Autor: PATRICIA LEDERER TCHERNIAK
Cartas: Violencia escolar
Cartas: Violencia escolar Señor Director: Frente a la violencia creciente en las aulas, sorprende que las respuestas sigan siendo superficiales. Revisar mochilas o amenazar con quitar la gratuidad puede sonar firme, pero en realidad evita enfrentar el verdadero problema. La violencia escolar no nace en los colegios: llega a ellos. Muchos estudiantes cargan con frustración, estrés y descontrol emocional que tienen su origen en entornos familiares frágiles o desbordados. Pretender resolver eso solo con medidas punitivas es confundir las causas con las consecuencias. Si los colegios no pueden intervenir en la vida familiar, al menos podrían ofrecer herramientas para manejar esa presión. Prácticas como técnicas de respiración, pranayama o ejercicios de Thai Chi, podrían ayudar a estudiantes y profesores a recuperar calma, concentración y autocontrol. Pero mientras el debate público siga centrado en sanciones y controles, y no en fortalecer a las familias y la salud emocional de niños y jóvenes, seguiremos intentando apagar incendios sin mirar dónde se originan. Autor: PATRICIA LEDERER TCHERNIAK.