Editorial: Los Lagos y la economía circular
Editorial: Los Lagos y la economía circular D ada su vasta historia en la materia y particular matriz productiva, la Región de Los Lagos se encuentra hoy en una posición expectante a nivel nacional para avanzar de manera definitiva hacia un modelo integral de economía circular.
Tal como se planteó y analizó en profundidad durante un conversatorio organizado por el Diario El Llanquihue esta semana, en el territorio regional ya existen muy interesantes experiencias de economía circular que han surgido directamente desde los sectores de la mitilicultura y la salmonicultura. Estas industrias han comenzado a reutilizar sus materiales de descarte para generar procesos productivos anexos, marcando una ruta clara a seguir.
En todo caso, los especialistas advirtieron que todavía existen severas brechas normativas y operativas que es imperativo acortar a la brevedad para lograr cambiar el paradigma imperante y dejar de hablar de basura, a fin de comenzar a catalogar a estos elementos como verdaderos "insumos productivos". En este punto del análisis, resulta crucial que haya un cambio profundo en el mercado de reciclaje y que se avance con total decisión en una mejora sustancial en el sistema de valoración. Se requiere de un ecosistema formal y fortalecido que soporte la operación diaria.
El Estado no debe limitar su labor de apoyo al simple financiamiento de bienes y maquinarias, sino que generar las condiciones estructurales para que el ecosistema de reciclaje opere de manera rentable a largo plazo, evitando la cuestionada dinámica del remate de residuos y promoviendo la demanda de estos elementos a través de su uso preferente en diversos proyectos de infraestructura fiscal que permitan validar todas estas innovaciones locales ante el exigente mercado. Por último, en este enorme desafio regional, a las personas también les compete un rol central, educativo e insustituible.
Para que este nuevo modelo funcione y se sostenga plenamente en el tiempo, es necesario que la comunidad se eduque ambientalmente, minimice su generación de desperdicios desde el hogar y que los ciudadanos se conviertan en consumidores activos que opten por la circularidad en todas sus decisiones.. Privados, el Estado y los consumidores tienen, cada uno desde su ámbito, un rol central para avanzar hacia este modelo. E Editorial