Autor: Giovanna Moreira, ex delegada presidencial regional
Columnas de Opinión: Una mala señal en política ambiental
Columnas de Opinión: Una mala señal en política ambiental E I retiro de más de 40 decretos ambientales por parte del Ministerio del Medio Ambiente, incluidos instrumentos relevantes de conservación y protección de especies, no es solo un acto administrativo. Es, sobre todo, una mala señal política en un momento donde la crisis climática exige certezas, continuidad y coherencia en la acción del Estado. El gobierno ha insistido en que la decisión responde a razones técnicas. Sin embargo, más allá de esa explicación, el efecto inmediato es evidente. Se detienen medidas concretas de protección ambiental, se frena la implementación de instrumentos clave y se instala incertidumbre sobre el rumbo de la política ambiental. Entre los decretos afectados aparecen iniciativas como el plan de recuperación de la ranita de Darwin o la protección del pingüino de Humboldt. Así el debate deja de ser técnico y se vuelve necesariamente político. El problema de fondo no es solo el retiro de los decretos, sino la señal que transmite.
En un contexto global marcado por la urgencia climática y la pérdida acelerada de biodiversidad, cualquier decisión que implique retrocesos o pausas en materia ambiental se interpreta como un debilitamiento del compromiso del Estado con la protección de los ecosistemas. A menudo se plantea que el crecimiento y el empleo deben imponerse, como si la protección ambiental fuera un obstáculo. Pero en Chile esa oposición no se sostiene. El turismo, basado precisamente en la naturaleza, es hoy un motor económico. Según datos de la Subsecretaria de Turismo, en 2025 el país recibió más de 6 millones de visitantes internacionales, el mejor resultado del turismo receptivo desde 2017 y del período pospandemia. La cifrarepresenta un crecimiento del 14,6% respecto de 2024 y confirma una recuperación sostenida desde 2022. Además, el sector genera más de 690 mil empleos y aporta alrededor de US$3.600 millones en divisas. No es casual que Chile haya sido reconocido en los World Travel Awards Sudamérica 2025 como destino de naturaleza. Debilitar la protección ambiental, entonces, no solo es una mala señal ecológica, sino también económica. En los hechos, el turismo ha aportado crecientemente al PIB, ha impulsado las exportaciones de servicios y hoy dinamiza economías locales en todo el país, fortaleciendo territorios que históricamente han quedado al margen del desarrollo. En definitiva, el medio ambiente no puede seguir siendo tratado como una variable ajustable ni como un obstáculo al desarrollo. Debe asumirse como una prioridad estratégica y permanente. Cualquier señal en sentido contrario, por técnica que se presente, termina siendo una mala señal. Autor: Giovanna Moreira, ex delegada presidencial regional. C Columna