Editorial: Una temporada más de fuegos forestales
Editorial: Una temporada más de fuegos forestales unque el incendio forestal que arrasó más de 300 hectáreas de pastos y matorrales en la zona limítrofe entre Limache y Concón no alcanzó infraestructura ni provocó daños a viviendas o personas, representó por momenA tos un serio riesgo para las poblaciones cercanas y exigió del Estado un esfuerzo coordinado que sumó a cientos de voluntarios de bomberos, brigadistas de Conaf y apoyo aéreo. En este caso, la organización de todos los recursos disponibles alcanzó su principal objetivo: mantener a salvo las zonas urbanas, aunque el daño ocasionado a la riqueza vegetal del sector demorará años en recuperarse. El éxito de esta estrategia, sin embargo, no puede descansar en el incremento permanente de los recursos asociados al combate de los siniestros.
La creciente expansión de los megaincendios, capaces de arrasar con miles de viviendas en pocas horas, exige un replanteamiento de la forma en que la sociedad diseña su expansión urbana y amerita una reflexión profunda de cómo se estructura un mecanismo de prevención y respuesta.
Los especialistas han sido insistentes y no solamente han advertido que este tipo de catástrofes aumentarán con los años, debido al impacto del cambio climático en la matriz de riesgos naturales de nuestro país, sino que han observado que existen claras evidencias de que la ventana de tiempo en la cual ocurren y el área geográfica bajo peligro se extendieron debido a la sequía y la instalación de miles de viviendas en lugares no aptos.
A la luz de estas evidencias, las declaraciones hechas en los últimos días por distintas autoridades, que reconocen la fragilidad del Estado chileno para enfrentar las catástrofes humanas y de infraestructura que ocurren por la acción de las llamas deberían provocar alarma en toda la sociedad.
La pregunta es quién va a hacer algo al respecto. ¿Cuál es el plan de acción ante la certeza con alcance casi científico de que los incendios forestales de gran magnitud y capacidad de daño serán cada vez más frecuentes? Es probable que en las próximas semanas se vean acciones judiciales y comisiones investigadoras parlamentarias, pero tan importante como que esas instancias encuentren responsables penales y políticos, es que hallen un camino para solucionar el problema de fondo: cómo evitamos el daño que ocasionan los incendios y, en caso que este sea inevitable, cómo se responde en tiempo y forma a las familias afectadas.. El último siniestro que afectó la zona arrasó con más de 300 hectáreas. Una alerta de que se deben mejorar los mecanismos de prevención. E Editorial