Autor: POR MAGUIN CARVAJAL CORTES, PERIODISTA
En el Mes del Mar: Historia y tragedia del Vapor "Itata" a ciento cuatro años de su naufragio
En el Mes del Mar: Historia y tragedia del Vapor "Itata" a ciento cuatro años de su naufragio E 1 vapor Itata fue un barco de vapor de transportes construido en 1873 en astilleros ingleses y que tuvo parte en importantes sucesos de la historia de Chile a fines del siglo XIX.
Llegó a nuestro país en el año 1874[] e, inicialmente, fue operado por la Compañía Sudamericana de Vapores. (CSAV). En mayo de 1879, fue arrendado a la Armada de Chile, que debido a la Guerra del Pacífico lo utilizó como transporte de tropas y material de guerra. Participó en todas las campañas: en el Desembarco y combate de Pisagua, en la Campaña de Tacna y Arica, la Expedición a Mollendo, la Expedición Lynch y en la Campaña de Lima. Incluso logró escapar dos veces al temido Monitor Huáscar gracias a su mayor andar, el 25 y 26 de mayo de 1879.
De acuerdo a la recopilación histórica de la Guerra del Pacífico, en el libro "Mitos, Hitos y Hechos del Batallón Atacama", del destacado escritor e historiador atacameño Sergio Gallegos Rojas, tuvo una relación directa con parte de la histórica del mítico conflicto cuando "El 14 de octubre de 1879 y después de casi cinco meses un poco aburridos en Caldera, alrededor de las 17,30 horas el Batallón Atacama embarca en el vapor "Itata" rumbo a Antofagasta". Y así se incorpora a la guerra llenando de honor y gloria a la Región de Atacama y su gente, por su inigualable actuación en diversos combates y al triunfo final. Tras el Asalto y Toma del Morro de Arica, el Itata recibió a la tripulación del monitor Manco Cápac que había sido hundido por ella misma. Una vez terminada la guerra, fue devuelto a la CSAV. Al comienzo de la Guerra Civil de 1891, fue requisado por los congresistas y destinado al traslado de armas desde los Estados Unidos. Tras el término de la guerra civil chilena fue regresado a sus dueños. Luego fue vendido a Bruna, Sampaio & Cia. en agosto de 1918, y posteriormente a la Compañía Nacional de Vapores. En 1920, fue reconstruido y se le agregó mayor capacidad de camarotes formando una tercera cubierta, por lo que su centro de gravedad se elevó, lo que según expertos habría influido negativamente en su estabilidad. NAUFRAGIO El 28 de agosto de 1922, zarpó desde la Ciudad de Coquimbo, con destino a Antofagasta, navegando con mar gruesa y rachas de viento fuerte.
Llevaba una abundante carga con 4007 sacos de cemento, 3900 sacos de cemento en popa, 1300 fardos, 600 bultos que debía entregar en diversos puertos, 500 cajones de surtido, 500 sacos de cebada, 500 corderos, 213 vacunos y 162 barriles de vino. [ En cuanto al número de personas que viajaban en el vapor, se estima que debió llevar cerca de 400 personas como pasajeros, la mayoría de ellos de las clases pobres de la región de Coquimbo y alrededores que migraban hacia las salitreras en busca de mejor suerte.
A 15 km de la costa, entre caleta Chungungo y Punta de Choros, frente a la localidad de La Higuera, (Región de Coquimbo), el vapor comenzó a hacer agua durante un fuerte temporal y le fue imposible a la tripulación salvar la nave, que dio vuelta de campana a estribor hundiéndose en tan solo unos minutos. Con solo dos botes a disposición, pudieron salvarse 14 tripulantes y 12 pasajeros, [] quienes debieron permanecer hasta la mañana del día siguiente en las balsas. En la noche, los habitantes de la caleta se escondieron en sus casas al ver salir a gente saliendo del mar y pensaron que se trataba de fantasmas. Muchos pasajeros y tripulantes murieron en la playa por cansancio y el frío reinante. Actualmente se da un saldo de más de 500 muertos, lo que lo convierte en el peor accidente marítimo en la historia de Chile. Lamentablemente no había registro de los pasajeros del vapor.
Con el tiempo la prensa llamó esta tragedia como "el hundimiento del Titanic chileno". HISTORIA FAMILIAR En este artículo quiero destacar un hecho que nos afecta como familia, ya que mis abuelos maternos Juan Luis Cortés y Domitila Ríos se embarcaron en el Itata el 28 de agosto de 1922, junto a su hija Luminanda y otro hijo del que desconocemos su nombre, para dirigirse a Iquique, lugar en donde habían residido anteriormente con permanencia en la salitrera Negreiros, donde nació mi madre Hilda Leddinis Cortés Ríos, el 10 de mayo de 1915.
En aquella oportunidad, mis abuelos dejaron a mi madre y a su hermano Luis Cortés Ríos a cargo de su comadre María Araya y su hermana Zulema, ambas profesoras en una escuela de Andacollo, las que más tarde se trasladarían a la ciudad de Ovalle.
Según relato de mi madre, el naufragio del Itata tuvo una gran repercusión a nivel local y nacional, ya que en ese barco viajaban numerosas familias, muchas conocidas, quienes buscaban un mejor porvenir en el norte.
En lo personal para ella significó una tragedia, ya que con la desaparición de sus progenitores, quedó prácticamente sola en el mundo, ya que su hermano Luis tempranamente viajó a Argentina y nunca más supo de su existencia. Contaba que en aquellos años no existía muy buena comunicación y sólo se informaban por medio de algunos diarios de Santiago o Valparaíso, que llegaban bastante atrasados a la zona. Y justamente fue una de sus mayores preocupaciones en vida, conocer en qué lugar podrían estar los restos de sus familiares.
Para ello, junto a mi padre, recorrió los cementerios de La Serena y de Coquimbo, sin encontrar indicio alguno de las posibles sepulturas, e incluso visitó el sector norte de La Serena buscando algún túmulo que anunciara la ubicación de los restos de sus padres y hermanos. Transcurrieron los años y se fue de esta vida sin conocer dónde ocurrió la tragedia.
Hoy, a 104 años del naufragio del Itata, y gracias a investigaciones realizadas por expertos profesionales de Antofagasta y La Serena, se pudo ubicar el lugar donde se encuentra el vapor en el fondo del mar, como también conocer el sitio exacto donde se levanta un monolito de recuerdo a los caídos. De lo que sí estamos ciertos como familia, es que seguramente mi madre ya se ha reunido con sus ancestros en el cielo. Para ellos nuestro emocionado recuerdo. Autor: POR MAGUIN CARVAJAL CORTES, PERIODISTA.