Autor: Eduardo Henríquez Ormeño
Madres adoptiva y cuidadora comparten la experiencia de amar sin condiciones
Madres adoptiva y cuidadora comparten la experiencia de amar sin condiciones espués de veinte años de matrimonio y de varios intentos para tener D un hijo o hija biológica, así como adoptar uno por la vía institucional, Carolina Mesina (52) y Claudio Ceballos (51) cumplen su sueño en junio de 2025. Ese día, formalmente, Leonor (7) llega a sus vidas para convertirlos en padres e iniciar una nueva etapa que los tiene entusiasmados.
La de Carolina es una maternidad diferente, pero no inferior. "Tal vez yo no pude sentir esas maripositas en la guatita durante nueve meses cuando se el feto movía", confiesa, "pero las estoy sintiendo ahora de otra forma.
Porque, al final, la raíz de todo esto es el amor". En esto último concuerda también la médico veterinaria, triatleta y directora de Vinculación con el Medio de la Universidad Mayor sede Temuco, Ximena Martínez Oportuz, que se prepara para cursar, por segunda vez, la experiencia de ser "madre cuidadora", lo que habla de un intenso compromiso con la maternidad, con la maternidad en toda su extensión, ya que si bien está en pareja y tiene una hija biológica de 10 años de edad, ha decidido abrir su núcleo familiar, precisamente, por amor y por responsabilidad social.
En el Día de la Madre, el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, explica que la existencia de mujeres como Carolina y Ximena, y sus respectivas familias, son la base de un mejor presente y futuro para menores de edad que han visto alterado el curso de sus vidas.
El circulo virtuoso que genera este tipo de experiencias es tan importante que la entidad informa que desde 2022 a la fecha son 65 las familias que han abierto las puertas de su hogar para convertirse en familias de acogida y, actualmente, 30 se encuentran acogiendo activamente, "lo cual es el equivalente a cerca de dos residencias menos en la Región". Además, 26 niñas y niños menores de 4 años permanecen hoy en cuidado residencial, de los cuales 7 son hijos e hijas de madres adolescentes que viven junto a ellos en dichas residencias. TODOS PARA UNO Ser madre adoptiva para Carolina Mesina ha sido una bendición. "Cuando ya no pudimos ser padres biológicos relata intentamos la adopción con el antiguo Sename, pero no resultó.
Si embargo, como somos cristianos y sabemos que el plan de Dios es perfecto para nuestras vidas, llegado el momento, el Señor nos reveló que no se había olvidado de nosotros (. .. ), y aunque hubo obstáculos que sortear y la espera fue larga, en agosto de 2024 nos declararon padres idóneos.
Ahí ingresó nuestra carpeta para ser padres adoptivos (. .. ). Y recién en diciembre de ese año se acabó la espera y nos dieron un nombre: Leonor". Padres e hija se conocieron recién en febrero de 2025 y en junio del año pasado la adopción se materializó. "Hubo hartos baches en el camino, pero fuimos perseverantes, seguimos adelante y, hoy, con nuestra hija a nuestro lado recomendamos a otros vivir esta experiencia. No todo es perfecto, pero el amor es más grande. Al punto que los tres tenemos un lema. Primero ponemos las manos una sobre la otra y decimos: todos para uno y uno para todos, somos familia", relata Carolina. ES ELEGIR Como madre cuidadora, Ximena Martínez, reconoce que los suyo es un acto de amor incondicional y una responsabilidad social. En su caso, le ofrecieron cuidar a un niño que había entrado en proceso de adopción.
Durante un año y medio lo cuido, amó y acompañó, pero luego lo dejó ir con su familia adoptiva, situación confiesa que dolió, pero que también la llenó de satisfacción. "La gente me dice que soy valiente, yo les digo que más bien soy como una persona que arrojada que salta al vacío, porque en realidad buscas enamorarte de una niña o niño, a sabiendas que es un acto transitorio. Pero en la vida, al final, las cosas más dolorosas o las más complejas son las que nos permiten crecer como seres humanos. Es parte del coraje de estar vivos. Pienso y siento que dejar entrar a alguien nuevo a tu hogar es entregar todo tu amor para sostener un dolor que ese niño o niña no se merece”, comenta.
Para Ximena, cuando eres cuidadora, la gran diferencia en cuando a la maternidad está en el hecho de elegir. "Yo te elijo y si te portas mal te sigo eligiendo, estoy contigo, te sostengo y acompaño en tu proceso", comenta, "independiente de lo que vaya a suceder después, estoy contigo en tu transición". Para el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, del cual depende el Servicio de Protección, la generosidad de madres y padres de la Región es la principal aliada de la institución.
Así lo cree la actual seremi, Paulina Fernández Peña. "En este Mes de la Madre", acota, "queremos reconocer y valorar profundamente a las mujeres de nuestra Región que han decidido cumplir el rol de madres desde la generosidad absoluta a través del acogimiento. Sabemos que detrás de cada historia hay compromiso y una convicción profunda de brindar un hogar y nuevas oportunidades a niños, niñas y adolescentes que lo necesitan. Como Ministerio, seguiremos impulsando medidas que permitan que cada niño y niña que ha vivido alguna situación grave de vulneración pueda crecer en familia". C3 Autor: Eduardo Henríquez Ormeño.
Carolina Mesina y Ximena Martínez son madres de diferente forma en La Araucanía, pero bajo un mismo objetivo: El elegir "amar, cuidar, sostener y acompañar a un hijo o hija". Cada una protagoniza una historia que hace del mundo hoy un mejor lugar y que provee a niñas y niños un hogar. CLAUDIO Y CAROLINA JUNTO A SU HIJA LEONOR SON UN EJEMPLO DE COMPROMISO Y AMOR POR LA FAMILIA. XIMENA MARTÍNEZ CUIDÓ Y AMÓ POR AÑO Y MEDIO A UN PEQUEÑITO.