Autor: Eduardo Vera W.
Columnas de Opinión: El Estado y su obsesión por el fracaso: ¿ Hasta cuándo subsidiamos la nostalgia ganadera?
Columnas de Opinión: El Estado y su obsesión por el fracaso: ¿ Hasta cuándo subsidiamos la nostalgia ganadera? En Aysén, parece que la política pública se ha venido diseñando con el corazón en el siglo XX y la billetera en un saco roto.
Mientras el discurso oficial se llena de palabras como "innovación" y "progreso", la realidad de las arcas fiscales nos cuenta una historia de terquedad administrativa: el Estado chileno sigue inyectando miles de millones de pesos en una industria ganadera que, lejos de despegar, languidece en una espiral de improductividad y decrecimiento justificada en la supuesta cultura o forma de vida en el territorio Aysèn. Las cifras no mienten, aunque a muchos les duela aceptarlas. Año tras año, la masa de ganado en la región disminuye. Lo que antes eran campos vibrantes, hoy son terrenos con una rentabilidad marginal que apenas se sostienen por el asistencialismo de INDAP y los constantes "planes de emergencia" del Gobierno Regional. Estamos, en la práctica, manteniendo artificialmente un negocio que ya no compite, simplemente porque políticamente es incorrecto decir la verdad: la ganadería extensiva, tal como la conocemos, dejó de ser el motor de Aysén. El elefante en la habitación: La Acuicultura, y captura extractiva. Es indignante ver la miopía histórica de nuestras autoridades cuando se compara el destino de los recursos. Por un lado, tenemos a la acuicultura, un sector que hoy sostiene casi el 30% del PIB regional y que representa cerca del 90% de nuestras exportaciones. Es la industria que paga las cuentas de la región, la que genera empleo masivo y la que posiciona a Aysén en el mundo. Sin embargo, el trato es radicalmente opuesto.
Mientras a la acuicultura se le exige todo -y con razónen términos de estándares y mitigación, el Estado gasta fortunas en tratar de salvar una actividad agropecuaria que no logra repuntar. ¿Por qué seguimos premiando la ineficiencia? ¿ Por qué se destinan fondos históricos a un sector que decrece, mientras se mira con recelo o se ignora la necesidad de infraestructura para el litoral, que es donde realmente se genera la riqueza ?. Un subsidio al estancamiento Seguir financiando la ganadería sin una exigencia de reconversión real no es "apoyo al campo"; es un subsidio al estancamiento.
Es una falta de respeto para el contribuyente y para los propios habitantes de Aysén que el Estado prefiera comprar votos con forraje y bonos de emergencia en lugar de invertir en la integración de una cadena productiva moderna. ¿Qué pasaría si esos mismos miles de millones de pesos se utilizaran para que el mundo rural se convirtiera en proveedor de la industria acuícola? ¿ Qué pasaría si dejáramos de intentar resucitar un modelo muerto y empezáramos a potenciar el que ya es exitoso? La nostalgia es un lujo que Aysén no puede seguir pagando. Es hora de que el Estado deje de tirar plata buena sobre plata mala. El desarrollo regional no se logra aferrándose a las espuelas por romanticismo, sino apostando con decisión por las industrias que sí rinden frutos y tributos. Seguir financiando la improductividad no es soberanía alimentaria, es, sencillamente, una negligencia económica que nos está costando el futuro. Autor: Eduardo Vera W.. Opinión