Columnas de Opinión: Auditorías y su real impacto
Columnas de Opinión: Auditorías y su real impacto i bien en estos días nos hemos informado del desistimiento de una auditoría internacional, a nadie dejó indiferente el anuncio, en plena campaña, de realizar profundas auditoS rías a las reparticiones más relevantes del país. Chile ya venía advirtiendo excesivos gastos en algunos ministerios, en muchas municipalidades y en empresas del Estado. Sin embargo, lo que hoy realmente indigna es la falta de condenas en el Caso Fundaciones, donde la estafa supera los $89.000 millones. Basta revisar lo informado hace algunos meses: entre distintos programas de gobierno se gastaban cuantiosas sumas de dinero, asesorías innecesarias y elevados gastos administrativos. Todo esto dejaba apenas una fracción para quienes realmente lo necesitan: los vecinos más vulnerables. Algunos informes indican que más del 70% de los aportes fiscales destinados a programas sociales se consumía en sueldos y costos operacionales, quedando sólo el 30% para apoyar directamente a las familias. Asimismo, de los programas presentados a la Dirección de Presupuestos, once fueron calificados con mal desempeño, destacando áreas tan sensibles como Tecnología, Salud y Educación. En este contexto, el 72% de los programas evaluados presentó problemas en al menos uno de sus indicadores. Estos datos encienden claras señales de alerta, pues reflejan deficiencias de gestión, posible oculMichel Junod López médico veterinario tamiento de información u otras fallas graves en la ejecución. No obstante, nada de esto ocurre de la noche a la mañana.
Se trata de un problema que se ha ido profundizando durante los últimos 20 años o más: con aumentos sostenidos de personal, implementación de soluciones que la población no demanda y programas sin control efectivo de gastos ni de ejecución. Así, cuando nadie responde, se termina por diluir incluso la noción básica de ética. Como muestra de esto es un informe reciente de la Contraloría General de la República, donde detectó que diversas municipalidades destinaron más recursos a celebraciones que al apoyo directo a la comunidad. Festejos como "pasar agosto", el "día de la sonrisa" o el "día del títere" llaman la atención por su carácter insólito y, en muchos casos, por su evidente desconexión con las necesidades reales. A esto se suma una práctica que ya no sorprende: actividades licitadas cuya ejecución queda en manos de amigotes y compinches. Con todo, es probable que gran parte de la población no comprenda en profundidad qué implica una auditoría. Sin embargo, existe la expectativa de que, una vez realizados estos procesos y evidenciadas las malas prácticas y vicios, los ciudadanos comiencen a exigirlas con mayor convicción. Sólo así el cambio de administración tendrá verdadero sentido, tan necesario -valga la comparacióncomo cambiar los pañales a un bebé.. C Columna