Samuel Silva, el chef que alimenta la ciencia en la Antártica
Samuel Silva, el chef que alimenta la ciencia en la Antártica Texia Padilla tpodiIIa@eIpinguino. com ase Profesor Julio Escudero, Isla Rey Jorge. En el extremo sur del planeta, donde la ciencia se abre paso entre glaciares y condiciones extremas, extremas, la vida cotidiana depende de múltiples oficios invisibles. Uno de ellos es la cocina, que se convierte en un punto de encuentro y en un sostén emocional para quienes integran la 62. a Expedición Científica Antártica. Allí trabaja Samuel Silva, chef de 43 años oriundo de Isla Negra, responsable de alimentar a decenas de investigadores y personal logístico en la principal base del Instituto Antártico Chileno. Jornadas largas y exigentes El comedor de la base tiene capacidad para 30 personas, pero en ocasiones ocasiones deben atender hasta 80. “Cuando eso ocurre, hay que organizar turnos y la jornada se extiende hasta la noche. No es solo cocinar: también hay que limpiar y dejar adelantado adelantado lo del día siguiente”, explica Silva, quien comparte comparte labores con la chef Carol Alarcón y el ayudante ayudante Emilio Burgos. Más que un plato de comida Para Silva, la cocina es también un espacio de acogida. “Un buen trato y una comida que les guste influye en cómo descansan descansan después”, señala. Esa cercanía lo ha llevado incluso incluso a acompañar salidas a terreno, experiencias que describe con emoción: visitar visitar glaciares, navegar en zodiac y observar fauna en su entorno natural. Una trayectoria diversa Su camino hasta la Antártica no fue lineal. Se formó en cocina en un liceo comercial del litoral central y trabajó en distintos distintos espacios gastronómicos antes de estudiar Pedagogía en inglés en la Universidad de Playa Ancha. Tras ejercer ejercer como profesor, decidió volver a la cocina, acumulando acumulando experiencia hasta llegar a la Base Profesor Julio Escudero. Creatividad frente a la escasez El abastecimiento condiciona condiciona cada menú. Los productos frescos son limitados limitados y Silva debe recurrir a la creatividad. “Hace poco teníamos mucho mote y probamos con un cremoso. cremoso. Gustó tanto que nos pidieron repetirlo”, recuerda. recuerda. También atienden dietas especiales, corno vegetarianas vegetarianas y veganas, con legumbres y alternativas disponibles. Gastronomía con valor emocional En un entorno aislado, la comida adquiere un significado significado distinto. “A veces hemos recibido aplausos, sobre todo con pizzas o hamburguesas. Son simples, simples, pero acá se valoran distinto”, comenta. Las limitaciones limitaciones técnicas de la cocina, basada en sistemas eléctricos, también ponen a prueba su ingenio. Una experiencia que deja huella Silva reconoce que su trabajo mezcla oficio, adaptación y humanidad. humanidad.
Consultado sobre si volvería a cocinar en la Antártica, no duda: “Si se da la oportunidad, volvería”. volvería”. Su historia refleja cómo la gastronomía se convierte en un pilar fundamental fundamental para la vida en el Continente Blanco, donde cada plato servido sostiene sostiene no solo la energía, sino también el ánimo de quienes quienes hacen ciencia en el fin del mundo.
El guardián del sabor en el fin del mundo Samuel Silva, el chef que alimenta la ciencia en la Antártica De 43 años y oriundo de Isla Negra, es el encargado de alimentar a decenas de investigadores y personal logístico en la principal base del Instituto Antártico Chileno. Samuel Silva: el sabor chileno en el fin del mundo. Ilustre Municipalidad de Punta Arenas PAG O D E DERECHOS DE.