Autor: Rodrigo Rodríguez Pérez y Manuel Cifuentes Salinas
Bicentenario de la anexión de Chiloé: de temporeros en los fundos a vecinos de Osorno y la provincia
La segunda oleada de isleños tras la repoblación comenzó a mediados del siglo XIX, con el desarrollo del agro. Eran trabajadores esporádicos que viajaban en verano hasta los campos osorninos para emplearse en la esquila, cosechas de pasto, trigo y papas. Con el tiempo muchos se radicaron en las haciendas como inquilinos y otras familias se instalaron en los pueblos y barrios nuevos de Osorno. Su legado cultural sigue vigente hasta hoy en nuestra sociedad. 1850 en adelante comenzó a llegar la segunda oleada de chilotes al territorio de Osorno. Eran temporeros que venían por el verano, pero muchos se radicaron en la zona. EN LA FOTO CAPTADA EN 1915 POR MAX KOCKSCH EN EL FUNDO CARACOL, APARECEN TRES OBREROS CHILOTES JUNTO A LOS DUEÑOS DEL PREDIO. RAHUE BAJO EN 1930. NUMEROSAS FAMILIAS CHILOTAS SE INSTALARON EN ESTE NUEVO BARRIO OSORNINO.
Bicentenario de la anexión de Chiloé: de temporeros en los fundos a vecinos de Osorno y la provincia lauge que se produjo en osorno con la ganadería y agricultura después de 1850 -impulsado tanto por los mismos osorninos como por los colonos extranjeros recién llegadosgeneró la venida de temporeros desde Chiloé para trabajar en las faenas, principalmente en las cosechas de verano. Y una vez concluida su labor, los chilotes regresaban a su mítica isla con cierta cantidad de dinero en el bolsillo.
Aquel viaje estacional hasta Osorno para buscar nuevos ingresos se explica por las dificiles condiciones de la vida en el territorio insular chilote, marcado por un crudo y largo invierno donde había pocas oportunidades de prosperar. Las familias numerosas, la división de los terrenos y las condiciones geográficas de las islas volvieron compleja la situación para los chilotes. Por ello, se vieron obligados a buscar otras medidas de subsistencia. También estaba su fama por ser laboriosos y aguerridos en el trabajo, acostumbrados a una vida ruda en el archipiélago, por lo cual fueron altamente cotizados por los agricultores osorninos. Sin los chilotes, no había mano de obra para cosechas hace un siglo y medio, ya que los indígenas se incorporaron tarde a esas labores, recién a inicios del siglo XX. UN TRATO ESPECIAL Tenían los venidos de Chiloé otro trato con los dueños de predios en la zona: los lazos laborales y de convivencia eran más fuertes. Comenzaban en diciembre con la esquila, luego venía la cosecha de pasto y de cereales, y culminaba en abril con la saca de papas. En la producción de trigo, la actividad que concitó el mayor interés fue el proceso de la trilla.
Antiguamente era una verdadera fiesta que consistía en que unos caballos arreados por jinetes pisoteaban la gavilla para lograr separar la paja del grano, proceso conocido como "trilla a yegua suelta". Era extremadamente lenta y requería mucha mano de obra, la que era servida en el siglo XIX e inicios del XX por cuadrillas de IMAGEN DEL FOTÓGRAFO ESPAÑOL ENRIQUE MORA chilotes.
En la fotografia principal de esta semana, captada en 1915 por Max Kocksch en el fundo Caracol, aparece en la hora de once o colación, un grupo tres obreros chilotes venidos en comparsas desde la isla a trabajar temporalmente en la cosecha, compartiendo junto a los propietarios del fundo. En las fotos de la página 3 aparecen típicos peones chilotes en los campos osorninos captados por el lente del profesor Max Kocksch. Por fortuna dejó al pie de la imagen el nombre de estos trabajadores. Nótese el aspecto de los temporeros: con manta, una prenda tomada de la cultura huilliche.
Y en este ir y venir de cada verano, muchos chilotes se establecieron en las haciendas como inquilinos y también como vecinos de nacientes pueblos como Riachuelo, Río Negro, Purranque, San Pablo, Cancura y Puerto Octay.
De esta forma se radicaron en la provincia apellidos insulares tales como Almonacid, Argel, Ávila, Aros, Asencio (Ascencio), Arismendi, Bahamonde, Bórquez, Calixto (Calisto), Castro, Coronado, Fica, Garay, Melián (originario de Islas Canarias), Monsalve, Sánchez, Soriano, Saldivia, Santana, Serón, Suazo, Subiabre, Tellez, Sierpe, Toledo, Triviño, Rogel, Turra, Vivar y Zúñiga. DE CHILOÉ A RAHUE En medio de este fenómeno económico-social se produjo la expansión de Osorno, proceso donde los chilotes participaron activamente. Muchos se quedaron como vecinos en los nuevos barrios de fines del siglo XIX, tales como la población Angulo, Ovejería y Rahue Bajo.
En el caso de este último, las familias chilotas se instalaron en el loteo que hizo David Rosas, esposo de Sabina Sotomayor (dueña junto a su hermana de los terrenos de Rahue Bajo), en avenida República hacia el norte; y desde República hacia el sur, en el loteo de Guillermo Freude, esposo de Encarnación Sotomayor. Algunas familias instalaron quintas y chacras en los extensos sitios rahuinos.
En este grupo figura el carpintero Florentino Cárdenas (yerno de David Rosas), quien dirigió la construcción de la parroquia de Lourdes en 1916, levantada en terrenos donados por Sabina Sotomayor; y entre 1921 y 1927 fue regidor del efímero municipio de Rahue. 1850 en adelante comenzó a llegar la segunda oleada de chilotes al territorio de Osorno. Eran temporeros que venían por el verano, pero muchos se radicaron en la zona. Autor: Rodrigo Rodríguez Pérez y Manuel Cifuentes Salinas.
Bicentenario de la anexión de Chiloé: de temporeros en los fundos a vecinos de Osorno y la provincia En la extensión hacia el sur de Rahue Bajo se radicaron familias como los Velásquez Barrientos, Muñoz y Zúñiga, de la cual dos hermanos fueron los contratistas encargados de levantar la nueva parroquia de Lourdes en 1981. Otra familia de origen chilote, y con clara impronta rahuina, son los Trujillo, del rubro de la peluquería, vigente hasta nuestros días en calle República. En la misma avenida estuvo Aliro Miranda, pionero en la venta de frutas en Rahue, con su negocio "La Parisiene", también de los chilotes que llegaron al sector en el siglo XIX.
Entre las prohibiciones que ordenó Ambrosio O'Higgins a los nuevos repobladores de Osorno en 1796 estaba la de no elaborar aguardiente; en su reemplazo recomendó que se haga cidra de manzana, aprovechando los manzanares que rodeaban las ruinas de la ciudad en aquel entonces.
La fabricación de cidra o chicha de manzana se transformó así en una de las actividades más importantes de Rahue, con afamadas fábricas, como la de Oscar Barría, en calle Talca (provenía de una antigua familia repobladora de Osorno venida de Chiloé), que funcionó durante varias décadas. Los descendientes de chilotes también figuran en la creación de escuelas particulares en Rahue, como la Aurora de Chile, René Soriano, Paula Jaraquemada y Eusebio Lillo.
Y también como docentes en las escuelas Italia, Arrau y Eleuterio Ramírez (hoy colegio San José). Los nuevos pobladores de origen chilote tuvieron un rol importante en la creación de sociedades mutualistas como Manuel Rodríguez, Hijas del Trabajo, Juana de Arco y Paula Jaraquemada; y en clubes deportivos como el Arturo Prat y las compañías de bomberos Sexta y Séptima. ANGULO Y OVEJERÍA Rahue no fue el único sector donde los chilotes echaron raíces.
También se ubicaron en el área oriente de Osorno, específicamente en el loteo de terrenos que hizo Juan de Dios Angulo a comienzos del siglo pasado, en lo que hoy se conoce como la población Angulo, entre calle Angulo, Errázuriz y Antonio Varas.
Por la misma época también se establecieron familias insulares en la calle Felizardo Asenjo, que en ese entonces era el comienzo del camino a Caipulli (que conectaba Osorno con Río Negro y Purranque), origen del actual barrio de Ovejería. Entre los chilotes que levantaron algunas de las emblemáticas casonas de esa vía están los Hernández, Calixto, Yáñez y Subiabre. COSTUMBRES La presencia masiva de chilotes moldeó las costumbres y la idiosincrasia de la sociedad osornina. Por ejemplo, aquella tradición de llevar la vida familiar en torno a la cocina, específicamente alrededor de la estufa a leña, es netamente chilota. Pese a las nuevas corrientes de la modernidad, esto se mantiene vigente en muchos hogares de la provincia.
También influyeron en el lenguaje coloquial, especialmente en las zonas rurales, donde la gente utilizaba palabras chilotas para referirse a labores agrícolas, nombrar herramientas y utensilios, muy diferente al vocabulario del osornino de la zona centro. El término "estar privado" -famoso de antaño, en referencia a estar enojadoes netamente chilote.
Hasta los años '70 aún era posible encontrar en la Feria Libre de Rahue la venta de productos agrícolas en almud (cajón de madera), medida de origen árabe introducida en Chiloé por los españoles y usada hasta nuestros días en el archipiélago.
En la agricultura se mantuvo la tradición de la huerta, tanto en la zona urbana como rural, la siembra de papas y las quintas para la producción de manzanas, destinadas al consumo y la fabricación de chicha.
En cuanto a lo material, destacan utensilios chilotes de uso cotidiano como la artesa para el lavado de ropa-hecha a partir de un tronco labrado o con tablas-, al igual que la arteChilate Pedro. sa para hacer pan amasado. También herramientas como el azadón, la guadaña, la horqueta, entre otras. Y las famosas carretas con rueda chancha, hechas a partir de un tronco labrado, son de origen chilote, lo mismo que el hilado de lana y confección de prendas con este elemento.
En el sector rural de San Juan de la Costa tiene mucho arraigo todavía una forma especial de realizar los velorios, que no son algo trágico, sino más bien un momento de convivencia donde hay cantos y oraciones muy similares a las de Chiloé. Fiestas religiosas antiguas como la Candelaria o la Virgen del Perpetuo Socorro, en la Misión San Juan, conservan el esquema festivo chilote.
El aporte isleño es enorme en lo cultural e incluso llega a la música, a través de las llamaChilote Soto das bandas de rogativas indígenas de San Juan de la Costa, que es un elemento tradicional de la isla usado para solemnizar fiestas religiosas, donde se toca el pasacalle. La carpintería es quizás el rubro donde los chilotes más dejaron su huella en Osorno, desde la repoblación misma en adelante. Ello es perceptible en el tipo de casas que construyeron en los diferentes barrios de la ciudad y en el sector rural.
Mantuvieron el mismo esquema de la vivienda chilota, pero en Osorno, donde destaca el uso de tablas labradas y tejuelas de alerce, técnicas que claramente provienen de la zona noreste de España, y que fueron desarrolladas y adaptadas por los españoles y criollos que dominaron el archipiélago hasta 1826, cuando fue anexado a la República de Chile. 03 Personajes descendientes de chilotes · Entre los personajes y autoridades de Osorno que descienden del segundo grupo de chilotes que vino a Osorno después de 1850, destacan Cipriano Uribe Rosas, alcalde en 1955 y regidor entre 1944 y 1957; el también ex alcalde entre 1963 y 1971 René Soriano Bórquez; la basquetbolista María Gallardo Arismendi; y Eudulio González Asencio, secretario municipal entre 1930 y 1954. También los regidores Luis Elgueta, Raúl Morales, Lupercio Tejeda, Artemio Santana, Eduardo Elgueta, Orlando Mella, Alberto Barrientos y Ricardo Paredes. Autor: Rodrigo Rodríguez Pérez y Manuel Cifuentes Salinas.
Personajes descendientes de chilotes · Entre los personajes y autoridades de Osorno que descienden del segundo grupo de chilotes que vino a Osorno después de 1850, destacan Cipriano Uribe Rosas, alcalde en 1955 y regidor entre 1944 y 1957; el también ex alcalde entre 1963 y 1971 René Soriano Bórquez; la basquetbolista María Gallardo Arismendi; y Eudulio González Asencio, secretario municipal entre 1930 y 1954. También los regidores Luis Elgueta, Raúl Morales, Lupercio Tejeda, Artemio Santana, Eduardo Elgueta, Orlando Mella, Alberto Barrientos y Ricardo Paredes. LA TRILLA ERA LENTA Y REQUERÍA MUCHA MANO DE OBRA, LA QUE ERA SERVIDA EN EL SIGLO XIX E INICIOS DEL XX POR CUADRILLAS DE CHILOTES. LAS DOS IMÁGENES DE 1915 RETRATAN A TRABAJADORES CHILOTES QUE VENÍAN DURANTE LA ESTACIÓN DE VERANO A LOS CAMPOS DE OSORNO. ARCHIVO GSE LAS DOS IMÁGENES DE 1915 RETRATAN A TRABAJADORES CHILOTES QUE VENÍAN DURANTE LA ESTACIÓN DE VERANO A LOS CAMPOS DE OSORNO. ARCHIVO GSE