allá, el lugar donde creció.
Lo hizo después de haber estudiado un doctorado en biotecnología y un posdoctorado en UC Davis California, de haber trabajado como científico en Mars, una de las multinacionales de alimentos más grandes, y de haber viajado por el mundo expandiendo y levantando capital para su empresa NotCo.
Uno de los conceptos más notables que he aprendido es el de la conciencia de pertenencia, y eso para mí fue súper importante entenderlo: cómo yo tengo que devolver la mano, me tengo que hacer cargo de donde nací, de los lugares donde tengo incidencia cuenta Zamora. Su madre era de Antofagasta y su padre, de Chuquicamata, pero poco antes de que él naciera se instalaron en Melipilla, donde tenían familia materna. Su madre trabajaba como profesora normalista y su padre ofrecía soporte eléctrico a una cadena de restoranes del sector. Allí, Zamora estudió en la educación pública y también tuvo sus primeros acercamientos a la ciencia, siendo miembro scout y explorando un potrero que quedaba cerca de su casa. Cuando me quería refugiar en algo, en vez de ir a pegarle un pelotazo al arco, me iba al cerro, a ver cómo anidaban las aves.
Cofundador de NotCo, quien acaba de dejar su cargo como presidente del directorio de la Fundación Chile, está en conversaciones con el expresidente Boric para trabajar en una plataforma que aborde su futuro fuera de La Moneda.
En esta entrevista, habla de sus inicios en la ciencia, de su salida de las operaciones de NotCo, de lo disociado que se sintió moviéndose en un entorno de startups unicornio y de cómo llegó a trabajar con el exmandatario.
Sobre lo que le gustaría aportar a esta plataforma, dice: “Mi proceso para adelante es preparar en cierta medida a quienes podrían ocupar cargos públicos a entender mejor el mundo del emprendimiento, de las empresas”. POR ANTONIA DOMEYKO Estudiaba el comportamiento de las moscas, les hacía trampa a las hormigas, (). Siempre me interesó lo microscópico, lo que no soy capaz de ver, los mecanismos subyacentes a la vida. Y, sobre todo, la intersección de las disciplinas. Todas esas formas en que logras fusionar dos disciplinas distintas para encontrar cosas que una disciplina le entregue a la otra. Al salir del colegio, Pablo estudió Biotecnología en la Usach y luego un doctorado en Biotecnología en la misma universidad. El doctorado me ayudó principalmente a saber cómo no quiero hacer las cosas. Estuve con guías del doctorado que tenían tratos súper despectivos, peyorativos. En la academia, se da esto de una superioridad intrínseca por los grados, de una jerarquía como militar. Si no tenías doctorado o un posdoc, no eras nadie. Y en Chile el sistema es muy competitivo, y yo vi cosas que no quiero replicar: no quiero armar grupos donde tengo que denostar o tener rasgos de misoginia o pagar malos salarios. Eso viene de la sensibilidad política, de entender cómo yo quiero que funcione una sociedad. Si mi rollo no tiene que ver con una empresa en particular, tiene que ver con cómo funciona un sistema, que yo lo llamo un interactoma; es decir, cómo funciona la interacción de las partes.
En 2009 partió a UC Davis a hacer su posdoctorado, donde una de sus investigaciones se enfocó en cómo disminuir el uso de fertilizantes nitrogenados en la plantación de maíz o arroz, lo que significó muchos viajes en terreno a las comunidades indígenas en México, donde está el centro de origen de plantación de estas materias. Cuando tú trabajas en la agricultura les afecta a las comunidades.
Y me empecé a dar cuenta de que mis investigaciones no eran capaces de impactar como yo quería, porque estaban planteadas desde mis egos, de satisfacer mis propias necesidades. ¿En qué sentido? En conversaciones con las comunidades en Oaxaca, en Yucatán, me decían que la vida de ellos no había cambiado en absolutamente nada. Yo llevaba millones de dólares y llevaba científicos de todas partes del mundo a sacar los mejores resultados, y a ellos no se les movía ni un ápice. De hecho, lo veían peor, porque tenían turistas donde no querían, movimiento de personas y filmmakers.
Me dijeron: “Desde que tú llegaste, Pablo, nuestra vida ha estado peor”. Y ahí para mí fue como: No puedo hacer investigación pensando en mí, tengo que hacer investigaciones pensando en lo que está afuera, en los problemas de los demás. Al terminar el posdoctorado, Pablo entró a trabajar como científico sénior en la multinacional de alimentos Mars, donde realizó investigaciones abordando el impacto de los alimentos en la salud humana, entre otras cosas. Tres años estuvo en Mars, hasta que se aprobó un proyecto al que Pablo Zamora había postulado: llevar el Life Science Innovation Center de UC Davis a Chile en 2015. Ahí nacieron un montón de compañías. Entre ellas, NotCo cuenta.
Más de cinco años estuvo desarrollando NotCo junto a sus socios Matías Muchnick y Karim Pichara, hasta que en 2021, cuando la empresa estaba dando el salto hacia Estados Unidos, Pablo decidió salirse de las operaciones en la compañía. ¿Por qué te retiraste en ese momento? Había diferencias de visión de cómo se construía la compañía. Además, yo me quería quedar en Chile, y uno de los reglamentos del directorio era moverse a Estados Unidos. En ese entonces, él llevaba unos años viviendo en Melipilla, donde junto a su señora habían fundado una escuela particular con orientación Montessori, en la que estudia uno de sus dos hijos. Estábamos justo en la parte incipiente de la escuela, yo me estaba construyendo mi casa en el campo. Estábamos en una etapa muy gestacional, y desarraigarme de eso era muy doloroso para mí. Decidí quedarme acá con varios propósitos y tratar de aportar al país desde otros espacios. A pesar de todo lo que habías logrado, ¿había como cierta soledad o desarraigo? Sí, harto desarraigo, pasaba muy poco en la casa. Obviamente, el mundo de la alta competencia es bien deshumanizante. Conocí a personas extremadamente talentosas y a otras espantosas de malas. En ese período, yo creo que conocí a los peores seres humanos, gente en la que yo confiaba y después dejé de confiar. Gente que tenía intenciones súper oscuras con la alimentación. ¿En la mitad del éxito te sentiste perdido en algún momento? Me sentí un poco disociado, debo reconocer. Me acuerdo una vez que en mi casa llevaban varios días sin luz y yo estaba levantando plata en Tokio, en un rooftop. Vivíamos como un mundo distinto, y de eso es importante darse cuenta, porque el exitismo es súper tentador: convertirte en el personaje que todos aplauden, repetir la canción que todos quieren escuchar y ser complaciente. Y yo tengo una necesidad de estar incomodándome, sentirme autocomplaciente me genera un conflicto interno enorme.
A fines de 2012, en la ceremonia de premiación de los 100 Jóvenes Líderes, Pablo Zamora conoció al expresidente Boric, quien en ese año había sido presidente de la FECh, mientras que Zamora destacaba por sus investigaciones que buscaban disminuir el uso de fertilizantes en la agricultura. Recibimos el premio juntos y ahí nos conocimos.
Después me acuerdo de haber conversado un par de veces bastante intensamente con él, cuando era diputado, en un local de sushi que quedaba en la esquina cerca de mi oficina y de su oficina distrital, y me recuerdo haber conversado como de visión de sociedad. Al poco tiempo de dejar las operaciones de NotCo y luego de dar una entrevista, cuenta que lo llamó el equipo del expresidente, para que lo apoyara en su candidatura.
El proceso de campaña fue extraordinario, pero todos los años de gobierno fueron realmente notables, meterme en el mundo público, entender la necesidad del Estado, ir a las giras internacionales Venías también del mundo de las empresas, cuando empezaste a trabajar con el expresidente. ¿Recibiste comentarios de parte de ese sector por trabajar con él? Claro, recibí comentarios bien desafortunados.
Me acuerdo de haber estado en una conversación en un seminario tipo Icare, y la primera pregunta que me hicieron, y que nunca voy a olvidar, fue “¿ por qué odias a los empresarios?”. Lo encontré muy panfletario, muy cortoplacista. Aparte, yo tengo muchos amigos empresariales, muchos amigos de derecha, porque casi todos los empresarios son de derecha, y hago negocios con ellos.
Yo no tengo militancia, y decir que por el hecho de apoyar un proyecto progresista estás en contra del mundo privado, no puede estar más lejos (). No en todo el mundo el empresariado es de derecha, no tiene por qué serlo. Si tú vas a Estados Unidos, tengo un montón de amigos empresarios que son demócratas y son republicanos, pero no es inherente la concentración del poder. De hecho, el mismo presidente me dijo algunas veces que yo era uno de los pocos empresarios que lo apoyaban.
Yo le decía que hay muchos más, pero nadie se atreve a decirlo, porque ellos van a tener un montón de problemas con sus pares y no tiene por qué ser así. ¿Por qué crees que pasaba eso? Creo que, obviamente, había una desconfianza con la generación que iba a gobernar, y una desconfianza fundada muchas veces. Había una inexperiencia de parte de la gestión de los que entraban al gobierno, que efectivamente no había un conocimiento acabado del mundo privado. Había muchas caricaturas, muchos panfletos del lado de los que estaban en la gestión, que no entendían cómo funciona el mundo fuera de lo público y de lo universitario.
Y, obviamente, el sistema fue madurando, hasta entender e incorporar equipos que tienen una visión mucho más transversal de la sociedad, donde el mundo privado es sumamente relevante y donde las relaciones público-privadas son súper positivas y multiplicadoras. Pero el sector empresarial quedó muy disconforme con el trabajo que hizo el gobierno del expresidente Boric. Y lo entiendo, porque quizás no se hicieron las cosas como ellos esperaban, pero hubo otras. Los gobiernos no tienen por qué tener agendas cooptadas por el mundo empresarial.
Con una cosa que siempre estuve en desacuerdo es que el expresidente se expusiera a ir a estos eventos de empresariado donde básicamente lo hostigaban con comentarios (). Hay que sentarse a la mesa con los empresarios, porque yo conozco a muchos de alto patrimonio y que construyen un país, que no tienen esta cuestión mezquina de querer presionar una ley o querer comprar a tal poder del Estado y cooptarlo. Creo que hay como una endogamia entre el mundo empresarial y el político que es perversa y tenemos que romperla.
En esa tecla, explica Pablo Zamora, está en parte el foco que a él le gustaría darle a este nuevo espacio del que ha estado conversando con el expresidentes Boric, que aún no se define si será una fundación, un think thank o que figura tendrá, pero que se está pensando como un de los siguiente pasos del expresidentes ya fuera del gobierno, donde la innovación será protagonista.
Creo que parte de mi proceso para adelante es preparar en cierta medida a quienes podrían ocupar cargos públicos a entender mejor el mundo del emprendimiento, el mundo privado y el de las empresas. ¿Cómo lo harías? A través de esta plataforma. ¿De la que están hablando con el expresidente? Claro, de ahí tienen que nacer nuevos liderazgos sin duda.
“Yo creo que Chile no tiene épica, no la tuvo en el gobierno anterior, no la tiene ahora”.. PABLO ZAMORA: “Yo creo que Chile no tiene épica, no la tuvo en el gobierno anterior, no la tiene ahora”. “El mundo de la alta competencia es bien deshumanizante. Conocí a personas extremadamente talentosas y a otras espantosas de malas. Gente que tenía intenciones súper oscuras con la alimentación”.