Autor: MAUREEN LENNON ZANINOVIC
Así se rearma el Museo VIOLETA PARRA
Así se rearma el Museo VIOLETA PARRA El Museo Violeta Parra de Vicuña Mackenna permitió concretar un largo sueño de los artistas Isabel y Ángel Parra, a través de la Fundación Violeta Parra. Es decir, levantar un espacio definitivo que exhibiera la obra de su madre.
Gracias a un financiamiento de unos $920 millones, entregados por el entonces Consejo de la Cultura, su construcción finalizó en 2015 y con ello estuvo disponible un magnífico edificio, con una superficie de 1.330 m, diseñado por el arquitecto Cristián Undurraga y su oficina Undurraga Devés. Cuatro años más tarde, el museo fue vandalizado en el contexto del estallido del 2019. En total fueron tres incendios los que afectaron sus instalaciones.
Junto con ello, y como es de público conocimiento, en 2021se reveló la determinación de Isabel Parra, legataria y presidenta de la Fundación Violeta Parra, de concretar el traspaso de la obra de su madre a la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Eso significó que, en 2023, se inauguró la Casa Violeta Parra en el Campus Oriente y tal como la propia Isabel señaló a“El Mercurio”, ahí se alberga “cerca del 90% de la obra artística que mi madre realizó durante su vida”. Por su parte, y en un convenio con la Universidad de Chile, el Museo Violeta Parra comenzó a exhibir su colección en el Museo de Arte Contemporáneo (sede Quinta Normal). De esta manera, no solo en términos de su construcción, sino que también en lo relativo a la merma de su acervo, el Museo Violeta Parra no ha tenido una historia fácil.
Hace un año Denise Elphick, directora ejecutiva de este recinto, confirmaba a Artes y Letras que el proceso de restauración comenzaría a registrar avances concretos y que se encontraban en una etapa decisiva: la planificación de la licitación para el proyecto arquitectónico. Elphick adelantó a este medio que estaban trabajando de manera articulada con el arquitecto Cristián Undurraga, ajustando el proyecto al presupuesto disponible. Finalmente la espera terminó y el Museo Violeta Parra reabrirá este martes a público. “Estoy muy conten-ZE ta. Yo siempre tuve laA B certeza de que íbamosE PIL avolver a VicuñaE F Mackenna. Nunca se me pasó por la cabeza que no íbamos a regresar o que el museo iba a cerrar. Fui muy honesta.
Cuando me hicieron la entrevista para el concurso de dirección de este museo, dije que quería volver a Vicuña Mackenna y que esa era mi misión”, señala a Artes y Letras Denise Elphick, instalada en una de las remozadas salas del Museo Violeta Parra (desde el año pasado este recinto pasó a ser institución colaboradora del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural y desde sus inicios el presidente (a) del directorio es nombrado por el titular del Ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio). ¿Cómo lograron, en menos de un año, avanzar en la restauración del edificio? La ejecutiva comenta que, afortunadamente, durante la dirección anterior de Cecilia García-Huidobro se contrató un seguro contra incendios. “Gracias a su gestión, ese seguro se cobró y pudimos administrarlo de la mejor manera posible. No era mucha plata: mil millones de pesos.
En el intertanto, los precios de la construcción se elevaron muchísimo, pero gracias a ese seguro pudimos proyectar lo que tenemos ahora y hubo buenas decisiones como el maquillaje hormigón, la rehabilitación del distintivo muro cortina con el apoyo de la empresa Glasstech”, apunta Elphick. Cristián Undurraga considera que en ZEABEPILEF este proceso de reconstrucción primó la voluntad por salir adelante, con los recursos disponibles. “Todos hemos puesto un granito de arena para reabrir.
Eso demuestra que si bien los medios económicos son relevantes, también lo son la voluntad y la convicción”. El músico Ángel Parra, nieto de la autora de “El Albertío” y miembro del directorio de la Fundación Museo Violeta Parra, confiesa a Artes y Letras que “esZEABEPILEF toy muy contento y emocionado.
Esta reapertura, después de tanta agua que ha pasado bajo el puente, no deja de ser un factor de orgullo y de alegría enorme para la familia”. ¿Espacios que compiten? El arquitecto explica que si bien se puede apreciar una nueva museografía, “permanece la idea de recorrido, con un circuito muy claro” y añade que cuando se vandalizó el edificio, “afortunadamente el hormigón no sufrió daños estructurales. Quedó quemado y lo que se hizo fue un trabajo muy serio y acucioso de limpieza y de restauración del hormigón”. Undurraga se explaya en su propuesta y detalla que mantuvo la fachada de vidrio. “El mimbre que está impreso da cuenta de que en el interior se exhibe la obra de una artesana.
Por otra parte, se deja entrever una luz muy linda, tenue y delicada propicia para encontrarse con la Violeta”. También destaca una gigantografía que reproduce la icónica arpillera “La huelga de los c a m p e s i n o s ” y que da a la calle Vicuña Mackenna. “Esa imagen es como el emblema del museo. La hicimos con una tecnología que no existía hace diez años. Lo interesante es que, desde que se vandalizó hasta hoy, hay nuevas tecnologías de iluminación que ahora sí incorporamos”, acota el profesional.
Junto con ello, Cristián Undurraga espera que el público que regrese vuelva a sentir “la alegría de ver recuperada la obra arquitectónica” y advierte que habilitaron “cuatro salas de exposiciones y espacios para una tienda y una cafetería.
Solo va a quedar pendiente el auditorio y algunos detalles menores”. Denise Elphick confirma que si bien tras la inauguración de la Casa Violeta Parra en el Campus Oriente UC, hoy cuentan con apenas 10 obras de la autora de “Volver a los 17”, más cuatro préstamos, la colección ha ido creciendo de manera muy significativa en los últimos años, “a través de nuevos préstamos y donaciones. La Universidad de Chile y su rectora, Rosa Devés, han sido un apoyo constante.
También nos han llegado luces de otras obras en manos de coleccionistas privados en nuestro país y en el extranjero; y recibimos el fondo Ángel Parra que aún no lo hemos podido trabajar de manera completa. Ahí hemos encontrado cuadros inconclusos de Violeta Parra, cintas magnéticas y cartas. ¡Estoy impresionada! También he conversado con otros miembros de la familia Parra, como Javiera y Colombina.
Violeta para nosotros es una puerta de ingreso al folklore de Chile y queremos que este museo sea una manera de entrar al folklore”. Ángel Parra complementa “que no quiero vanagloriarme, pero el archivo que se donó de mi papá es muy valioso. Hay escritos y una cantidad enorme de material inédito que revelan la unión entre madre-hijo. Ambos estuvieron, desde un comienzo, unidos en el tema de la recopilación. Mi padre fue un aprendiz privilegiado de mi abuela”. La directora ejecutiva reconoce que no le parece discutible que existan dos lugares que hoy exhiben la obra de Violeta Parra. “Para ser súper honesta, no hay una competencia. Nuestro museo quedó en medio de la ciudad, con una estación de metro al lado, como parte del proyecto Nueva Alameda-Providencia. El museo es un regalo para nuestra ciudad y esperamos recibir a muchísimas personas. Me encantaría seguir investigando y que aparecieran más obras.
Estamos en eso”. Para la apertura, además de las creaciones de la legendaria artista fallecida en 1967, exhibirán reproducciones de muy buena calidad de renombrados fotógrafos, entre otros, Sergio Lar r a í n, A n t o n i o Quintana, Mario Guillard y Julio Bustamante.
Junto con ello, gracias a la Academia de Música Tradicional ANEVARAROTCÉH Margot Loyola, est a r á a b i e r t a l a muestra temporal “Comadres”, que da cuenta del vínculo creativo entre la propia Violeta Parra y Margot Loyola. “Como nos interesa entrar en el folklore, nos pareció coherente trabajar la mirada que tenía Margot Loyola y su método de trabajo.
Margot era mucho más académica; la Violeta, a veces, era como un volcán, con una explosión de creatividad y lo que hacía la Margot, y eso nos lo ha contado quien fuera su esposo, Osvaldo Cádiz, es que impulsaba a la Violeta a ser más ordenada con sus archivos. En ambas hubo complicidad y fueron comadres, porque Margot fue la madrina de la hija de Violeta Rosita Clara”, dice la directora del Museo Violeta Parra. El arquitecto Cristián Undurraga concluye que “el edificio fue vandalizado tres veces y eso abre una incógnita: por qué ese ensañamiento. Habría sido una derrota construir algo nuevo en otro lugar. El triunfo del museo está ahí. Esta restauración es una manera de decir que la maldad no prevalece sobre la bondad”. Autor: MAUREEN LENNON ZANINOVIC.
Tras su vandalización en el contexto del estallido del 2019, y una importante merma en su colección, este martes el edificio emplazado en Vicuña Mackenna volverá a abrir sus puertas a público, con cuatro salas de exposiciones. “Todos hemos puesto un granito de arena para reabrir. Eso demuestra que si bien los medios económicos son relevantes, también lo son la voluntad y la convicción”, señala el arquitecto Cristián Undurraga. ARQUITECTURA Restauración de una obra inaugurada en 2015: Uno de los elementos icónicos del edificio es una gigantografía que reproduce “La huelga de los campesinos”. La arpillera original está en exhibición en el museo. Imagen panorámica de una de las salas de exposición permanente del museo. Un profesional cuelga una arpillera bordada con lana. Colección del Museo de Arte Popular Americano de la Universidad de Chile. El diseño de Cristián Undurraga rescató la fachada de vidrio. El arquitecto Cristián Undurraga y la directora Denise Elphick.