Autor: Pedro Cayuqueo, escritor y periodista
Columnas de Opinión: Un pueblo de tejedoras
Columnas de Opinión: Un pueblo de tejedoras 1 pasado 9 de abril se presentó en el Museo Regional de La Araucania un libro que merece toda la difusión posible. Se trata de "El poder textil de las mujeres del Ngulu. Intercambio del makun/poncho durante los siglos XVIII y XIX" (2025), de la investigadora Susana Chacana Hidalgo. Se trata, a mi juicio, del más completo recorrido histórico sobre una verdadera "industria textil mapuche", célebre desde los tiempos coloniales y, sin embargo, desconocida para muchos en nuestra propia región. Y para qué hablar del resto del país. No muchos saben que la sociedad mapuche, producto del contacto con los hispanos, -bélico primero, diplomático despuésse transformó con el pasó de los siglos en una rica sociedad ganadero-textil. De allí proviene la palabra kullín, que se traduce en nuestros días como "plata" o "dinero" y que en el pasado designaba también al ganado, nuestra principal moneda de cambio. Lo mismo aconteció más tarde con "ponchos" y "mantas", los bellos maküñ tejidos por las mujeres mapuche y que en el siglo XIX llegaron a ocupar un lugar central en la economía sureña.
Es un pasado de bonanza, de industria e innovación, que contrasta notablemente con la mirada de la historia oficial chileno-argentina, tan dada a retratar el pasado mapuche desde un menosprecio apenas disimulado, privilegiando siempre la voz de la cultura criolla dominante.
Es el "mapuche flojos y borrachos" tan en boga en los años de mi infancia y que ilustres pedagogos como Francisco Encina y Francisco Frias Valenzuela propagaron como la peste en los manuales escolares. ¡ Cuánto daño causaron con su racismo a generaciones y generaciones de chilenos! Enhorabuena la autora de este libro nos plantea un giro a estos errados abordajes.
En base a irrefutables fuentes históricas, Chacana expone los orígenes prehispánicos del textil mapuche, su bullente desarrollo en la época colonial y sus extensas redes de comercio que incluyeron centros urbanos como Lima, Potosí, Mendoza, Buenos Aires y Santiago, entre otras ciudades.
Su trabajo, desde este punto de vista, es uno que derriba prejuicios arraigados y que permite a los lectores maravillarse con un pueblo y una cultura que lejos de aislarse de la modernidad y el capitalismo, se integró y exitosamente a la economía hispano-indígena del cono sur de América. Adentrarse en el rico comercio mapuche de los siglos coloniales es un bello desafío para los estudiosos de nuestro pasado. Algo de ello dimos a conocer en la saga "Historia secreta mapuche" (2017), libro donde el comercio del ganado, la sal, el charqui y los textiles ocupan un sitial destacado. En el caso de estos últimos, se trata por lo demás de un rubro económico y también artístico absolutamente vigente.
El año 2022, medio millar de mujeres mapuche batieron en la costa de la región un récord mundial Guinness al fabricar un tejido en telar de un kilómetro de largo con los colores del "relmu", el arcoíris. No solo eso.
En 2025 el proyecto "Makün: El Manto de Chile" fue seleccionado como la propuesta ganadora para engalanar el pabellón de Chile en la Exposición Universal de Osaka (Japón). La belleza de los textiles allí expuestos llenó de elogios a la delegación chilena.
Según el destacado profesor José Manuel Zavala, son dos las principales características culturales que diferenciaban a los mapuche de otros pueblos indígenas del cono sur: por una parte, poseer una lengua particular y, por otra parte, ser un pueblo de tejedores/as. No puedo sino concordar. Autor: Pedro Cayuqueo, escritor y periodista. OPINIÓN