Autor: Isidro Morales CastilloPeriodista y Magister en Ciencias Sociales
Militares ayudan en la recolección de ropa para obreros cesantes y sus familias
Militares ayudan en la recolección de ropa para obreros cesantes y sus familias Domingo Nº 721 19 de abril de 2026 Militares ayudan en la recolección de ropa para obreros cesantes y sus familias ANTOFAGASTA CON MEMORIA u n acuerdo entre el Intendente de la Provincia, Adolfo Miranda y el Comandante en Jefe de la I División del Ejército, general Pedro Vignola Cortés, permitió que oficiales y suboficiales de las diferentes unidades militares acantonadas en Antofagasta, recorrieron distintos sectores de la ciudad, recolectando especies de ropa usada en favor de los obreros cesantes y sus familias. Previamente, la autoridad provincial envió una nota al Jefe interino de la guarnición militar, coronel Arturo Maillard, informando sobre el citado acuerdo que decía: "Comité Oficial Pro-Auxilio de Cesantes. Antofagasta. Comunica acuerdo y pide se de cumplimiento: Antofagasta, 12 de noviembre de 1931.
En una de sus primeras reuniones, el Comité Oficial Pro-Auxilio de Cesantes, acordó hacer un llamado al público de Antofagasta, solicitándole la donación de especies de ropa usada en beneficio de los obreros que atiende; pero hasta la fecha no se habían tomado las medidas necesarias para su cumplimiento.
En sesión verificada el día 5 del corriente, el General señor Pedro Vignola propuso la idea de comisionar a Ud. para que hiciera las publicaciones de prensa que fueran necesarias para notificar al público de este acuerdo, como asimismo para advertirle que, en un día determinado, iría una comisión de personal de tropa a domicilio, con elobjeto de recoger las especies que se donaran, conducién(MEMORIA CHILENA) EN 1931 MILES DE OBREROS DEL SALITRE CESANTES Y SUS FAMILIAS VIVIERON EN PRECARIAS CONDICIONES. dolas en camiones que el mismo regimiento podría facilitar.
En estas circunstancias, el Comité acordó unánimemente el rogar a Ud. tuviera a bien el encargarse de la organización y distribución de este servicio, seguro de que no negará su valioso concurso para la feliz realización de la generosa obra de que se trata". A comienzos de diciembre de 1931 el Jefe del Estado Mayor de la I División, teniente coronel Humberto Gordon B., envió una misiva a los medios de comunicación escritos, informando del despliegue de los efectivos militares para cumplir con lo solicitado.
El texto expresaba: "Por encargo del señor general Vignola, Comandante en Jefe de la Division y en acuerdo con el señor Intendente, se ha dispuesto que los días jueves, viernes y sábado de la presente semana, comisiones de oficiales y suboficiales recorran las calles de la ciudad de 14 a 18 horas solicitando del comercio y particulares prendas de vestir y otros artículos a fin de distribuirlos a los cesantes". Desde mediados del año anterior la situación económica de país se hizo crítica, especialmente en las provincias salitreras, con la paralización de la mayoría de las oficinas y la masiva migración de obreros cesantes y sus familias hacia las localidades costeras. Durante 1931 Antofagasta recibió miles de desempleados provenientes de los cantones Toco, Central y Aguas Blancas, pero también del Taltal. Todo debido al colapso de la industria salitrera, acentuada por la llamada Gran Depresión originada en octubre de 1929 por la caída de la bolsa de Nueva York. Según el censo de 1930, el país registraba una población de 4 287 445 habitantes y en 1931 la cesantía afectaba a más de 140.000 trabajadores, la mayoría del norte. La crisis social se hizo evidente en Antofagasta, con centenares de desempleados y sus familias alojando en algunos refugios acondicionados por las autoridades, pero también en el sector costero, plazas y sitios eriazos.
Fueron habilitados lugares para la provisión de comida (ollas comunes) en varios barrios de la ciudad, pero fueron insuficientes, razón que llevó a numerosas familias a pedir alimentación en las unidades militares Según notas de la prensa, era habitual ver a decenas de adultos "semi desnudos, haciendo así más dolorosa su miseria", Situación más penosa presentaban los niños deambulando descalzos por las calles y pidiendo limosna.
Los periodistas pedían a los antofagastinos ayudar en la campaña "por un elevado principio de solidaridad social, que beneficiará en gran parte a centenares de niñitos, cuya salud está expuesta a toda suerte de contingencias por las ropas ligeras que llevan". Como los recursos eran limitados, la Intendencia, con fondos gubernamentales disponibles, ayudó a centenares de familias a trasladarse al sur del país, a localidades que abandonaron para venir al norte salitrero en la búsqueda de mejores condiciones de vida. En Santiago se organizaron los Comités de Ayuda a los Cesantes, para alimentar y albergar a estas miles de familias que llegaban desde el norte. Para graficar mejor la situación, a comienzos de 1931 la prensa informaba que eran centenares los barcos amarrados en los puertos de todo el mundo, con porcentaje enorme de tonelaje paralizado por falta de fletes. Esta situación significó, además, que fueran restringidos los servicios navieros a Chile de la Compañía Inglesa de Vapores y de la Hamburg Amerika Line. 03 Isidro Morales Castillo Periodista y Magíster en Ciencias Sociales.