Editorial: Conexión Internacional
Editorial: Conexión Internacional La idea de un aeropuerto internacional activo las 24 horas del día en la Región de Coquimbo no es nueva, pero con el acelerado crecimiento de la conversación cada vez se vuelve más necesario.
La constatación de que el aeródromo de La Florida «quedó chico» ya no es solo una frase repetida en círculos técnicos: es una realidad que afecta directamente al turismo, a la inversión y, sobre todo, a la vida cotidiana de miles de personas. Cuando no se puede aterrizar o los horarios son limitados, el desarrollo regional deja de ser una promesa y se convierte en una oportunidad perdida. Lo interesante del planteamiento del alcalde Ali Manouchehri es que no se queda únicamente en el discurso turístico, sino que incorpora una dimensión social muchas veces ignorada. La conectividad aérea no es solo para visitantes; también es una necesidad para trabajadores que deben desplazarse, especialmente hacia zonas mineras del norte. Tener que esperar un único vuelo en horarios restringidos no sólo es ineficiente, sino que impacta directamente en la calidad de vida de quienes sostienen buena parte de la economía regional. Ahora bien, transformar un aeropuerto en internacional y garantizar operación continua no es simplemente una decisión política: implica inversión, planificación y coordinación institucional de alto nivel. La voluntad mencionada por autoridades locales y organismos como la DGAC es un buen punto de partida. Se debe de sostener el impulso en el tiempo y traducirlo en obras concretas. El proyecto no debe sufrir el mismo destino del -tan anheladometro tren en la conurbación; querido a lo largo del tiempo, mencionado y esperado, pero sin grandes avances. Una hoja de ruta clara, es fundamental porque existe el riesgo de que la iniciativa se diluya entre diagnósticos conocidos y expectativas infladas. En paralelo, la estrategia de promoción turística conjunta y el aprovechamiento de eventos masivos como La Pampilla muestran que existe una comprensión más integral del desarrollo regional. Sin embargo, esa promoción necesita una infraestructura que esté a la altura. Un aeropuerto 24/7 no es solo un símbolo de progreso: es una condición básica para que la región deje de mirar su potencial desde la distancia y comience, por fin, a hacerlo realidad.