Autor: Por David Gallagher
Columnas de Opinión: Liberalismo y Kast
Columnas de Opinión: Liberalismo y Kast A veces a los que nos decimos liberales nos preguntan cómo podemos apoyar a un gobierno “iliberal” c o m o e l d e J o s é Antonio Kast. Es que él se opone al aborto, dicen, y a la eutanasia, y a la educación sexual en las escuelas. Es curiosa la pregunta porque muchos de estos temas son preocupaciones más bien de la izquierda identitaria. Tal vez la noción de que son prioridades liberales se origine en una confusión. Por ejemplo, en que en Estados Unidos ser liberal es ser de izquierda, es estar suscrito a los mandamientos de la agenda woke. En todo caso Kast, antes de ser Presidente, afirmó que su propia agenda valórica iba a ser postergada en pro de la “emergencia”. En cuanto a la economía, él es plenamente liberal. Por tanto, de “iliberal” tiene poco que preocupe. Cierto que “liberal” es hoy una palabra multipropósito.
Para mí ser liberal es tener la mente abierta, es sospechar de sectas dogmáticas como las de los woke, es ejercer escepticismo, es dudar y matizar, y es reconocer a cada uno el derecho de ser liberal a su manera porque cada uno es un individuo único. Es sobre todo defender la democracia liberal, con su separación de poderes, ante aquellos que, buscando pretextos para imponer populismos autoritarios, la tildan de ineficiente, corrupta, decadente. Es también estar alerta a las consecuencias de lo que se propone. No es que un liberal no pueda adherir, si quiere, a elementos de la agenda woke. Es que lo hará atento a la complejidad de los temas.
Por ejemplo, en eutanasia, puede creer que es razonable que un enfermo en agonía terminal la pida, pero se hará preguntas. ¿Cómo proteger a viejos presionados por familias codiciosas, o cansadas de tener que cuidarlos? Para qué hablar de la eutanasia de los nazis que la usaban para eliminar a los discapacitados. Interesante La Grazia, la última película de Paolo Sorrentino, en que un presidente de Italia duda antes de firmar una ley de eutanasia. Dice que es como decidir entre ser torturador y ser asesino. En fin, para mí ser liberal es proteger al ciudadano contra la injerencia indebida del Estado, pero entendiendo que el Estado tiene que imponer la ley y que nos tiene que regular en algunos ámbitos. Ser liberal es poder discutir con la mente abierta cuáles son esos ámbitos. Es sobre todo evitar que alguien tenga demasiado poder político o económico, que las aseveraciones e imposiciones que emanen del poder sean abiertas al debate, sean rebatibles, sean rechazables. De allí una constitución que garantice separación de poderes. Todas estas cosas Kast las comparte, creo yo, a pesar de sus coqueteos con Orban y MAGA. Cierto que en primera vuelta voté por Evelyn Matthei porque me parecía más preparada para gobernar. Me parecía que Kast no aportaba nada nuevo en cuanto a ideas, y que no tenía un programa sólido, ni siquiera en seguridad. Incluso comparé a su gente con la del Frente Amplio en 2018: convencida de que gobernar era más fácil de lo que es, convencida de que lo iban a hacer bien porque eran ellos. Pero en segunda vuelta no había dónde perderse entre Kast y la candidata de un partido que se jacta de su leninismo, aun cuando ella insinuara coquetamente que en una de esas lo dejaba. A Kast le preocupa, creo, que la democracia liberal se haya vuelto vulnerable en todo el mundo debido en gran parte a una peligrosa combinación de estancamiento económico, inmigración descontrolada y falta de seguridad. Para remediar estas faltas son necesarias justamente las medidas que Kast contempla.
La objeción a él que podría tener un liberal hoy día no tiene que ver entonces con sus intenciones, sino con el hecho de que su gobierno se ve mucho menos preparado en inmigración y seguridad de lo que nos dieron a entender. Cabe suponer que pronto se pondrán las pilas en este ámbito. En cuanto a la economía, el proyecto del ministro Quiroz puede tener fallas, y es tentador lucirse escarbándolas. Pero apunta al crecimiento y cabe apoyarlo. Si desea comentar esta columna, hágalo en el blog Para mí, ser liberal es tener la mente abierta, sospechar de sectas dogmáticas como las de los woke, ejercer escepticismo, dudar y matizar. Autor: Por David Gallagher. COLUMNA DE OPINIÓN Para mí, ser liberal es tener la mente abierta, sospechar de sectas dogmáticas como las de los woke, ejercer escepticismo, dudar y matizar.