Editorial: La encrucijada de la cereza
Editorial: La encrucijada de la cereza I cierre de la temporada 2026 ha dejado un balance amargo para el sector cerecero chileno.
Lo que históricamente se consideró el "oro rojo" de la exportación nacional, hoy atraviesa una tormenta E perfecta donde convergen factores climáticos, logísticos y, sobre todo, una saturación comercial que ha puesto en jaque la rentabilidad de miles de hectáreas desde la zona central hasta la provincia de Osorno. El escenario actual es el resultado de una dependencia excesiva del mercado chino y su calendario festivo.
Este año, el retraso en la celebración del Año Nuevo Chino (17 de febrero) generó un desajuste fatal: la fruta temprana fue almacenada masivamente a la espera de mejores precios, pero al liberarse de forma simultánea con las cosechas tardías del sur, provocó un desplome en los valores comerciales.
Para los productores de la zona sur, cuya ventaja competitiva solía ser la llegada a un mercado desabastecido, la realidad fue distinta; se encontraron con anaqueles llenos de fruta previa, diluyendo cualquier expectativa de retorno excepcional. A este problema se suma un factor estructural insoslayable: el aumento sostenido de la superficie plantada. Con cerca de 80 mil hectáreas a nivel nacional, la oferta ha alcanzado niveles que el mercado ya no logra absorber con los márgenes de antaño. La advertencia de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) es clara: entre 25 mil y 30 mil hectáreas deberán ser reconvertidas.
No se trata sólo de un exceso de volumen, sino de una falta de competitividad en variedades que no resisten el viaje o que no cumplen con los estándares de calibre y sabor que hoy exige un consumidor chino con menor poder adquisitivo. Ante este panorama, la reconversión surge no como una opción, sino como un imperativo de supervivencia.
Ya se observa un movimiento hacia el arranque de huertos de variedades menos rentables -como ha ocurrido con la Regina en ciertos sectorespara dar paso a cultivos con demanda al alza, como el arándano fresco o nuevas apuestas como la zarzaparrilla.
Sin embargo, para quienes decidan permanecer en el rubro, el desafio es elevar la vara de la competitividad, con rendimientos cercanos a los 15 mil kilos por hectárea y una diversificación de mercados que disminuya la vulnerabilidad frente a China.. El rubro enfrenta una temporada crítica debido a la saturación del mercado chino y la caída de precios, obligando a productores a replantear la viabilidad de sus huertos. E Editorial