Columnas de Opinión: Alerta Sanitaria Oncológica
Columnas de Opinión: Alerta Sanitaria Oncológica Rosario López Infante Académico Carrera de Kinesiología Universidad San Sebastián sede de la Patagonia Hagamos algo distinto: enfrentar el cáncer con oportunidad e integralidad. La reciente alerta sanitaria oncológica decretada por el Ministerio de Salud, liderado por la ministra May Chomalí, es una muy buena noticia.
Representa una decisión oportuna, necesaria y valiente, que reconoce con claridad la magnitud del desafío que enfrenta nuestro país en materia de cáncer y, al mismo tiempo, abre una ventana concreta para mejorar la respuesta del sistema de salud. El cáncer es una enfermedad donde el tiempo importa, y mucho. La evidencia es consistente: un diagnóstico precoz y el inicio oportuno del tratamiento impactan directamente en la sobrevida y en los resultados clínicos. Por eso, esta alerta sanitaria no solo permite movilizar recursos, sino también acelerar procesos, reducir listas de espera y priorizar a quienes más lo necesitan. En oncología, actuar a tiempo es, literalmente, salvar vidas. Sin embargo, avanzar en oportunidad debe ir de la mano con avanzar en integralidad. El tratamiento del cáncer es complejo y requiere del trabajo coordinado de múltiples disciplinas.
La cirugía, la quimioterapia y la radioterapia son pilares fundamentales, pero su efectividad se potencia cuando se integran en un modelo de atención que pone al paciente en el centro y articula equipos de salud diversos: oncólogos, cirujanos, radioterapeutas, kinesiología, terapia ocupacional, fonoaudiología, psicología, nutrición, entre otros. Es en este punto donde la rehabilitación oncológica cobra un rol clave. Desde el Diplomado en Rehabilitación Integral del Paciente Oncológico de la Universidad San Sebastián, hemos sido testigos de cómo una intervención oportuna y continua en rehabilitación puede transformar la experiencia de enfermedad. La rehabilitación no es un complemento tardío, sino un componente esencial desde etapas tempranas del tratamiento. Su impacto es profundo: mejora la funcionalidad, reduce complicaciones, favorece la adherencia a los tratamientos y, sobre todo, contribuye a una mejor calidad de vida. Permite que las personas no solo enfrenten el cáncer, sino que también puedan proyectarse más allá de él, retomando sus roles en la familia, el trabajo o el ámbito escolar. Hoy tenemos una oportunidad país. La alerta sanitaria es una señal clara de que el cáncer es una prioridad y de que debemos abordarlo con decisión, oportunidad y una mirada integral. Si logramos consolidar equipos interdisciplinarios y posicionar la rehabilitación como un eje central del cuidado oncológico, estaremos no solo aumentando la sobrevida, sino también asegurando que esa vida sea plena, digna y significativa. Porque el cáncer es una urgencia. Pero también es una oportunidad para hacer mejor las cosas. Y, sobre todo, para acompañar a cada paciente no solo a vivir más, sino a vivir mejor.. Opinión