Editorial: Casen 2024 y desafíos regionales
Editorial: Casen 2024 y desafíos regionales La Encuesta Casen 2024 muestra una reducción sostenida de la pobreza en la región del Biobío. La pobreza por ingresos cayó de 22% en 2022 a 19,3% en 2024, una disminución de 2,7 puntos porcentuales con una metodología más exigente que la anterior. Con el resultado, la zona se ubica dos puntos por sobre el promedio nacional de 17,3%, lo que plantea el desafío de acelerar esta tendencia para cerrar esa diferencia. El dato relevante es que la distancia con el promedio nacional se está acortando.
En 2017, la región registraba 22,5% de pobreza por ingresos, en 2020 alcanzó 28,3% durante la pandemia, en 2022 bajó a 22% y ahora llega a 19,3%. La pobreza extrema regional, en tanto, alcanzó un 7,2%, equivalente a 121.360 personas, cifra levemente superior al 6,9% nacional. La trayectoria es clara y sostenida.
El indicador donde la región presenta mejor desempeño es la pobreza multidimensional, con 15,5%, cifra inferior al promedio nacional de 17,7%. Este dato mide carencias en educación, salud, vivienda, trabajo y redes de apoyo, lo que sugiere que las políticas sociales han logrado mayor efectividad en dimensiones no monetarias. En este caso, las mayores mejoras se registraron en conectividad digital y jubilación. Las políticas implementadas a nivel nacional han tenido impacto ecuánime en todas las regiones. El aumento del salario mínimo a $539.000, la Pensión Garantizada Universal, el Copago Cero en el Fondo Nacional de Salud y otros beneficios forman parte de las 50 medidas que contribuyeron al resultado. F La estructura productiva regional explica parcialmente por qué el Biobío mantiene indicadores por sobre el promedio. La dependencia de sectores como la industria forestal, la pesca y la manufactura tradicional, que han experimentado transformaciones con impactos directos en el empleo, es un factor que no se modifica con transferencias monetarias. La reconversión productiva hacia sectores de mayor valor agregado ha sido lenta y concentrada territorialmente en el Gran Concepción, mientras las provincias de Biobío y Arauco mantienen economías más vulnerables. El desafío para la región no es mantener una tendencia descendente, sino acelerarla. Con 325.250 personas en situación de pobreza por ingresos, casi uno de cada cinco habitantes no alcanza el estándar mínimo de bienestar definido por el Estado. Esta proporción debe reducirse no solo por equidad social, sino porque representa una ineficiencia económica que limita el desarrollo regional. Los resultados de Casen 2024 permiten reconocer que la trayectoria en materia de pobreza es adecuada, incluso frente a una metodología más exigente. Sin embargo, la zona no puede conformarse con reducciones a ritmos similares a los del resto del país cuando parte de una base más alta. El objetivo debe ser converger hacia los promedios nacionales en el menor tiempo posible, a través de políticas regionales que complementen las transferencias directas con estrategias de desarrollo productivo que generen empleos de calidad..