Autor: M. P. NAUDON
La informalidad laboral afecta a casi el 15% de las personas con educación superior completa
La informalidad laboral afecta a casi el 15% de las personas con educación superior completa La expectativa de insertarse en el mundo laboral con un empleo bien calificado tras completar la educación superior se ha vuelto algo más complejo que en el pasado, especialmente para ciertas áreas que encuentran mayores obstáculos en el proceso.
De acuerdo con los datos de la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen 2024), cerca de un sexto (14,6% ) de las personas con educación superior completa se emplean en ocupaciones informales, es decir, sin acceso a protección social.
Aunque no es una proporción menor, sigue ubicándose por debajo de las tasas observadas en aquella fracción de la población q u e c u e n t a s o l o con enseñanza med i a c o m p l e t a (27,9% ) y aquellos que no la terminaron (48,1% ). Sin embargo, la base de datos Casen muestra una realidad mucho más heterogénea al realizar cruces que no forman parte de los cuestionarios del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), y revelan que ciertos campos de estudio se encuentran en una posición mucho más frágil que el promedio.
En concreto, de acuerdo con un análisis del Observatorio del Contexto Económico (Ocec) de la Universidad Diego Portales (UDP), la tasa de ocupación informal llega a 13,4% entre aquellos ocupados que completaron la educación universitaria, pero es mucho más alta (29,4% ) en carreras relacionadas con idiomas, como traducción e interpretación o literatura y lingüística, por ejemplo. Pasa lo mismo en el área de servicios personales (22,5% ), donde se incluye una amplia gama de ocupaciones que van desde turismo y hotelería hasta ciencias de la actividad física.
En términos generales, el informe advierte que, en estos segmentos, la tasa “es similar a la de ocupados cuyo máximo nivel educativo terminado es enseñanza media completa”. La educación técnico-profesional no escapa a este fenómeno, con una tasa de informalidad general de 17,4%, que se eleva mucho más en áreas como bienestar (26,2% ) o artes (25,4% ). Subempleo y menos espacios Antonia (26) egresó hace dos años de Pedagogía Básica Bilingüe, en la Universidad de los Andes. Actualmente, aparte de su trabajo como profesora en el Colegio Pioneros, en Chicureo, hace clases particulares a niños que cursan educación básica de manera informal. “No estoy segura por cuánto tiempo haré clases particulares”, reflexiona. Cobra $30 mil la hora y cuenta que “empezó siendo un aporte para terminar el mes. El año pasado hacía seis clases a la semana, ahora hago dos”, agrega.
De acuerdo con Juan Bravo, director del Ocec-UDP, parte relevante de la informalidad entre personas con educación superior está asociada con que “trabajan en empleos de mediana o baja calificación, que ven como algo transitorio mientras buscan un empleo adecuado a su nivel educativo.
Esta percepción de temporalidad les lleva a no formalizar sus actividades, ya que no las consideran permanentes y no desean asumir los costos de la formalización”. En esa línea, Karina Durney, profesora de la Escuela de Negocios UAI, señala que no es un problema relacionado con la educación, “más bien, es un problema de mercado”, porque se trata de servicios difíciles de fiscalizar y con incentivos mal alineados. “¿Qué incentivo real tiene un profesor de inglés para formalizarse y pagar IVA, llevar contabilidad y asumir costos administrativos?”, cuestiona. Otros rezagados El informe de Bravo, basado en la información recolectada por la Encuesta Casen 2024, presenta una serie de datos que iluminan nuevos puntos de análisis sobre la informalidad laboral. El documento señala que la tasa de ocupación informal es mayor entre ocupados con discapacidad, es de 41,6%, muy por sobre el 25,8% observado entre los ocupados sin discapacidad.
Al comparar la evolución entre 2022 y 2024 se observa que en el segmento de ocupados sin discapacidad la tasa de ocupación informal se redujo en 3,6 pp, mientras que, en el segmento de ocupados con discapacidad, hubo un alza de 0,4 pp dentro del mismo período. Por otra parte, la ocupación informal sigue fuertemente concentrada en los hogares de menores ingresos. Prácticamente, no hubo cambios respecto del 2022.
La tasa de informalidad laboral en el quintil más bajo hace cuatro años alcanzó 58,3%, mientras que, para el 2024 creció 0,1 pp quedando en 58,4%. “Lo que revela ausencia de avances en ese segm e n t o ”, s e ñ a l a B r a v o. E n contraste, en el quintil de mayores ingresos la informalidad fue de 13,1%, con una variación negativa de 2,4 pp. BRAVO Cree que la percepción de temporalidad en labores lleva a no formalizar actividades. Autor: M. P. NAUDON.
La nueva información sobre el perfil socioeconómico de la población revela un desajuste entre la formación académica y el posicionamiento laboral, marcado por el avance de las ocupaciones informales en personas con educación técnica y universitaria completa. Economistas analizan focos de fragilidad en el empleo que revela Casen: BRAVO Cree que la percepción de temporalidad en labores lleva a no formalizar actividades.