Autor: Mario Morales Director Carrera Medicina Veterinaria Universidad de Las Américas,
Columnas de Opinión: La educación como motor del bienestar animal
Columnas de Opinión: La educación como motor del bienestar animal El bienestar animal se ha consolidado como una preocupación central en nuestra sociedad. Sin embargo, a pesar de los avances normativos y la creciente sensibilidad social, persisten conductas que vulneran este principio. El problema de fondo es claro: la falta de educación y conciencia sobre las necesidades reales de los animales de compañía. A menudo, la adquisición de una mascota se realiza desde el desconocimiento. No se consideran las particularidades de la raza ni las característi cas biológicas del animal, lo que deriva en cuidados inadecuados que comprometen seriamente su salud física y emocional. Ante este escenario, la solución no es solo legislativa, sino profundamente educativa. Integrar el cuidado animal en la formación de niños y jóvenes no solo crea hábitos de responsabilidad, sino que cultiva valores esenciales como la compasión, el respeto y la afectividad. La escuela es el espacio idóneo para transformar la relación que establecemos con otros seres sintientes. Existen referentes globales exitosos, como el programa "Mascotas Saludables" de la Global Alliance for Animals and People. Esta iniciativa demuestra que, al involucrar activamente a la comunidad, se logran cambios tangibles en la percepción del cuidado responsable. La evidencia es clara: cuando el conocimiento llega al aula, las conductas en el hogar se transforman. La implementación de charlas y programas educativos, tanto en instituciones educativas urbanas como rurales, es la vía más efectiva para generar un cambio cultural a largo plazo. No se trata solo de "tener un perro o un gato", sino de entender el impacto que esto conlleva.
Una tenencia responsable, trae beneficios que trascienden el hogar: salud pública, por la reducción de enfermedades que pueden afectar a las personas; equilibrio ecológico, dada la disminución de ataques a la fauna silvestre; y convivencia social, fomentando comunidades más empáticas y respetuosas. En última instancia, educar en el bienestar animal es educar en humanidad. Lograr que el respeto hacia los animales sea una práctica común y no una excepción es una tarea pendiente que debe comenzar hoy mismo en las salas de nuestras instituciones educativas. Autor: Mario Morales Director Carrera Medicina Veterinaria Universidad de Las Américas,.