Autor: PADRE RAÚL HASBUN
Columnas de Opinión: Alumnos
Columnas de Opinión: Alumnos a palabra "alumno deriva del latín. Significa "el no resulta tan genial esa continua repetición de que recibe alimentación". Genial definición. Pero episodios lamentables, cometidos por alumnos que protestan, agreden, y atacan con armas al personal docente de innumerables Colegios y Universidades de nuestro Chile. Esas agresiones culminaron con el asesinato de una Inspectora del Instituto Obispo Silva Lezaeta, de Calama. Su asesino es un alumno de 18 años. La mató con un cuchillo. Luego agredió a otra paradocente. El alumno agresor está, desde marzo, en prisión preventiva. El otro hecho que confirma tanta violencia de los alumnos, fue la agresión sufrida por la Ministra de Ciencia y Tecnología, Ximena Lincolao. A ella la invito el Rector de la Universidad Austral de Valdivia, para que dictara una charla inaugural del año académico. La Ministra estuvo retenida cerca de dos horas y media en el recinto universitario. Fue acosada físicamente con empujones. Los manifestantes la increparon, le lanzaron agua, la insultaron, ofendieron su origen étnico, y golpearon el vehículo en que se retiraba de la Universidad Austral. El Gobierno califico estos hechos como un atentado a la autoridad, y anunció una querella contra los responsables identificados. Aún estamos lejos de identificar, y llegar a un acuerdo social, respecto de las causas que pudieran explicar tanta violencia de los alumnos. Se habla de la ausencia o indiferencia de los apoderados. De la crisis de la familia, el núcleo fundamental de la sociedad. De la separación de los esposos, que podría explicar su inoperancia en educar a los hijos. De la muy frecuente negación a contraer matrimonio, para así poder dedicarse (sobre todo la mujer), a un trabajo remunerativo, en desmedro de su rol formativo. Ideas y explicaciones abundan. Pero no hay consenso colectivo en reconocer las causas, y mucho menos en cortar de raíz, tan innumerables y gravosos episodios de resistencia agresiva, por parte de los alumnos. La enseñanza y doctrina cristiana pretende explicar las causas, y controlar los efectos de tan perniciosa conducta, rayana en lo delictual, de muchos alumnos.
Entre las causas, menciona la continua disolución de la familia; la progresión del divorcio y del aborto; la cada vez más frecuente separación de los cónyuges; la obstinada negación o silencio de los mandamientos divinos; la falta de ejercicio de la autoridad, tanto de la familia como del personal docente; la inseguridad económica, que tienta, a muchos jóvenes y adolescentes, a convertirse en drogadictos o en narcotraficantes; y la tendencia de muchos alumnos (en parte por deficiencia y silencio de sus padres y educadores), a negarse a cumplir sus deberes para con Dios, los sacramentos, y los principios éticos. ¿Soluciones? Más testimonios ejemplares. Más cohesión familiar. Mejor preparación docente. Más respeto por cada alumno. Porque cada uno es testigo fiel de Jesús: también niño, adolescente, docente y alumno. Autor: PADRE RAÚL HASBUN. OPINIÓN