Autor: • SERGIO BAQUEDANO GOYA Y MARÍA JESÚS COLOMA
De barcazas a cruceros de lujo a la Antártica, Asenav construye naves de hasta US$ 100 millones
De barcazas a cruceros de lujo a la Antártica, Asenav construye naves de hasta US$ 100 millones C elebridades mundiales como Nicole Kidman, Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones han visitado la Antártica en los últimos meses. Este destino se ha convertido en uno de los favoritos en el turismo de lujo, aumentando su flujo de visitantes en un 185% entre 2015 y 2023.
En medio de este auge, la empresa nacional Astillero y Servicios Navales SA (Asenav), fundada por el empresario Eberhard Kossmann en 1972, está potenciando la construcción de naves para estos paseos al “continente blanco”. Más conocidas como “naves polares”, cuentan con tecnología “Ice Class” con un casco reforzado capaz de romper una cierta cantidad de hielo, la compañía astillera con sede en Valdivia apunta a este mercado. De origen alemán, Kossmann falleció a los 87 años en 2023. Ingeniero naval formado en Alemania, vivía en el lado oriental del país en la Europa de la posguerra, dividida por la Guerra Fría.
En busca de oportunidades profesionales decidió escapar al lado Occidental, lo que consiguió nadando en un río, y pudo emigrar a Sudamérica, a Perú, donde se encontró con su hermano quien trabajaba en una empresa de maquinarias alemanas. En 1964 llegó a Chile como representante de la empresa y en Santiago conoció a su esposa, Christa Perl Schulz, también de raíces alemanas. Ocho años después se trasladó a Valdivia para construir una embarcación llamada “Pincoya”. En medio del proyecto, quebró la empresa de maquinaria y el dueño de la nave le pidió terminar la barcaza. Así en 1972 y con 15 personas nació Asenav. Hoy son 530 trabajadores, distribuidos en dos plantas en la ciudad sureña, ubicados a la orilla del río Calle Calle donde arman los proyectos. El gerente comercial de Asenav y nieto del fundador, Germán Schacht, asegura que en la actualidad han recibido varias cotizaciones para fabricar naves polares. “Le estamos construyendo a Antártica 21, empresa chilena de Punta Arenas, pero hemos tenido contacto con mercados extranjeros”, explica. El astillero chileno asegura que cuentan con una ventaja logística por la cercanía al continente blanco.
Sus embarcaciones tienen clasificación “Polar Code 6”, “son capaces de romper hielo de hasta 80 centímetros de grosor”. “Una de las razones más importantes de por qué elegimos a Valdivia como sede, es por su río.
Construir al lado de agua dulce tiene ciertas ventajas en comparación a un astillero que opera en un ambiente muy salino, por temas de corrosión”, dice Hans Kossmann, hijo de Eberhard y presidente del directorio de la empresa. Histórico centro de fabricación naval, en la ciudad además está la Universidad Austral que ofrece carreras con especialidades en ingeniería y construcción naval. “La mayor parte de los ingenieros que trabajan en el astillero han salido de esa universidad”, cuenta. Cinco proyectos y ser “el astillero más competitivo” Schacht comenta que la producción y venta de astilleros pasa constantemente por ciclos. “Hay períodos peak de proyectos y después viene una baja de demanda en donde intentamos continuar con la construcción y mantener la línea ocupada. Construir una nave significa una línea larga de construcción”, señala. La familia en el directorio y se suma la tercera generación a la gestión Hans Kossmann es biólogo marino de profesión, primero fue productor de salmón hasta formar una empresa destinada al transporte de este. Ahí se vinculó con Asenav para desarrollar en conjunto embarcaciones. “Me transformé de alguna manera en cliente del astillero”, dice. Creó Patagonia Wellboat, empresa que el 2024 vendió al grupo Ultranav, de la familia Von Appen, y hoy opera más del 13% de la flota existente en Chile. Kossmann lidera el directorio que también lo integran su madre y hermanas Sylvia y Christine; Germán Schacht es hijo de esta última. Él cuenta que creció muy ligado al astillero, ya que era muy cercano a su abuelo. De profesión ingeniero comercial hizo una pasantía en la empresa, cuando cursaba el cuarto año. “Me fui involucrando de a poco, al principio trabajaba media jornada y después le ofrecí a mi abuelo desarrollar la parte comercial del astillero”, comenta Schacht. Su abuelo también era dueño de las Termas de Puyuhuapi en Aysén, negocio que hoy maneja Christine y su hijo se ha ido sumando. NEGOCIOS DE FAMILIA Hans Kossmann agrega que terminar un proyecto naviero demora en promedio dos años. “El sello del astillero es cumplir con una alta calidad en el tiempo comprometido. Eso muchas veces es más importante que el costo final del producto, ya que si no se entrega a tiempo la nave, el cliente no puede empezar a facturar en relación a su proyecto”, comenta.
El foco de la empresa hoy, “no es ser el astillero más grande del mundo, sino ser el astillero de mayor competitividad en términos de calid a d y p r e c i o, además de cumplir con los plaz o s p r o m e t i dos”. Los principales materiales p a r a l a c o n s trucción son el a c e r o, q u e s e ocupa básicamente para la estructura y el casco de la embarcación, y los cables eléctricos, que pueden llegar a alcanzar una longitud de hasta 250 km de largo dentro de una nave. “Todo se comunica con sensores hacia el puente de gobierno, está monitoreado, con controles muy sofisticados para que todo sea administrado en línea”, comenta Hans Kossmann. Sus proyectos navales pueden tener hasta 2.000 sensores de control. Desde los US$8 millones Actualmente, la empresa se encuentra trabajando cinco proyectos de distintos tamaños.
Uno es el Magellan Discover, que tiene como destino la Antártica, luego desarrollan dos barcazas pequeñas de 17 metros para la Armada de Chile y, por último, dos remolcadores, uno para tener en stock y otro para un proyecto canadiense. El valor de sus embarcaciones, considerando toda la logística del proyecto, puede variar desde los US$ 8 millones hasta los US$ 100 millones. Sin embargo, recalca, es un negocio que siempre debe trabajar en su competitividad. “Hemos invertido muy fuerte en la incorporación de tecnologías, como la soldadura robótica. También hemos puesto énfasis en temas de software y herramientas de ese tipo”, asegura Germán Schacht. Autor: SERGIO BAQUEDANO GOYA Y MARÍA JESÚS COLOMA. La empresa fundada hace 54 años por Eberhard Kossmann en Valdivia y que hoy la lidera su hijo Hans, como presidente del directorio, sumó a la tercera generación en la gestión comercial.
Además de la construcción de estas naves de lujo, hoy apuesta a ser “el astillero más competitivo en términos de calidad y precio”. De izquierda a derecha, Christine, Germán, Christa, Hans y Sylvia, de la familia Kossmann. Eberhard Kossmann, fundador de Asenav, junto a la embarcación “Pincoya”.