Editorial: La ruta hacia la modernidad
Editorial: La ruta hacia la modernidad I reciente anuncio del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones sobre la apertura de ofertas económicas para el nuevo sistema de transporte mayor en Osorno marca un hito irreE versible en la configuración urbana de la ciudad.
La transición hacia un modelo que incorpora 116 buses eléctricos con estándar RED y tecnología de vanguardia no es sólo una actualización de flota; es una declaración de principios sobre la equidad territorial y la modernización de los servicios públicos en regiones. Sin embargo, este avance hacia el primer trimestre de 2027 no está exento de las fricciones propias de una transformación estructural. Desde la perspectiva del bienestar ciudadano, los beneficios resultan incuestionables. La implementación de pago electrónico, wifi, aire acondicionado y una mayor cobertura que conectará sectores históricamente segregados, como Ovejería y Francke, con el centro neurálgico, responde a un anhelo de décadas. Con una demanda estimada de 7,9 millones de pasajeros anuales, el salto cualitativo promete elevar la dignidad del traslado diario, reduciendo la brecha de calidad que ha separado a la capital de las provincias. No obstante, el proceso ha visibilizado una tensión profunda entre la política de Estado y la realidad del empresariado local.
La resistencia gremial, manifestada en recursos judiciales ante la Corte de Apelaciones y la Corte Suprema, expone el temor legítimo de quienes han operado el sistema bajo un modelo que hoy parece llegar a su fin.
El paso de un esquema de propietarios locales a uno de inversionistas y gestión estatal representa un cambio de paradigma económico que, según los actuales operadores, amenaza la continuidad laboral de familias que han sostenido el rubro por generaciones. La crítica gremial no apunta a la modernidad en sí, sino a la velocidad y la escala de la transición. Se argumenta que las exigencias de la licitación favorecen a los grandes capitales, dejando un margen estrecho para que los empresarios locales se adapten o compitan en igualdad de condiciones. Osorno se encuentra ante una oportunidad histórica de renovar su rostro urbano y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
El éxito de este nuevo sistema dependerá no sólo de la llegada de los buses eléctricos, sino de la capacidad de las autoridades para gestionar la transición social.. La transición en Osorno hacia un modelo con 116 buses eléctricos no es sólo actualización de flota; es equidad territorial en regiones. E Editorial