Columnas de Opinión: El Consenso de Londres y la madurez de los Estados
Columnas de Opinión: El Consenso de Londres y la madurez de los Estados Nicolás Garrido / Director Instituto de Políticas Económicas UNAB Decía John Maynard Keynes que las ideas son más peligrosas que los intereses. Los intereses organizan incentivos; las ideas organizan la forma en que vemos el mundo y, por tanto, las soluciones que consideramos posibles. El propio Keynes no solo propuso políticas, sino un paradigma. Cuando ese marco mostró sus límites, emergió el Consenso de Washington, que ordenó respuestas en torno a estabilidad, apertura y mercado. Hoy estamos nuevamente en transición. Crisis financieras, pandemia, cambio climático y disrupción tecnológica han tensionado los marcos existentes. En ese contexto surge el llamado Consenso de Londres, impulsado desde la London School of Economics, que busca ofrecer principios para navegar un entorno más complejo. A diferencia de sus predecesores, no propone recetas simples, sino una arquitectura de ideas. Es, en ese sentido, un consenso más maduro.
Pero ahí aparece una duda incómoser verdaderas, sino por ser viables. da: ¿ están nuestros gobiernos -especialmente en América Latinaen condiciones de operar con esa sofisticación? La historia muestra que ideas simples, aunque imperfectas, muchas veces funcionan mejor en contextos institucionales débiles: son más fáciles de comunicar, coordinar e implementar. La tensión no es entre buenas y malas ideas, sino entre ideas correctas y contextos capaces de sostenerlas. El riesgo del Consenso de Londres no es su falta de mérito, sino que su madurez exceda la capacidad de quienes deben aplicarlo. Porque las ideas no solo compiten por.